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Imagen de archivo de la sede central de Abengoa, situada en Sevilla.

La nueva Abengoa será un 55% más pequeña

La empresa que nazca de la reestructuración arrancará con una deuda de entre 3.000 y 4.000 millones de euros

Redacción / Agencias
3 min

La empresa que surgirá de la reestructuración financiera de Abengoa será un 55% más pequeña y echará a andar con una deuda de entre 3.000 y 4.000 millones de euros, lo que significa una reducción del pasivo de entre el 55% y el 66, según aseguran fuentes de las negociaciones entre la compañía y los acreedores citadas por Europa Press. El grupo de ingeniería y energías renovables estalló en noviembre, cuando se desvaneció la última esperanza de viabilidad de la empresa sevillana, al renunciar Gestamp a entrar en su capital.

Estas cifras estarían en el borrador de plan de viabilidad en el que trabaja Abengoa, con asistencia de firmas como Álvarez & Marsal. y cuya versión final será analizada el lunes por el consejo de administración de la empresa. Posteriormente, el plan se presentará y negociará con los bancos y los bonistas.

En concreto, la nueva empresa, que empieza a ser conocida como Nueva Abengoa, obtendrá tras las desinversiones previstas un beneficio bruto de explotación (Ebitda) de unos 600 millones al año, alrededor de un 55% menos que los 1.410 millones obtenidos en el último ejercicio contable del que se dispone de información, 2014.

Quitas, canjes y desinversiones

En cuanto a la rebaja de la deuda, se prevé lograrla no solo gracias al previsible canje de deuda por acciones por parte de los acreedores –en un porcentaje aún pendiente de negociación, y que reducirá sensiblemente el peso de los ahora principales accionistas–, sino también mediante un plan de desinversiones por un valor de cerca de 1.500 millones de euros. También se contemplan quitas de deuda, en un volumen aun por definir.

Al margen de las negociaciones con los bancos y los bonistas, Abengoa tiene un plan paralelo de conversaciones con los proveedores, en el que la empresa ha asumido directamente la interlocución y en el que se manejan soluciones como el alargamiento de los plazos de pago.

Abengoa solicitó el preconcurso de acreedores el pasado 25 de noviembre. Dispone desde ese momento de cuatro meses para negociar una solución con sus acreedores que evite la quiebra. El pasivo que arrastra son 8.903 millones con un coste medio del 7%, el más abultado en la historia de los concursos de acreedores, si finalmente no alcanza un pacto.

Justo tras presentar el preconcurso, Abengoa perdió un 50% en el Ibex 35, y fue excluida del selectivo a continuación.