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Joan Oliveras Bagués, presidente de Bagués-Masriera con una de las piezas de alta joyería de la firma

Bagués-Masriera simplifica la estructura directiva de la joyería

La firma fundada en 1839 elimina el consejo de administración y los hermanos de Joan y Jordi Oliveras Bagués se quedan al frente como administradores mancomunados

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La joyería de lujo Bagués-Masriera ha decidido simplificar la estructura directiva del grupo. Los hermanos Oliveras Bagués eliminaron a mediados de enero el consejo de administración de la firma e implementaron un modelo de gestión que trata de reflejar que se trata de una compañía familiar, según fuentes internas.

Comparten ahora la administración de la joyería de forma solidaria el presidente y consejero delegado, Joan Oliveras, y el que hasta ahora ejercía de vocal del consejo, Josep Oriol Oliveras. El tercer hermano, Jordi Oliveras, más vinculado al proceso creativo de la firma con sede en el icónico establecimiento modernista de Casa Amatller, en el paseo de Gràcia de Barcelona, se ha quedado fuera de la nueva estructura formal.

Holding controlada por los tres hermanos

Esta división sólo existe sobre el papel, indican los mismos interlocutores. Bagués-Masriera está controlada por una holding en la que sí tienen presencia los tres hermanos de forma paritaria en el consejo de administración, la sociedad MBJO Corporació. Los fondos propios de esta firma alcanzan los 13,9 millones de euros, según datos del Registro Mercantil.

Los hermanos Oliveras Bagués se quedaron al frente de la compañía en 2013, cuando se ejecutó el relevo generacional en la firma. Maria Bagués Rovira pasó el testigo a sus tres hijos debido a su avanzada edad.

Grupo en beneficios

Bagués-Masriera ganó más de 8.000 euros en el ejercicio 2014, el último año con los datos consolidados en el Registro Mercantil. Se mantiene en beneficios, pero la cifra final se queda lejos de los 46.800 euros obtenidos en 2013 o los 170.100 de 2012. Las ventas se mantuvieron estables en este periodo alrededor de los 3,2 millones de euros. La diferencia se encuentra en los gastos financieros.

Los dueños de la joyería declinan comentar las cifras económicas. Aseguran que su único objetivo es diseñar joyas que entusiasmen a los bolsillos más aventajados y proseguir con el actual plan de negocio, centrado en triunfar en EEUU y Emiratos Árabes.