Pablo Iglesias, el líder de Podemos, y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en la XXXII Reunión del Círculo de Economía.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos, y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en la XXXII Reunión del Círculo de Economía.

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Podemos suspende en su presentación como alternativa de gobierno ante los empresarios

El Círculo de Economía aplaude las dotes de orador de Pablo Iglesias, que no seduce con el fondo del discurso; mientras que Ada Colau pincha tanto en la forma como en el fondo de su intervención

26 mayo, 2016 23:36

El Círculo de Economía de Barcelona puso galones este jueves a las tesis podemitas al cederles todo el protagonismo de la primera jornada de la XXXII Reunión que se celebra hasta el sábado en Sitges (Barcelona). Pablo Iglesias y Ada Colau tuvieron el mismo trato del empresariado que tendrán Mariano Rajoy, Pedro Sánchez o Albert Rivera en los próximos días, algo impensable hace tan solo un año. Ambos eran conscientes de ello y modularon con distinta suerte su discurso, lo que gustó al público. Pero hasta allí. Los ejecutivos aplaudieron la forma pero sacaron las uñas en el fondo del discurso.

"Está muy entrado en el gasto y poco en el ingreso"; "es increíble que sea lo más esperado del día"; "cómo ha adaptado el discurso"; "sus políticas son imaginativas y nada más". Esas fueron algunas de las valoraciones de los participantes tras escuchar la intervención de líder de Podemos, que se presentó abiertamente como la alternativa al Gobierno de Mariano Rajoy.

Iglesias, el mejor de la jornada

Iglesias fue el mejor orador del día. No hubo dudas en ello. Era el invitado más polémico de las jornadas y su entrada en el Hotel Meliá, dónde se celebra el encuentro, se siguió con expectación y desprecio. El público representaba la casta que Podemos ha denunciado hasta la saciedad; él mismo reconoció sin tapujos que su partido "no existiría sin el fracaso de las políticas económicas que se han impulsado en los últimos años en el país".

Echó mano del programa político para intentar convencer sin éxito a un auditorio hostil de que era necesario dar una vuelta de 180 grados a las reformas de los últimos años (reivindicadas poco antes en el Barómetro de los Círculos), abordar la brecha social y salarial, e incrementar la recaudación de impuestos como los de patrimonio, sucesiones y donaciones, crear una tasa a las transacciones bancarias o uno de "solidaridad a las entidades financieras privadas para recuperar parte de las ayudas públicas que ha recibido el sector".

Gran comunicador

Todo ello, medidas en el sentido contrario de las que han reivindicado los empresarios, que incluso le preguntaron si creía en Dios. Antón Costas, presidente del Círculo, fue providencial en tener la suficiente mano izquierda para rebajar el tono peyorativo de las cuestiones y arrancar la sonrisa tanto del líder de Podemos como del auditorio; e Iglesias también usó todas sus tablas de comunicador --y también hubo consenso en que son muchas-- para contestar sin cosechar ni un mohín.

Ejemplo de ello fue la respuesta casi filosófica que dio a la cuestión religiosa: "Dios es un significante en disputa. Si alguien lo quiere identificar con el mercado, diría que lo respeto aunque no sé si creerlo; si se identifica con las cosas que su representante en la tierra, el Papa Francisco, diría que son muy sensatas y que coincido en bastantes; pero si hablamos de espiritualidad, es un elemento muy privado que se debe respetar sin indagar".

Los complejos de Colau

La alcaldesa de Barcelona también es una líder nata y una gran comunicadora, pero iniciar su intervención con un relato que justificaba su paso de la reivindicación a la política y de allí a la alcaldía no propició precisamente que la sala se pusiera a su lado. Estaba en el mismo territorio hostil, pero la muestra de complejos con los que se movió a lo largo de toda la sesión y la falta de discurso económico real la convirtió en la diana de los empresarios.

De hecho, la primera pregunta que le hicieron fue si no recordaba que tan solo había obtenido 11 concejales en las elecciones locales, una cifra que le dejaba en gran minoría. También se le criticó su gestión del conflicto laboral del Metro, su intento de conectar las dos líneas de tranvía de la Diagonal de Barcelona o la falta de mano dura con los manteros.

Tesis que no sedujeron

Sonrió e intentó capear todas las cuestiones, pero no superó con nota como había hecho su antecesor la puesta de largo en el principal encuentro empresarial de Cataluña. Y eso que aterrizó en el Círculo con el espaldarazo a su gestión de uno de los medios más prestigiosos de Europa, The Guardian.

Iglesias reivindicó su gestión municipal y la de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, como el ejemplo que seguiría al convertirse en presidente del Gobierno (con la mano tendida al PSOE). No sedujo a los empresarios del Círculo.