“Yo tengo mi yo de día y mi yo de noche”. No es que Áurea Rodríguez tenga una doble vida, es que le faltan horas para hacer todas esas “cositas” que le gustan. De día es directora corporativa de Eurecat, el Centro Tecnológico de Catalunya, y de noche escribe libros de divulgación científica con “conocimiento de causa" y en un tono cercano y desenfadado. “Explico las cosas como me gustaría que me las explicaran a mí y le pongo un poco de salsa porque es que si no la vida es muy aburrida”, cuenta a Mujeres en Crónica.
Con una larga trayectoria en el sector tecnológico y de innovación en empresas y organismos como ACCIÓ, el EIT Culture and Creativity o en el Consejo IND+I, su productiva actividad nocturna le ha permitido escribir, de momento, tres libros: Antes muerta que analógica y Antes muerta que sin IA (ambos publicados por Horsori Editorial) y El liderazgo de las hormigas (Tibidabo Ediciones), una fábula sobre el control geoestratégico de la tecnología desde una perspectiva humanista. Conversamos con ella sobre tecnología, humanidades o feminismo en la era de la IA.
- Siendo bioquímica de formación, ¿qué despertó su interés por la tecnología y cómo fue esa transición hacia la divulgación?
- He tenido la suerte de trabajar en diferentes sitios y ámbitos, con diferentes responsabilidades y siempre he intentado aprender allí donde he estado. He trabajado en un centro tecnológico, en un hospital, he montado dos empresas, he estado en dos consejos de administración, he participado en no sé cuántas organizaciones relacionadas con la tecnología.
- Soy curiosa por naturaleza, soy feliz trabajando en estos sitios porque cada día es un reto, cada día aprendes. Cuando salí de ACCIÓ, me puse a escribir post sobre cómo me gustaría a mí que me explicaran las cosas, y de los post vinieron los artículos, las entrevistas hasta los libros. Algunas personas que han leído mi último libro, El liderazgo de las hormigas, me dijeron que por qué no hacía un corto. Ha sido una manera de plasmar la historia y de aprender cómo funcionan todas estas cosas.
- Y de llegar a otro público
- Sí, exacto, y me lo dijo mi madre que tiene 84 años: "Áurea, hoy en día todo es audiovisual". Cuando lo vieron mis hijos dijeron: "Mamá, ¿dónde se compran las camisetas?". Son dibujos animados y los personajes son muy chulos. Dura tres minutos y medio, es super cortito pero bueno es un corto. Por eso te digo, mi naturaleza es decir, vale, vamos a hacer un corto o lo que sea.
- Se lanza y que sea lo que Dios quiera.
- Todo ha venido positivo, todo lo que ha venido de las mujeres, de gente que me envía mensajes, que ha leído el libro y le ha motivado, de gente que he mentorizado… la vida, aparte de ganar pasta que también sería interesante, es esto.
- La tecnología avanza a tal velocidad y existen tantas herramientas que resulta intimidante ¿Hace falta urgentemente alfabetización digital para no estar tan perdidos en este universo?
- Totalmente, masivamente. Si me dices, ¿cuál es el trabajo futuro que tenemos que hacer?, alfabetizarnos todos. Tampoco hay que tener el estrés tecnológico de estar a la última pero sí tener unas bases. La suerte es que es fácil porque es relativamente intuitivo y ahora la máquina habla nuestro lenguaje. Es importante aprender para estar al día.
- Sin duda es una revolución imparable y una herramienta poderosa, pero ¿no supone también un peligro para el desarrollo del pensamiento crítico?
- Al revés. Creo que la IA en sí no tiene peligros sino quién la utilice y para qué la utilice. La clave aquí es justamente el pensamiento crítico, otra cosa es la “descarga cognitiva" que llaman. Esto significa que estamos perdiendo la capacidad de recordar números de teléfono o de orientarnos y estamos ganando otras capacidades, o deberíamos ganar otras.
