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Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, y Pere Aragonès, el vicepresidente de la Generalitat, ante la sede de Foment / CG

¿Hay dos almas en la patronal catalana?

Foment ha liderado la petición del aumento del salario mínimo, pero se enfrenta al Govern de Torra por la subida de impuestos

9 min

Acto en Sabadell. Unas 150 personas entregadas, con comentarios posteriores, que salen de la conferencia de Jordi Alberich con la sensación de que el mundo económico se ha puesto las pilas. El Gremi de Fabricants de la ciudad celebra, --el pasado lunes-- la festividad de San Sebastián, el patrón de la entidad y lo hace con la entrega de los premios Floc de Llana 2019, con la presencia del director del Instituto de Estudios Económicos de Foment del Treball, el think tank que puso en marcha su presidente, Josep Sánchez Libre. ¿El mensaje? “O los empresarios arriman el hombro para lograr una sociedad con menos desigualdades o las cosas se pondrán feas para todos, con un crecimiento del populismo”. Alberich ha comenzado a trasladar, por toda la geografía catalana, las propuestas de su tanque de ideas.

Esas son palabras de la cúpula de la dirección de Foment, que, al mismo tiempo, ha situado un muro frente al Govern de la Generalitat por tratar de subir el tramo autonómico del IRPF. El propio Sánchez Llibre clamó un “¡basta de subida de impuestos!” en una dura alusión al consejero de Economía, y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès. ¿Hay dos almas en la patronal catalana? ¿Cómo se conjugan esas dos realidades, en una situación muy particular en Cataluña?

Tejido social

Fuentes de la patronal, que defienden un liberalismo acentuado, señalan que las directrices de Sánchez Llibre, junto a Jordi Casas, su hombre de confianza ahora y desde siempre, no generan oposición interna, pero que es evidente que entre algunos miembros “se ha producido un choque intelectual”. Con todo, se "agradece" la integración y la pluralidad interna que se quiere respetar y afianzar. ¿Por qué?

Jordi Casas defiende a ultranza el think tank que dirige Jordi Alberich. “Hay que reconstruir un tejido social, y pensar que el mundo de la empresa no puede tener como objetivo la revalorización constante de la acción. Lo que ha pasado en las últimas décadas va en contra de los intereses de todos, con un aumento de las rentas del capital por encima de las rentas del trabajo. Y hay que pensar que en los mejores momentos de Europa, tras la II Guerra Mundial, es el consenso socialcristiano y socialdemócrata el que hace crecer al conjunto de la sociedad, con aumentos claros de las rentas del trabajo”, señala.

Pedro Sánchez, Josep Sánchez Llibre y Pere Aragonès / CG
Pedro Sánchez, Josep Sánchez Llibre y Pere Aragonès / CG

Salario mínimo

Alberich fue muy claro en su conferencia en Sabadell. “El buen capitalismo y las políticas públicas llevan a la cohesión social”, aseguró, tras destacar que “la prioridad de las empresas no puede ser solo los dividendos, debe ser también los trabajadores, los clientes, la sociedad y el medio ambiente”.

¿Ese mensaje refleja a la totalidad de Foment del Treball, que ha defendido históricamente el mundo de la empresa, desligado de un corsé administrativo o político? Sánchez Llibre irrumpió, al frente de la patronal, con la petición de un aumento del salario mínimo, en contra de los postulados de la CEOE, que lo interpretaba como un peligro para el crecimiento de la economía. Ahora, por segunda vez, el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez lo ha aumentado hasta los 950 euros. “Es un triunfo para nosotros, porque defendemos esa idea, pero lo es para el conjunto, porque cuanto más cohesionada esté la sociedad mejor le irá a la empresa, a sus directivos y a sus trabajadores”, señala el entorno de Sánchez Llibre.

¿Igualdad de oportunidades?

Pero, ¿era posible esa circunstancia en otro momento, o con otros protagonistas? En Foment se acepta la máxima: Sánchez Llibre, Jordi Casas o Jordi Alberich conocen muy bien el funcionamiento interno de los partidos políticos, y saben cómo manejar el discurso público. Los tres podrían “salir en globo”, se señala, en otro momento histórico, o con otro equilibrio de fuerzas.

Esa apuesta por la cohesión social les ha llevado a lanzar propuestas arriesgadas: “Las elites económicas --es decir, ellos mismos-- deben asumir la gravedad del momento que vivimos, aparcando argumentaciones que pretenden preservar el estatus quo. Así, se argumenta a menudo que la cuestión relevante no es la igualdad en sí misma, sino la igualdad de oportunidades. Es cierto, pero sin unos mínimos de igualdad entre unos y otros, la igualdad de oportunidades es una entelequia. Sin el nivel adecuado de justicia distributiva, el sistema no será sostenible”, se indica en el documento del Think Tank, Por un nuevo pacto social. La distinción es meridianamente clara: socialdemocracia frente al liberalismo más descarnado que había caracterizado a Foment en el pasado.

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, y el vicepresidente coordinador del Instituto de Estudios Estratégicos, Jordi Alberich / Europa Press
El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, y el vicepresidente coordinador del Instituto de Estudios Estratégicos, Jordi Alberich / Europa Press

Contra la subida de impuestos

Pero, entonces, ¿por qué oponerse a una leve subida de impuestos en Cataluña, que supondrían, si finalmente se aprueban los presupuestos unos 573 millones de ingresos? La contradicción se admite en la cúpula de Foment, pero se explica: “Sánchez Llibre es rotundo, y lo debe ser frente a Aragonès, porque es el frente de choque de una patronal, y eso no es incompatible con un proyecto social integrador de largo recorrido”.

Lo que “cabrea” en Foment, y que ninguna otra patronal u organismo económico había manifestado de forma tan clara, es “la improvisación, la chapuza permanente de un Govern que no gobierna ni sabe a dónde va”. Ya no se trata de si se está a favor o no, con todos los matices del mundo, sobre el proceso independentista. Se trata de “analizar la gestión”. Y lo que rechaza la patronal “es que siempre se busque la salida de la imposición fiscal para cuadrar los presupuestos”.

La imagen de Cataluña

Más que el resultado de las medias, lo que inquieta es la imagen, y la percepción de que Cataluña pone dificultades al mundo emprendedor. El contraste es Madrid, con una imposición menor, sin impuesto de Sucesiones y Donaciones, y con el tramo autonómico del IRPF muy por debajo de Cataluña. “Los catalanes no podemos soportar más presión fiscal, la actual ya es excesiva, y el diferencial con otras comunidades autónomas que prevé el Govern de la Generalitat pondrá en riesgo nuestra competividad”, clamó Sánchez Llibre ante un grupo de empresarios.

Eso ha sorprendido, “para bien”, a miembros de la dirección de Foment, que entienden ese doble mensaje: “recorrido de fondo, con cohesión social”, pero “terapia de choque frente al Govern, porque representamos a los empresarios y hay que fiscalizar todo lo que haga el Ejecutivo”.

Todo eso lo reúne ahora Josep Sánchez Llibre y su equipo, dispuesto a buscar ventanas de oportunidad para que la situación económica y política en Cataluña pueda mejorar.