Verónica Gómez Víctor Recacha

Una operación internacional impulsada por capital ruso aspira a sacudir el teatro catalán. Detrás de este movimiento está el empresario de Moscú Aziz Jabarov, número dos de la productora teatral Broadway Moscow, empresa fundada por su socio Dimitry Bogachev. Su plan pasa por incrementar la oferta internacional de musicales en Barcelona, y ya se han llevado a cabo negociaciones con teatros como el Poliorama, como avanzó Crónica Global.

Fuentes del circuito empresarial local describen a Jabarov como un hombre de negocios "algo extraño", mientras que en el sector inmobiliario se le conoce como un inversor "pomposo" a la vez que "discreto", un rasgo habitual en los empresarios del país eslavo que se mueven en el mercado español en busca de oportunidades a través de "representantes" de confianza. No obstante, el inversor moscovita ha visitado Barcelona en diversas ocasiones para supervisar de cerca sus negocios culturales.

Teatro Poliorama GALA ESPÍN Barcelona

Escepticismo en el sector

El equipo del inversor euroasiático ya ha iniciado proyectos en la escena madrileña y ahora tiene el ojo puesto en el teatro barcelonés, donde también confía en que haya una oportunidad de mercado. La Ciudad Condal recibe más turistas extranjeros que la capital; sin embargo, su oferta internacional de musicales es más limitada, lo que ha animado al empresario de Moscú a probar suerte: busca programar una producción en el Poliorama durante seis meses para ver qué acogida tiene entre el público, y de la respuesta de los espectadores dependerá que Jabarov apueste por ampliar la oferta con la puesta en marcha de un teatro propio, para el que contaría con el apoyo de un inversor estadounidense y otro español que ya habrían mostrado interés por la iniciativa.

Sin embargo, el proyecto no será fácil de ejecutar, como tampoco lo será que un sector cultural hermético y en crisis acepte la irrupción de un nuevo actor internacional. En Cataluña se producen casi el doble de obras de teatro en catalán que en castellano, aunque la audiencia por los espectáculos en ambos idiomas está mucho más igualada.

El interior del teatro Poliorama de Barcelona durante una función del musical 'Pares normals' Redes

 

El teatro, ¿sólo en catalán?

En este sentido, actores y dramaturgos críticos con la política cultural autonómica, como Albert Boadella, han denunciado que sólo se subvencionen las producciones en lengua catalana. Por otro lado, mientras que la industria teatral madrileña intenta posicionarse como la cuarta potencia del musical por detrás de Broadway, Londres y Hamburgo, en el sector preocupa el retroceso de Barcelona como referente teatral y teme que el "talento se vaya a Madrid"

En cualquier caso, algunas voces del sector cultural se muestran críticas con la llegada de Jabarov a la escena local, la cual creen que no domina ni conoce, por lo que dudan que sus planes lleguen a consumarse. En el empresariado local del centro barcelonés, el movimiento también genera recelos, por el impacto que podría tener este tipo de acuerdo internacional en la gestión y programación de espectáculos en un teatro como el Poliorama, que consideran patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad.

Teatro Poliorama GALA ESPÍN Barcelona

Musicales en Barcelona

Barcelona ya cuenta con oferta de musicales. Tívoli -teatro del grupo Balanyà que programó el año pasado Greasey Coliseum se están consolidando como los teatros del musical en el territorio, aunque el Apolo también tiene capacidad para programar espectáculos de este tipo y pertenece a Esmedia, que cuenta asimismo con importantes teatros de musicales en la Gran Via madrileña.

Además, el teatro Victoria ha acogido musicales internacionales como Billy Elliot -previo estreno en Madrid-, del mismo modo que el Tívoli ha llegado a programar Mamma Mia!. Sin embargo, las producciones locales siguen imperando en el musical barcelonés y la capacidad de los teatros musicales madrileños es superior y está más consolidada, lo que la posiciona como referente de este ámbito en el país. De ahí el éxito de espectáculos como El rey león y los 14 musicales que se han estrenado esta última temporada en la capital. 

En definitiva, por mucho que pueda haber espacio en Barcelona para el desarrollo de este tipo de oferta cultural, el proyecto ruso no tendrá fácil alcanzar su objetivo. En primer lugar, porque reaviva el eterno debate del musical -local o internacional- en Barcelona. Pero también porque muchos ya lo han intentado antes con un éxito más modesto que iniciativas similares en la capital de España.

Interior del Teatro Tívoli de Barcelona / GRUP BALAÑÁ

Los negocios de Jabarov

Además de su actividad en la empresa rusa de teatro, que ha llevado musicales como El fantasma de la ópera a Moscú, Jabarov -que se desmarca de la guerra de Ucrania y desea aumentar el peso de sus inversiones en el extranjero- tiene museos de las ilusiones por todo el mundo: uno en Moscú, dos en Barcelona -con entradas gratuitas para visitantes ucranianos-, tres en Estados Unidos y uno en Arabia Saudí que se abrirá próximamente.

Forman parte de la cadena Big Fun Museum, que ha logrado llenarse tanto de visitantes locales -que se hacen fotos curiosas que comparten en las redes sociales-, como de turistas extranjeros. Un éxito empresarial que Jabarov tratará de replicar, aunque con muchos más obstáculos, con la internacionalización de su actividad teatral.