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Jaume Roures, máximo responsable de la productora Mediapro, en una imagen de archivo.

Mediapro, un grupo permanentemente judicializado

El grupo de Jaume Roures está instalado en la polémica y los enredos judiciales

Redacción
3 min

Mediapro, el grupo audiovisual que lidera Jaume Roures, permanece en el ojo del huracán de forma prácticamente permanente. Ahora se ha conocido que mantiene una deuda con el Ayuntamiento de Barcelona que el consistorio contabiliza en casi dos millones de euros, por una empresa mixta que no está resultando precisamente rentable. Pero el grupo acumula muchos otras polémicas. Frecuentemente, judiciales.

El más conocido de ellos fue la conocida como Segunda Guerra del Futbol, entre Mediapro y Audiovisual Sport (Prisa), que a mediados de la pasada década mantuvo a ambas empresas cruzándose acciones judiciales sin descanso, en su lucha por la explotación por la televisión en abierto de los partidos de la Liga española. Una guerra que no acabó hasta 2015, y con victoria de Mediapro, que tuvo que pagar 32 millones a Prisa, muy por debajo de los más de 200 millones que reclamaba este grupo. Una nueva guerra del fútbol se reprodujo en parte en 2015, con Telefónica como nuevo enemigo de Roures, después de que la Liga de Futbol Profesional rechazara la oferta de la compañía que dirige César Alierta para los derechos de la Liga.

El Barça, Rosell, Miami y paraísos fiscales

Más recientemente, Mediapro y Roures se han envuelto en un agrio conflicto con el FC Barcelona y contra su ex presidente Sandro Rosell. El mes pasado, el grupo mediático anunció que se querellaba contra Rosell por espionaje industrial, por supuestamente pinchar el correo electrónico de Roures. Una batalla que podría explicarse por la decisión previa del club blaugrana de romper su contrato televisivo con Mediapro y pasarse a la plataforma de Telefónica, y por las alianzas del grupo de Roures con el emirato de Qatar.

Poco antes, en diciembre, la filial de Mediapro en Miami fue objeto de un escándalo mayúsculo de corrupción. Al parecer, ejecutivos de la firma habrían pagado presuntamente cuantiosos sobornos para hacerse con determinados derechos televisivos deportivos.

Un año antes, en 2014, el diario El País publicó que Roures –de pasado trotskista, y que siempre ha proclamado su ideología izquierdista–, mantenía un tercio de su fortuna de 250 millones de euros en paraísos fiscales. La justicia admitió una querella contra el diario por esta información, según recuerda Mediapro.