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Imagen de archivo de la mina de Iberpotash en Sallent (Barcelona) / CG

Iberpotash podrá explotar la mina de Sallent hasta 2019

El TSJC estima de forma parcial la petición de ICL y le obliga a cumplir con los compromisos asumidos para concentrar la actividad en Súria

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Iberpotash podrá mantener abierta la mina de Sallent dos años más. Así lo ha comunicado la sección tercera de la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) a las partes este viernes. Los magistrados han tardado menos de 24 horas en estimar de forma parcial la moratoria de la multinacional ICL para evitar el cierre de la explotación este mismo viernes.

El grupo israelí tendrá más tiempo para preparar las instalaciones de Súria, donde deberá concentrar de forma paulatina su actividad en Cataluña. El TSJC no se opone a ello, pero le marca condiciones para proseguir con la extracción de potasa hasta 2019.

Compromisos asumidos

A diferencia de lo que pedía la compañía en su incidente de ejecución presentado hace tan sólo 15 días, deberá responder a una fiscalización sobre el fin de la actividad en Sallent. Los magistrados le dan un año de prórroga al cierre. Se podrá ampliar a un segundo ejercicio si la empresa “cumple con los compromisos que ha asumido y la comisión técnica de valoración del proceso lo considera oportuno”, indican los responsables de CCOO de Cataluña en un comunicado.

Los sindicatos aplauden la decisión por el impacto laboral de la mina. Iberpotash da empleo a unos 1.200 trabajadores directos en Cataluña entre la explotación de Súria y las de Sallent. El reparto de empleados es casi equitativo entre ambos pozos, a los que se debe sumar loa indirectos. Los portavoces de la empresa indican que la ocupación generada se acerca a las 4.000 personas.

Impacto ambiental

Otra cuestión a parte es el impacto ambiental de la actividad. Se acumulan litigios en este sentido desde hace décadas. De hecho, el cierre de la mina que se ha prolongado este viernes es fruto de una resolución del Tribunal Supremo. Ratificó en 2015 la anulación de la autorización ambiental de esta mina tras una reclamación de la asociación de vecinos del barrio de La Rampinya.

Los afectados pactaron el cese de la actividad de extracción este 30 de junio, fecha que ahora se prolonga por decisión el tribunal catalán. Los sindicatos aseguran que vigilarán a la empresa para que “asuma los compromisos adquiridos para hacer frente a esta moratoria, especialmente en temas ambientales”.

El principal foco de problemas es la escombrera de la mina. El Cogulló, un monte de deshechos salinos que prácticamente tiene las mismas dimensiones que el Tibidabo de Barcelona. Iberpotash se ha comprometido a construir una planta de purificación en Sallent para desmontarlo. Lo pretende comercializarlo como sal para el deshielo. 

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