Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Un consumidor repasa las facturas energéticas / EFE

Las comercializadoras de luz, ¿un verdadero ahorro?

El precio de facturación de energía, la claridad en la comunicación y la atención personalizada marcan las diferencias entre los nuevos nombres del sector y los gigantes que lo controlan

6 min

La sociedad española es cada vez más consciente de la necesidad de recortar el coste del consumo eléctrico, la factura energética más cara que se debe hacer frente en el hogar. Los precios desorbitad han sido el detonante para que los consumidores cuestionaran en un primer momento las tarifas para saber si se paga más de lo que se debía. Ahora, van un paso más allá al plantearse una cuestión: ¿El problema es la tarifa o la propia compañía eléctrica?

Desde el comparador de energía HelpMyCash.com nos presentan las alternativas a las grandes comercializadoras de luz.

Los nombres del sector

Endesa, Iberdrola o Gas Natural Fenosa son las comercializadoras de luz más conocidas del país. Como grandes marcas se reparten la mayor parte del mercado, aunque también recogen el mayor número de reclamaciones por parte de los consumidores y sus nombres han aparecido en algunos escándalos, como el de las asustaviejas, los métodos de venta  con puerta a puerta agresivos en los que empresas medio fantasma no se cortan a la hora de engañar a los clientes. Si a esto le sumamos que sus tarifas tampoco son un regalo, ¿Por qué seguir contratando sus servicios? ¿No hay otras alternativas?

Bajo esta premisa han nacido multitud de comercializadoras eléctricas que operan a nivel local y nacional. Con tarifas bastante económicas y, ante todo, claridad en su comunicación se han convertido en una alternativa real. Hablamos, por ejemplo, de CHC energía, HolaLuz o Pepeenergy.

Cooperativas eléctricas, la novedad del sector

Aún menos conocidas por la gran mayoría están las cooperativas eléctricas. En este caso podemos hacernos socios de Som Energia, GoiEner o Zencer, entre otras.

Su mayor virtud es que algunas no solo son comercializadoras, sino que también producen energía de origen renovable. De esta forma, el dinero que aportamos como socios va directamente al mantenimiento (y ampliación) de las instalaciones de generación de energía. En definitiva, invertiremos en la producción de nuestra propia electricidad sin que nadie se lucre por el camino. ¿El resultado? Una tarifa de luz con un precio más justo.

Distribución de la energía de la zona

La principal duda al dar el paso y abandonar la gestión de una multinacional es sobre la calidad de la energía que llegará a la vivienda. No deberíamos perder de vista que estamos, principalmente y salvo excepciones, ante comercializadoras de luz. Es decir, la energía que recibiremos provendrá en muchos casos de la distribuidora de la zona (Iberdrola, Endesa, Gas Natural...). Tendrá la misma calidad que si la contratásemos con una de las grandes.

A esto hay que sumarle otras ventajas, como que pocas de las pequeñas exigen un compromiso de permanencia en sus contratos. Por otro lado, la atención es más personalizada, lo que nos evitará perder horas al teléfono intentado aclarar una mala facturación. Y es que, aunque sean poco conocidas para muchos, lo cierto es que están presentes de forma muy activa en la red (web, redes sociales…) e, incluso, algunas cuentan con oficinas a pie de calle.

Tarifas baratas para hacerse un hueco en el mercado

Si la energía es la misma y las condiciones parecen interesantes, ¿será el precio el problema? Como cabe esperar, si estas empresas quieren hacerse un hueco en el mercado no puede hacerlo a golpe de tarifas elevadas. Por ello, la mayoría de las pequeñas comercializadoras de luz se pueden encontrar entre las más baratas del momento.

Para hacernos una idea, en septiembre Gesternova tarifica el consumo eléctrico a 0,1154 euros/kWh; HolaLuz a 0,123 euros/kWh y Som Energia a 0,124 euros/kWh. Aunque dicho así no nos diga nada, solo hay que ver a cuánto lo hacen las grandes. Por ejemplo, Iberdrola la tarifica a 0,1341 euros/kWh; Gas Natural a 0,1367 y Endesa a 0,1407 euros/kWh. La diferencia a priori parece escasa, pero para un consumo de 3.000 kWh/año puede llegar a representar más de 75 euros (sin IVA).

En definitiva, las pequeñas comercializadoras de luz han llegado para quedarse y para ello tienen las mejores armas: claridad en su oferta, atención al cliente cuidada y, por supuesto, precios competitivos. Y es que, si queremos ahorrar electricidad, lo mejor es empezar por contratar una buena tarifa de luz.

Destacadas en Business