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El rey Felipe VI (en el centro), en Foment del Treball junto al presidente de la patronal, Joaquim Gay de Montellà (i), la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (2i), el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (2d) y la delegada

El Rey obvia la política ante el empresariado catalán

El presidente de la Generalitat se modera y evita hacer cualquier mención al proceso independentista mientras CEOE y Foment del Treball piden diálogo en la noche grande de la patronal catalana

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El Rey Felipe VI ha eludido mandar mensajes políticos esta noche en Cataluña. Ha sido el invitado estrella de la noche grande de Foment del Treball, la entrega de las medallas de honor de la patronal y los premios Ferrer Salat, y la sala los esperaba. Pero el monarca se ha alejado de esta línea.

Ha sido en el discurso inaugural de la legislatura en el Congreso de los Diputados donde ha incidido en el devenir político del país. En la "apertura solemne de la XII Legislatura después de contar ya con un Gobierno en pleno ejercicio de sus funciones; condición necesaria e imprescindible para el correcto desarrollo de nuestra vida pública en todos los ámbitos de actividad", tal y como ha asegurado en el inicio de su parlamento en Barcelona. "Un día relevante para España".

Sin respuesta los empresarios

Sin su familia --la reina Letizia ha sido por segunda ocasión la gran ausente del desembarco de Felipe en la gran patronal catalana-- y con un discurso medio en español medio en catalán, el monarca ha aplaudido el trabajo de los premiados por demostrar que "la actividad empresarial llega a cotas puntuales de crecimiento y éxito cuando confluyen los resultados positivos de muchos esfuerzos y estudiadas estrategias", y ha reconocido la labor de Foment del Treball por su "visión tan completa, tan integral, de la empresa".

Pero se ha dejado en el tintero responder a las demandas que le habían hecho tanto el presidente de CEOE, Juan Rosell, como el de la patronal catalana, Joaquim Gay de Montellà.

Demandas de Juan Rosell y Gay de Montellà

 "Es hora de la gran política y, como siempre hemos dicho desde aquí, de hacerlo en concordia", ha señalado el líder de los empresarios de España. "Hacerlo con gritos y ruido es muy fácil; ahí quedan y no arreglan los temas que están pendientes en una sociedad que está atónita tras una crisis muy profunda que nos ha traído desigualdad".

"Todos iremos en la misma dirección, buscaremos consensos y trabajaremos desde la unidad con el afán de avanzar hacia un sistema institucional de las organizaciones empresariales más eficiente y que no malgaste ni los recursos ni el talento", ha asegurado Gay de Montellà, "para sacar adelante todo esto no podemos obviar que se deben encontrar caminos de confluencia de Cataluña con España".

Puigdemont se modera ante Soraya

También se ha salido del guión esperado el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. No ha hecho ninguna referencia directa al proceso independentista en su primer encuentro público con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, la acompañante de piedra del Rey Felipe VI, que no ha hablado ante los empresarios.

El líder de la nueva CDC ha recordado que Cataluña representa el "16% de la población y el 20% del PIB español" y ha enumerado un corolario de datos económicos para justificar que la recuperación es mayor que en el resto del Estado. Ha felicitado a la sala por el esfuerzo en conseguir, entre otros, convertirse en el 34% de las empresas exportadoras de España, el 22,1% de las innovadoras y captar el 31% de la inversión extranjera. "Esto demuestra que tenemos liderazgo empresarial y económico gracias al impulso de la sociedad civil organizada por sociedades centenarias, y lo hemos hecho sin las herramientas para propiciarlo", ha indicado.

Petición entre líneas de más inversión

"Y desde que aprobamos el Estatuto lo hemos hecho con un Estado que es negligente con los esfuerzos de Cataluña". Puigdemont ha recordado el déficit de infraestructuras y ha criticado que el Gobierno central "fiscalice todas las relaciones internacionales a pesar de que tengan fines empresariales; judicialice las opiniones políticas, especialmente las enfocadas a escuchar la ciudadanía; y que no haga caso de la voz de los ciudadanos, algo que sería necesario en el sistema que queremos todos, de base democrática".

"Imaginen lo que habríamos conseguido si los anuncios y promesas de inversiones se hubieran cumplido", ha sentenciado.