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Una florista protegida con mascarilla prepara las rosas por Sant Jordi / EUROPA PRESS

La avalancha de pedidos ‘online’ agota la oferta de rosas para Sant Jordi

El grueso de floristerías no acepta más encargos tras aprovisionar en torno al 5% de lo que se suele vender en un año 'normal'

5 min

Sin paradas pero con rosas. La crisis del coronavirus ha obligado a celebrar un Sant Jordi un tanto descafeinado, aunque eso no ha sido motivo para detener el empeño de los floristas en dar color a la fiesta. A pesar de que los establecimientos permanecen cerrados por la alerta sanitaria, la avalancha de pedidos online agotó el grueso del género entre ayer y hoy, por lo que encontrar una rosa ya se antoja casi imposible.

La floristería La Selva, en Terrassa, no acepta más pedidos a través de su web desde el día 21 de abril. “Solo hemos cogido lo que somos capaces de repartir en un día”, explica Clara, encargada del establecimiento, que recalca que será un “Sant Jordi diferente” marcado por las medidas de seguridad que se deben tomar para hacer los envíos.

Solo 300.000 rosas

Para hacer frente a una jornada marcada por la compra online y sin que el cliente pueda acudir a la floristería, el volumen de rosas es mucho menor que en años anteriores. En el caso de La Selva, se han puesto a la venta entre el 10 y el 15% de lo que se vendió en 2019. La situación se extrapola a toda Cataluña. Si el año pasado se vendieron 7,5 millones de unidades, para este año se han dispuesto unas 300.000, ni el 5%, según los datos del Gremio de Floristas de Cataluña, que ya están prácticamente agotadas. “Pedimos disculpas de antemano a quienes no hayamos podido atender”, reconoce el presidente de la entidad, Joan Guillén.

“Desde antes de ayer ya no se cogía nada más. La verdad es que se han superado las expectativas”, reconoce la propietaria de la floristería Petit Paradis, Montse Solé. “Este año debíamos pedir a los proveedores con tiempo y hemos podido encargar más. Tenemos que manejarnos con lo que tenemos”. En su caso han tenido que reforzar la plantilla con tres personas para realizar los envíos a domicilio de un volumen de rosas que apenas alcanza el 20% del total que vendieron el año pasado.

Refuerzo logístico

Por su parte, desde la Floristería París de Barcelona aseguraban a media mañana del miércoles que todavía les quedaban algunas rosas, aunque estaban “casi agotadas”. Reconocen que están siendo días de “mucho lío” al tener que realizar todo el trabajo mediante teléfono e internet, mientras que para los envíos cuentan con una empresa especializada, situación similar a la de parte del sector, que ha tenido que reforzar su músculo logístico para hacer frente a la Diada.

Cuando se oficializó la suspensión de la Diada de Sant Jordi, el Gremio de Floristas impulsó la campaña #rosadesantjordiacasa para tratar de darle un valor simbólico, aunque a sabiendas de que no resultaría rentable para el sector. “Estamos tratando de hacer todo lo que podemos dentro de unas condiciones bastantes penosas y con pocos empleados, porque la mayoría de floristerías tuvieron que hacer un ERTE”, cuenta Guillén, que se congratula de la unidad del sector durante estos días. Para este año, explica Guillén, se ha logrado el objetivo de sacar adelante toda la producción de rosa de Cataluña y del resto de España: “Estamos trabajando para que sea un buen día. Este año la rosa se va a casa por lo que enviar uno a uno a todos los domicilios es muy difícil”.

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