El célebre actor José Sazatornil, que encarnó en el cine a un empresario catalán, junto a un convoy del AVE / CG

El célebre actor José Sazatornil, que encarnó en el cine a un empresario catalán, junto a un convoy del AVE / CG

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'Aquí no hay quien viaje': los empresarios catalanes rompen con el AVE, que pierde el 15% de pasajeros en Barcelona

Las múltiples incidencias y retrasos y la extensión del tiempo de trayecto tras el trágico accidente de Adamuz han reducido en cerca de 1,5 millones los pasajeros del corredor que une la Ciudad Condal con Madrid

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El último y enésimo incidente en la alta velocidad lo protagonizó el pasado lunes el espectacular incendio de una máquina, que interrumpió durante horas la línea Madrid-Barcelona. Ha sido un nuevo capítulo de un particular annus horribilis para el transporte ferroviario, con un especial impacto en el corredor del AVE con mayor afluencia.

El número de pasajeros en la línea que une la Ciudad Condal con la capital de España se ha reducido de manera drástica durante el ejercicio. En el primer semestre, el trayecto ha perdido algo más de un 15% de usuarios en relación con el mismo periodo de 2025.

Un descenso que, en términos absolutos, se traduce en la reducción de algo más de 1,1 millones de pasajeros. De acuerdo con unas primeras estimaciones sobre el recién finalizado tercer trimestre, con datos aún preliminares, la caída acumulada en el presente ejercicio respecto al anterior se mantiene en similares proporciones.

Durante los seis primeros meses de 2026, la línea registró una afluencia de 6,351 millones de pasajeros, de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La cifra contrasta con los 7,487 millones de usuarios que optaron por el transporte ferroviario de alta velocidad para cubrir el trayecto entre las dos principales ciudades españolas.

Tren del AVE incendiado en Aragón

Tren del AVE incendiado en Aragón @AragonNoticias_ (X)

Sólo en el primer trimestre, el descenso en el número de pasajeros en esta línea superó los 600.000, con el dato agregado de las tres compañías que operan el trayecto ( Renfe Viajeros , Ouigo e Iryo).

Sin duda, entre los colectivos más impactados por esta circunstancia se encuentran el de los empresarios, con especial incidencia en los pequeños y medianos, y también el de los autónomos.

Tren de Ouigo en la estación de Sants / EP

Tren de Ouigo en la estación de Sants / EP

La alta velocidad se convirtió en el medio predilecto para las decenas de miles de desplazamientos que, en el contexto de los negocios, se realizan a diario entre las dos grandes urbes, gracias a su rapidez y eficiencia de antaño. Y también a factores como las numerosas frecuencias, hasta las últimas horas del día, y un destino situado en el centro de las capitales, al contrario de lo que sucede con los aeropuertos.

Un ecosistema que, además, se vio beneficiado por la liberalización en este segmento del transporte ferroviario de pasajeros. La introducción de nuevos operadores multiplicó las frecuencias y la competencia se tradujo en una considerable bajada de los precios, lo que hizo aún más atractiva la oferta del servicio.

Tragedia en Adamuz

Sin embargo, todo este escenario se ha venido abajo con estrépito. Detrás de la anómala involución de la demanda del AVE Madrid-Barcelona se encuentran las consecuencias del fatídico accidente de alta velocidad acaecido el pasado enero en las cercanías de la localidad cordobesa de Adamuz, que se saldó con el fallecimiento de 46 personas.

Desde entonces, el servicio de alta velocidad en la mayor parte de la red nacional no se presta con normalidad. Aunque no se vio directamente afectado por el siniestro, el corredor Madrid-Barcelona sufrió numerosas cancelaciones y retrasos en las semanas posteriores al accidente.

Más de tres horas

Las sospechas acerca de que el estado deficiente de la infraestructura provocó el suceso no hicieron sino corroborar las numerosas alertas y reclamaciones de los maquinistas recibidas por Adif , el gestor de la red, durante los meses anteriores. De ahí que, como medida de precaución, la velocidad máxima fue reducida en numerosos tramos del trayecto.

Además, Adif determinó que se efectuarían labores de inspección del recorrido para detectar posibles deficiencias de mantenimiento. Como consecuencia, se amplió el tiempo de duración del viaje en aproximadamente 30 minutos hasta fin de año, lo que hace que el trayecto supere las tres horas, en el mejor de los casos.

También se suprimieron las últimas frecuencias de trenes, de modo que ninguno de ellos parte de Madrid o de Barcelona más allá de las 20 horas.

Motivos que han sido más que suficientes para que los usuarios habituales del AVE Madrid-Barcelona le hayan dado la espalda. Uno de los principales beneficiados ha sido el transporte aéreo, una de las alternativas que ha encontrado el segmento de negocios.

Tanto ha sido así, que Iberia ha reforzado su histórico puente aéreo en determinados periodos del año. Además, Vueling ha recuperado esta ruta tras más de un año sin operarla, precisamente como consecuencia de la pujanza del AVE.

Viene de lejos

No obstante, la línea ya había mostrado un ligero retroceso en cuanto a número de usuarios en el conjunto de 2025. Las incidencias, en cuanto a retrasos en salidas y llegadas e interrupciones del servicio, fueron a más durante este ejercicio, especialmente en la segunda mitad del mismo.

De hecho, la cifra de pasajeros de este corredor al cierre del pasado año experimentó un descenso del 1,8% en relación con la correspondiente a 2024 (14,356 millones frente a 14,607 millones de pasajeros); en cambio, durante el primer semestre la afluencia en 2025 había sido un 2,8% superior.

El caos de los últimos meses ha dinamitado definitivamente la confianza de usuarios que, en buena parte, valoran aspectos como la puntualidad, la fiabilidad y el margen de maniobra. Además de la siempre transversal seguridad.