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La ‘pasión turca’ del BBVA: de ir como un tiro a ver las orejas al lobo

Garanti, la filial otomana de la que el banco español controla el 50%, aguanta el tipo, pero el desplome de la lira turca, la inflación cercana al 16% y los tipos rozando el 18% siembran dudas

Francisco González, presidente de BBVA en una imagen de archivo / EFE
10.08.2018 00:00 h.
6 min

Cada día que pasa, las noticias que llegan de Turquía resultan menos gratificantes para el BBVA, el banco presidido por Francisco González que tiene en el país otomano una de sus principales franquicias externas, Garanti, la entidad de la que ostenta casi el 50% del capital, adquirido en tres ventanas, entre 2010 y 2017, pagando 7.000 millones de euros.

Hoy, el valor en libros de esta participación, como apuntaba el consejero delegado, Carlos Torres-Vila, hace un par de semanas, en la presentación de resultados, se sitúa en 4.400 millones de euros, fijado en diciembre de 2017. Pero las cosas han cambiado y mucho. Y, con las caídas registradas en la cotización de Garanti en lo que va de año, ese valor ya ha quedado muy desfasado y sobrevalorado.

4.600 millones de pérdidas

Tras retrocesos superiores al 50%, el banco turco de BBVA capitaliza en su totalidad por 4.800 millones, con lo que la participación de la entidad española supera en poco los 2.400 millones de euros. Lo que comporta minusvalías latentes de unos 4.600 millones de euros sobre el precio pagado.

Todo un contrasentido a la vista de las cuentas que BBVA presentaba de Garanti al cierre del primer semestre de 2018, con el banco turco aportando 371 millones de euros al beneficio neto de la matriz española, en línea con los obtenidos en el mismo periodo de 2017 y un 4% por encima de las previsiones que habían hecho los analistas.

Más dudas tras la victoria de Erdogan

A partir de aquí, el gran reto será saber si Garanti logra acercarse, a final de año, a los beneficios de 826 millones de euros logrados en el ejercicio 2017, en medio de un clima político y económico que no acaba de estabilizarse. Aunque se esperaba que, tras la victoria electoral el pasado mes de junio, del presidente Recet Tayyit Erdogan, se volviera a sendas de estabilidad, lo cierto es que no ha sido así.

La presión sobre la lira turca no cesa y este jueves volvía a marcar un mínimo histórico de 5,34 liras por dólar y de 6,33 frente al euro, con una depreciación respecto a la divisa comunitaria que ronda el 40% y alcanza el 30% respecto al dólar, lo que está encareciendo las importaciones de un país que presenta un déficit por cuenta corriente prácticamente crónico y que depende sobremanera del exterior.

Tampoco ha ayudado mucho a Turquía, en esa batalla por reflotar la lira, su reciente decisión de comprar petróleo a Irán, algo que ha abierto un conflicto diplomático con Estados Unidos.

Inflación, en el 15%; tipos al 18%

Además, la inflación en Turquía sigue campando a sus anchas. Cerraba el pasado junio en el 15,385%, con una subida interanual del 41%, y las encadenadas subidas de tipos que ha tenido que realizar el Banco Central de Turquía, para frenar la depreciación de su moneda, ha elevado los tipos de interés hasta casi el 18%.

Con la bomba de relojería que supone este cuadro macroeconómico, y a la vista de que las subidas de tipos no han servido para casi nada, el Gobierno turco acaba de anunciar, a través de Berat Albayrak, ministro de Finanzas y yerno del presidente, un paquete de medidas tendentes a calmar a los mercados y que la lira se recupere. 

Menor crecimiento para controlar la inflación

El propio presidente Erdogan hará este viernes una declaración pública para respaldar la intención de Turquía de mantener el déficit presupuestario en 2018 por debajo del 2% del PIB y reducir el crecimiento económico de entre el 3% y el 4%, inferior a su anterior previsión del 5,5% conjunto entre 2018 y 2019.

También avanza el Gobierno turco su intención de reducir la inflación del actual 15% a menos del 10%, aunque, en este caso, sin fijar un plazo determinado para cumplir este objetivo.

BBVA se resiente por la 'resaca turca'

Con la resaca turca de por medio, el BBVA se sigue resintiendo en bolsa. Este jueves cedía el 0,92%, hasta los 5,947 euros por acción, con un retroceso del 20% sobre los casi 7,5 euros que el banco marcaba en los primeros días del pasado mes de enero.

Del éxito que pueda obtener el Gobierno de Erdogan con sus nuevas previsiones ante los inversores y ante Estados Unidos dependerá, en buena medida, que la cotización del BBVA recupere el tono y que su filial Garanti pueda llegar, o incluso superar, los 826 millones de euros de beneficios logrados en 2017.

Más riesgos y coberturas

De lo contrario, si la situación no se endereza, la menor aportación al beneficio global del banco turco --la tercera en el conjunto del BBVA, tras España y México-- provocará un empeoramiento de las cuentas del grupo.

Ya se ha tenido que asumir un coste del riesgo, de 100 a 150 puntos básicos. Y, además, cada vez que la lira se deprecia un 10%, el capital de la entidad cae 50 puntos básicos. Una situación que ha obligado a Garanti a activar el peso en su cartera de los bonos ligados a la inflación, a modo de cobertura.

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