- Por eso el pensamiento crítico es cada vez más importante. La “descarga cognitiva” conlleva un riesgo, el aplanamiento de las respuestas también porque al final todos vamos a la misma fuente.
- En definitiva, apelar a nuestra responsabilidad y ser conscientes de las implicaciones que conlleva su uso para minimizar los riesgos.
- Tenemos que ser conscientes de lo que tenemos delante y para qué sirve porque a veces utilizamos erróneamente las herramientas. La gente utiliza ChatGPT como psicólogo o para ligar, por ejemplo, y esto es una base de datos. Cada cosa tiene una función. Por lo tanto la educación es prioritaria. Siempre digo que hay que formar a todo Cristo, masivamente, porque si no habrá una brecha que nunca habremos visto.
- Lo ideal sería una alianza entre las IAs generativas y las humanidades, el binomio perfecto.
- Sí, totalmente. Ahora, por ejemplo, las capacidades que teóricamente son más demandadas son todas aquellas relacionadas con el espíritu crítico, la ética, combinadas con las tecnologías. En el EIT le llaman Next Renaissance (Nuevo Renacimiento), es decir perfiles que combinan ciencias y humanidades (...)
- La máquina ya hará la parte basada en los datos, la predictiva, la inteligencia más matemática y lógica y tú, teóricamente, lo completarás con esta capacidad que tenemos los humanos de innovar, para crear que muchas veces no responde a una lógica como tal.
- En su opinión, ¿es peligroso antropomorfizar la inteligencia artificial, pensar que estamos tratando con un ser humano cuando realmente es un extraordinario procesador de datos?
- Yo creo que sí pero también pienso que los humanos tendemos a hacer esto por naturaleza. Queremos que todo forme parte de la familia. Después hay un tema de marketing que es que así la entendemos mejor. Y luego también hay una explicación a la inversa y es que las IAs aprenderán mejor cómo es un humano.
- Ahora se están creando IA físicas (robots) para que puedan procesar datos del entorno. Las personas somos fruto en parte de nuestra interacción con el entorno. Pues esto pasado al mundo digital barra robótica es crear un robot que vaya incorporando datos del entorno porque ahora mismo la IA no tiene entorno, solo tiene un tipo de razonamiento que es el de los datos. Realmente la revolución de este siglo no es la IA, es la IA combinada con la robótica, los robots inteligentes.
- Resulta un tanto inquietante saber que los robots aprenden del entorno.
- Bueno, lo inquietante de todo esto es para qué se usa y también pensar que su capacidad de razonamiento y procesamiento evolucionan tan rápido que llegará un momento que la IA sea superior a nosotros. Bueno, en realidad, en determinadas cosas ese momento ya ha llegado.
- Puedes tener una IA especializada en un ámbito concreto que conecta con otra de otro ámbito y así sucesivamente. Cuando todo esto se pueda conectar entre sí, hablan del momento de la Inteligencia General y de la superinteligencia que es cuando sea consciente de sí misma.
- ¿Es realmente posible una IA consciente?
- La Inteligencia General quiere decir que es mucho más inteligente que los humanos y prevén que será una realidad entre este año y el próximo, algunos se van al 2028, pero entre ahora y el 2030 llegará. Que tenga conciencia es otra cuestión. Hay gente que está a favor y gente que dice que esto no pasará nunca. Depende de la definición de conciencia.
- Pero que habrá un ente muy inteligente que aunque no sea él sino quien lo utilice pueda causar mucho daño, según algunos, llegará también. Y no tardará cinco mil años, ni cien ni cincuenta. Esto sí que da miedito. Ya no que la inteligencia pueda tener su propia conciencia y un día se revele contra los humanos tipo sino que alguien, un humano, tenga esta capacidad con un ejército de IAs incluso físicas.
- Es la carrera armamentística de nuestra era
- En eso estamos ahora también. Ahora los misiles son teledirigidos y la IA puede hacer armas automáticas, imagínate, “riesgos existenciales". Yo no soy negativa, pero cuando escuchas a algunos expertos se te ponen los pelos de punta, ríete de lo del botón rojo de los años de la Guerra Fría. Bueno, por ser positiva, creo que lo que hay que hacer es formar a la gente. Cuanto más empoderes a la ciudadanía, y sepa de qué va todo esto, exigirá más sus derechos y sabrá distinguir mejor lo bueno de lo malo.
