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Luca de Meo, presidente de Seat, junto al cartel que se mostró en la votación para que el nuevo SUV del grupo se llamara Tarraco / CG

Tarraco, el nombre que Seat había ‘congelado’

Desde que se frenó el anuncio del ganador hace cuatro meses, el contexto político catalán ha desarrollado un nuevo concepto: Tabarnia

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El concurso que Seat puso en marcha para dejar en manos de la elección popular el nombre de su nuevo todocamino urbano (SUV) se ha resuelto finalmente desde Alemania. Tal y como indicaban los rumores en el sector, Tarraco se impuso en las votaciones que se hicieron hasta octubre a Alborán, Aranda y Ávila, según lo publicado en la revista especializada Auto Motor und Sport. Pero el temor a un boicot por parte de radicales derivado de la situación política propició que la automovilística congelara el anuncio.

Oficialmente, el nombre de la ciudad elegida se mantiene en una incógnita. Desde la factoría de Martorell (Barcelona), la sede central del grupo de automoción, se hacen cábalas sobre que el origen de la filtración se encuentra en el entorno de Volkswagen.

Hermetismo en Seat

El acto para publicitar cómo se llamará el modelo de mayores dimensiones de una familia compuesta por el Ateca y el Arona se debía celebrar el 15 de octubre. Se canceló sine die, pero puertas adentro de la factoría se trabajaba con él para iniciar las ventas en el último trimestre.

Prevalece el hermetismo en una notificación que conllevaba un trabajo de marketing calculado al milímetro por las consecuencias del procés.

Primer nombre de una ciudad catalana

Tarraco será el primer nombre de una ciudad catalana que lucirá un modelo de Seat, una incongruencia si se tiene en cuenta que su principal centro productivo está en Martorell y que Barcelona se reivindica como parte de la imagen de marca de la compañía. Pero superarla resulta también una exigencia que se hace desde ciertos sectores independentistas que tildaron de botiflera a la firma e iniciaron una campaña en redes sociales.

¿Se ha intentado aplacar estas críticas? Fuentes cercanas a la automovilística alegan que se ha seguido una votación popular transparente y con resultados contrastables. Un proceso que se inició en junio y que ha movilizado a millares de personas. Sólo en la fase de propuestas, recibió 133.332 iniciativas desde 106 países en los que se sugerían 10.130 topónimos de la geografía española.

Temor al boicot

Reconocen que sí se hizo una primera criba, pero para seleccionar a nueve semifinalistas con base en criterios objetivos. Concretamente, tal y como explicó el grupo en su día, a cuestiones lingüísticas, legales y que siguieran una congruencia con el resto de nombres de la flota.

Pero en el momento del anuncio, 15 días después de la celebración del 1-O y cuando el foco estaba puesto en si Seat se sumaba a la fuga de empresas y movía la sede social, se temía que se les colgara el cartel de empresa independentista y que eso tuviera repercusión en las ventas en España, su primer mercado. Los mismos interlocutores dejan claro que la única bandera que la compañía podría enarbolar sería la alemana.

Irrupción de Tabarnia

La filtración de Tarraco se celebra desde la capital provincial, que destaca el impulso que supondrá en promoción internacional, ya que Seat vende incluso en Nueva Zelanda. Los cuatro meses que han pasado desde que el anuncio quedó en barbecho han dado tiempo a un giro en el contexto político.

El concepto Tabarnia ha aflorado por los resultados del 21D, ya que los partidos llamados constitucionalistas triunfaron en Tarragona y Barcelona si se comparan con Lleida y Girona. Un movimiento que podría ayudar a Seat a desmontar el argumento de que ese nombre ha triunfado por el presunto apoyo de la compañía al secesionismo.

Con todo, podría generar otro boicot. En esta ocasión, desde el radicalismo independentista. Se da casi por sentado que de un modo u otro pasará factura a la comercialización. Se espera que resulte una reacción acotada en el tiempo.