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Antón Costas (i) y Juan José Brugera (d) tras la elección del segundo como nuevo presidente del Círculo de Economía / CG

El Círculo de Economía: de la academia, vuelta a la empresa

Antón Costas cierra un mandato marcado por su resistencia a las presiones externas y entrega la presidencia del lobby a Juan José Brugera, un ejecutivo con mano de hierro y guante de seda

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Tras tres años liderado por un académico, la presidencia del Círculo de Economía catalán estará encabezado de nuevo este martes por un ejecutivo. Antón Costas deja el sillón de presidente del lobby a Juan José Brugera y cierra una etapa en la que ha demostrado que no tenían razón los que temían que su mandato fuera un tanto tibio y que no podría mantener la organización al margen de las presiones políticas del proceso independentista catalán. De todos los lados.

Al final ha conseguido evitar un seísmo en la organización y logró el consenso necesario para publicar una nota de opinión para reivindicar el diálogo con una consulta ciudadana final que refrendara los acuerdos a los que deberían llegar el Gobierno estatal y el catalán. ¿Esto se debe entender como el apoyo a un referéndum independentista? No. Costas ha eludido en varias ocasiones entrar en este jardín y ha situado a la organización en un apoyo a las formas de proceder en el que deja al pacto político definir el contenido. Brugera es continuista en este sentido.

Junta directiva y vicepresidentes

También lo ha sido en la elección de su junta directiva y de sus vicepresidentes. Son Marc Puig, presidente del gigante perfumero Puig; el notario Juan-José López Burniol; el presidente de Caixabank, Jordi Gual; y Teresa Garcia-Milà, catedrática en Economía en la UPF y directora de la Barcelona Graduate School of Economics. Es la primera vez que una mujer asume este cargo, aunque la brecha de género es uno de los retos pendientes del lobby empresarial que Brugera se ha comprometido a abordar. Igual que el de rejuvenecer una organización en la que imperan las canas.

El empresario, un hombre con mano de hierro y guante de seda según quienes le conocen bien, afirma que los piensa ejecutar, pero sin prisa. La organización ha estado centrada en cuestiones políticas los últimos años por la necesidad del entrono y se considera que no estaría de más abrir nuevos frentes. Especialmente porque su nuevo presidente no se ha predicado especialmente en ningún entorno. Algo característico del sector en el que se ha movido la mayor parte de su trayectoria empresarial.

Brugera, de Banco Sabadell a Colonial

Formado en la banca, durante años se especuló con que llegaría a la presidencia de Banco Sabadell. Pero su aventura en el banco catalán terminó en 1987 tras haber asumido casi todo el poder en la entidad, pero Joan Oliu i Pich pasó el testigo a su hijo, Josep Oliu, que aún se mantiene en la presidencia, y Brugera acabó primero en Sindibank, el sindicato de banqueros de Barcelona, hasta que en 1994 fue llamado por La Caixa para gestionar Inmobiliaria Colonial, el grupo que en ese momento había adquirido.

No se ha desvinculado nunca de esta compañía a pesar de los sucesivos cambios en la propiedad y entre sus éxitos se encuentra la gestión de los activos en Francia, la gallina de los huevos de oro de la compañía. Desde 2008 es el presidente.

La presidencia, encargo de Costas

Se le describe como una persona que siempre sabe quedar bien y salir airoso de los foros en los que se ve inmerso y con las ideas claras. No tiene reparos para alcanzar sus objetivos pero sin hacer sangre.

Asegura que él no se postuló para dirigir el Círculo de Economía, sino que Costas le llamó para hacerle el encargo, y el resto de la organización lo ha respaldado sin fisuras, como marca la liturgia que rodea a la organización. Ha sido elegido presidente con 398 votos a favor, uno en blanco, ocho nulos y ninguno en contra en una organización con unos 1.300 afiliados. Su impronta se hará patente en la próxima reunión de Sitges (Barcelona), el evento más importante del año para del lobby. Se espera alguna nueva nota de opinión antes, la primera de una nueva etapa en la que cambian las formas pero no el fondo.