- También hay que tener en cuenta que nos crean una sensación de urgencia porque al final lo que quieren es vender, nos lo quieren colocar y punto (...) Lo que sí que es verdad es que esta será la gran transformación del siglo, por no decir del milenio.
- Suele decir que es feminista algorítmica. Explíqueme esto.
- Yo creo en la igualdad en todos los niveles pero en este nivel silencioso, porque nadie lo está viendo, que es la discriminación en cuanto a los datos y los algoritmos hay que poner el foco justamente porque lo estamos aplicando en todas partes. Y si no aplicamos el criterio de igualdad en todo el proceso nos vamos a quedar fuera.
- Los algoritmos perpetúan sistemáticamente prejuicios y desigualdades.
- Hay productos y productos y lo que hay que hacer es poner inteligencia y transparencia en los productos y exigir, exigir y exigir porque si no es así esta vez nos van a dejar fuera del mapa completamente. Y no solo eso, sino todo lo que hemos hablado sobre los riesgos de la aplicación de la IA. Por eso digo que soy feminista algoritmica.
- ¿Hay iniciativas en ese aspecto?
- Hay iniciativas ciudadanas, de grupos de presión, pero son iniciativas relativamente poco escuchadas. No en Europa, porque nosotros tenemos la EIGE (European Institute for Gender Equality) que, teóricamente, no permite este tipo de cosas, pero claro, las grandes tecnológicas están presionando a Europa para que desregule. Mira lo que ha pasado con Grok de Elon Musk. Cuando lanzó Grok había tres opciones, una era normal, la otra era simpático y la otra me parece que era sexy. Aquí hay claramente un pulso de derechos contra mercado. Por tanto hay cosas que hay que exigir y hay que moverse.
- Volvemos a lo mismo: para poder exigir primero hay que estar informado
- Yo siempre digo, cuando tú te sacas el carnet de conducir tienes que pasar de la teoría a la práctica, y después has de añadir el sentido común, ¿no? Pues por qué nos han lanzado a este mundo cibernético sin enseñar a nadie la teoría y la práctica. Y la práctica es también cómo evitar riesgos. Es decir, hoy en día toda la ciudadanía debería tener un curso de ciberseguridad. Todos, porque es que nos ponemos a navegar y no sabemos dónde nos metemos.
- ¿Qué les diría a todos aquellos que ven en la inteligencia artificial una amenaza?
- Que aprendan y que juzguen por sí mismos, como todo en la vida. Creo que no debes juzgar lo que no conoces porque, de entrada, lo que no conoces, todo lo nuevo, genera rechazo. Yo que me dedico a la innovación cuesta un montón. Por tanto, que aprendan y que juzguen por sí mismos, porque el sentido común, aunque no lo parezca, es el más común de los sentidos, en la mayoría de los casos. Es importante que utilicen, que toquen, que hagan y que cuando sepan de qué va el asunto exijan sus derechos. Porque si no parece que solo hay unas cuantas personas pensando por el planeta entero y somos ocho mil millones de personas en el planeta.
- Es un poco lo que plantea en su último libro sobre el poder de las hormigas.
- Totalmente, el libro es eso. De hecho el título, El liderazgo de las hormigas, ya lo avanza y la historia va de cómo hacerlo, técnicamente incluso, y de los valores de las hormigas. Nosotros somos un país de pequeñas empresas. El 99% de las empresas en Cataluña y en España son pymes pequeñas, medianas y autónomos, pero si las sumas tienen más poder que cualquier empresa grande. La fábula es un símil entre las personas y los valores de las hormigas, sobre la fuerza que tiene una hormiga aunque sea pequeña. A veces mover un elefante es muy complicado pero mover una hormiga es más fácil.
