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Antonio Sánchez, la cara visible de la cooperativa de Inoxcrom que ha alcanzado los beneficios en este 2017 / CG

La cooperativa de Inoxcrom cerrará por primera vez en beneficios

Los cuatro trabajadores de la compañía han logrado tender una red con otras empresas asociativas y elevar a unos 350.000 su facturación

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La cooperativa Inoxgrup conseguirá en 2017, el cuarto ejercicio de su existencia, cerrar por primera vez con beneficios y alcanzar los 350.000 euros de facturación. “Serán escasos, pero habremos alcanzado las ganancias”, explica Antonio Sánchez, uno de los artífices de una historia empresarial que parte de un concurso de acreedores en 2012 en una de las firmas históricas de Cataluña.

Inoxcrom, la famosa marca de bolígrafos, se iba a pique con un pasivo de 25 millones y una deuda contra la masa de otros 14 millones tras años de una gestión muy criticada por parte de la plantilla, varias compraventas y una batalla entre los descendientes del fundador, Manuel Vaqué Ferrandis. Tras la declaración de la quiebra, los 64 trabajadores que tenía el grupo en ese momento decidieron constituirse como cooperativa y pujar por la unidad productiva en el proceso de liquidación.

Venta de la unidad productiva

Pero la administración concursal primero y el Juzgado de lo Mercantil 7 de Barcelona después decidieron que era más atractiva la oferta que habían presentado los últimos gestores de la factoría, Sebastià Clotet y Juan Marroquín. Los impulsores de Inoxgrup se quedaron sin centro de trabajo, aunque decidieron no tirar la toalla.

Cuatro personas, entre ellas Sánchez, decidió en octubre de 2013 proseguir con el proyecto. Habían viajado a principios de ese año en la feria Paperworld de Frankfurt, el evento más importante del sector de la industria gráfica en Europa, habían contactado con posibles proveedores y se tiraron a la piscina.

250.000 euros de inversión inicial

Su paro estaba capitalizado y entraron en la red de las empresas cooperativas de Cataluña para intentar conseguir los fondos necesarios para empezar a operar. La cara visible de Inoxgrup explica que levantaron unos 250.000 euros para la inversión inicial con unas “condiciones muy interesantes” que incluían dos años de carencia.

Los trabajadores de la cooperativa de Inoxcrom en la nave de PobleNou / CG

Los trabajadores de la cooperativa de Inoxcrom en la nave de PobleNou / CG

Alquilaron una nave de 200 metros cuadrados en el barrio del Poblenou en el momento previo a la escalada de precios de los arrendamientos y empezaron a buscar posibles clientes “a puerta fría”.

Acuerdo con el propietario de la marca

Admiten que fue de gran ayuda el acuerdo que alcanzaron con el propietario de la marca, Manel Vaqué Boix.

“Habíamos contactado con sus abogados durante el concurso de acreedores y habíamos cerrado un preacuerdo”, indica Sánchez, “en ese momento nos dijo que si montábamos un portafolio de productos de escritura nos licenciaba”. Y así lo hicieron.

Portafolio de productos

Actualmente cuentan con algo más de 35 referencias. Ensamblan y mejoran con grabados, por ejemplo, los bolígrafos en el Poble Nou. Las tintas las compran en Europa y el resto del cuerpo del producto se fabrica “en el mercado asiático, como casi todo ahora mismo”.

Trabajan con otras empresas de la zona a las que subcontratan, por ejemplo, trabajos de tampografía, y con otras cooperativas que dan empleo a personas con discapacidades. Ellos son los que, por ejemplo, preparan los blisters con los que envasan los bolígrafos que se venderán en otra cooperativa, Abacus

Cierre de Inoxcrom internacional

Explican que este final de año ha sido muy positivo. El cierre de Inoxcrom Internacional, la compañía dirigida por Clotet, en octubre ha provocado que una parte de los clientes que trabajaban hasta ahora con esta compañía se hayan acercado a la cooperativa. Con todo, Sánchez reconoce que no podrán atender todos los pedidos. “Somos muy conscientes y no escondemos la capacidad que tenemos”, afirma.

No quieren morir de éxito. Que el esfuerzo económico que deberían hacer para responder a esta demanda les llevara a un endeudamiento que no pudieran soportar. En su nueva etapa profesional realizan múltiples tareas en la cooperativa e igual que otros empresarios de pymes destacan lo difícil que es liquidar en tiempo y forma el IVA con facturas que cobras a 60 días.

Todo ello, mientas se encargan del “diseño, las compras de materiales y la facturación”. Todos ellos viven de la cooperativa y esperan proseguir en los próximos años. Más, ahora que las cuentas han cuadrado.