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Antonio del Valle (i) y Carlos Slim, socios de Banco Popular y FCC / FOTOMONTAJE CG

El ‘síndrome FCC’ inquieta al Banco Popular

Los efectos de la entrada de Carlos Slim en la constructora española están en la mente de los rectores del banco, por la similitud con Antonio del Valle, su propio socio mexicano

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Una empresa española con una situación de apuro y un empresario millonario mexicano que revolotea alrededor. Esas dos coincidencias han despertado en Banco Popular el llamado síndrome FCC, una suerte de temor a que uno de sus accionistas actuales pueda convertir el banco español en una entidad bajo su control y alejada de su histórica vinculación al mercado del país en el que opera, tanto en términos accionariales como estratégicos.

Carlos Slim, el millonario amigo de Felipe González, ha dado vueltas en el entorno de varios grupos empresariales españoles. La Caixa, sin ir más lejos, donde posee una pequeña participación en el capital de Caixabank. Ahí, sin embargo, el peso de un gestor bregado como Isidro Fainé, que controla la mayoría desde la fundación bancaria del grupo, ha impedido que Slim sea más que una referencia financiera en el capital.

¿De gigante de los servicios a constructora?

A la familia Koplowitz no le fue tan bien con el socio mexicano: entró en el accionariado de FCC y poco a poco, con una OPA de por medio, acabó con el control absoluto de la constructora y empresa de servicios. Allí puso a un consejero delegado al frente de un equipo de colaboradores próximos y serviles a Slim que han modificado el rumbo de la compañía. “Están legitimados porque lo han pagado, pero la empresa no volverá a ser la misma”, relata un directivo del grupo.

Por los pasillos de FCC se extienden los rumores sobre el futuro de la compañía española. Se especula sobre las posibilidades de que algunas de las líneas de actividad (en concreto la división de agua y la de servicios medioambientales, hasta ahora las más rentables) se pongan en venta y los nuevos gestores mexicanos centren la compañía sobre todo en la construcción, la llamada división de infraestructuras.

Los verdaderos intereses del mexicano del Popular

En la sede del Banco Popular circula también un cierto temor al inversor americano. En el caso del banco que preside Ángel Ron el socio mexicano es Antonio del Valle, otro millonario de la lista Forbes que posee alrededor de un 4% del grupo. Ron está inmerso en una profunda reestructuración de la entidad para cumplir con las presiones de solvencia que el Banco Central Europeo ha impuesto a buena parte de la banca española atrapada en la crisis y con alta exposición al sector inmobiliario.

Del Valle, disconforme, se ha enfrentado a Ron e incluso abandonó a finales de septiembre el consejo de administración del Popular. Junto a otros socios mexicanos ha discrepado de la gestión del presidente del banco y fueron críticos con la última ampliación de capital y la orientación del negocio. Alguna prensa informó en su día de que el mexicano había pedido a Ron una fusión con Banco Sabadell, pero que al no salir adelante se truncaron sus intenciones y ahí germinó la controversia.

En el banco y en buena parte del mercado se sospecha que la mala evolución de las acciones del Popular en la bolsa guarda relación estrecha con el socio despechado. Inversores a corto están hundiendo la cotización, aunque analistas y buena parte del sector bancario considera que el grupo de Ron está haciendo sus deberes de manera correcta. Hasta el regulador bursátil ha puesto la lupa sobre esos extraños movimientos. La sombra del inversor mexicano planea sobre esos últimos acontecimientos, según varias fuentes consultadas. “No queremos que acabe pasando como en FCC, un desastre…”, explica un profundo conocedor de los entresijos del Popular.