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Daurella dijo sí a colaborar con el independentismo: ¿quién dijo no?

Banco Sabadell, Agrolimen, Puig, Grífols, Roca, Esade y Adrià se zafaron de las presiones de la Generalitat para entrar en Diplocat

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Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell; Artur Carulla, de Agrolimen; Marc Puig, de Perfumes Puig; Victor Grífols, de Grifols; fueron objetivo prioritario del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat). Todos ellos son vistos como grandes empresarios catalanes con negocios importantes en el extranjero y con proyección internacional, una palanca reputacional para la causa del independentismo catalán. Y todos tienen en común que declinaron la invitación a participar en el nuevo organismo, al contrario que la presidenta de Coca-Cola European Partners, Sol Daurella.

Otros que también esquivaron de forma más o menos directa la invitación para formar parte del consejo de Diplocat fueron el incombustible abogado Miquel Roca Junyent, padre de la Constitución y defensor la infanta Cristina de Borbón en el Caso Nóos, y Eugenia Bieto Caubet, directora general de la escuela de negocios Esade.

Colaboraciones de segunda línea

Diplocat se ha tenido que conformar con la adhesión a su causa de los business schools catalanes de segunda línea y sin reputación internacional, como son EADA Business School, Barcelona Graduate School of Economics (BGSE) e Instituto Barcelona de Estudios Internacionales (IBEI). Entre las grandes ausencias destaca también la del gastrónomo catalán más internacional, el cocinero Ferran Adrià, que fue ilocalizable durante semanas para los organizadores del polémico consejo.

El flamante consejero de Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, no disimula el interés que atesora esta política de adhesiones a la causa soberanista. “El mayor recurso natural de Cataluña es su gente”, sostiene, a la vez que deja claro que todos contribuirán a “ganar capacidad de incidencia internacional y a presentar los activos del país en la escena internacional”.

Decepción del equipo de Romeva

El problema es que ha tenido que hablar de su gente y no de sus empresas, reconoce en privado su equipo de colaboradores. La única compañía que se ha asociado de forma indirecta a Diplocat es la Coca-Cola de Sol Daurella. Mientras, el resto de empresarios catalanes con recorrido y proyección internacional no están en el organismo ni se les espera.

Otras fuentes más críticas con el procés creen que entre los que han decidido adherirse al proyecto de propaganda soberanista sólo destacan las figuras más habituales utilizadas por el independentismo: la cocinera Carme Ruscalleda, el futbolista Xavi Hernàndez, el economista Xavier Sala i Martín o la religiosa Sor Lucía Caram.

Campaña contra Coca-Cola

Según medios empresariales, lo único destacable e inédito es la presencia en Diplocat de Daurella, la gran dama de oro de la Coca-Cola en España y Europa, que primero trasladó la sede de Barcelona a Madrid con la fusión de Coca-Cola Iberian Partners y después a Londres con Coca-Cola European Partners. La empresaria casada con el hombre de negocios Carles Vilarrubí (próximo a Artur Mas y a la antigua CDC) es también consejera de Banco Santander.

Reconocen que sin la participación y la reputación empresarial de Daurella no se hubiera obtenido una dimensión pública de las funciones y del sentido del Diplocat en Madrid, ni hubiera tenido ninguna trascendencia incluso en Barcelona. A Daurella, por el contrario, su inopinado atrevimiento le está costando soportar una campaña que llama al boicot de los productos de la compañía en redes sociales. Las principales críticas a la adhesión están azuzadas por los sectores más conservadores y radicales del españolismo, críticos con el apoyo de Daurella a los gobernantes independentistas.