El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu / EP

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu / EP

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Oliu logra con el BPCE la estabilidad que buscaba tras la opa del BBVA para centrarse en crecer

La toma amistosa del 7% del capital blinda al Banco Sabadell ante operaciones hostiles y supone la entrada de un socio estable, poco agresivo y con posibilidades de hacer negocio conjuntamente en Europa

Más información: El francés BPCE toma un 7% del Sabadell de forma amistosa: socio estable y blindaje antiopa

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La compra amistosa del 7% del Banco Sabadell por el grupo francés BPCE no es una simple operación financiera. Representa una maniobra cuidadosamente pergeñada por el banco vallesano con el propósito de dar respuesta a varios desafíos. Un paso para resolver el escenario resultante tras el fracaso de la opa del BBVA, del que está cerca de cumplirse un año.

Casi doce meses completos en los que "han pasado muchas cosas", como dijo el pasado viernes el consejero ejecutivo y director de Negocio en España del Sabadell, Carlos Ventura, durante su intervención en el Desperta BCN! Pero en los que la entidad que preside Josep Oliu no ha dejado de pensar qué hacer para evitar que una operación hostil vuelva a perturbar la marcha y los planes de la entidad.

Por entonces se habló de incrementar la escala del Sabadell, de hacerse más grande como barrera de resistencia ante ofertas hostiles. Sin embargo, el propio banco ha apuntado en numerosas ocasiones que el actual no es el momento más adecuado para llevar a cabo una operación corporativa en España con vistas a un crecimiento inorgánico.

El acuerdo con el grupo BPCE viene a ser una suerte de tercera vía, una salida alternativa a la encrucijada en la que se encontró el Sabadell. La entidad francesa, la segunda de su mercado y la cuarta de la zona euro por volumen de activos, se presenta como un socio estable y con vocación de permanencia a largo plazo.

Sede del BPCE

Sede del BPCE

Tales condiciones le confieren la condición de refuerzo del blindaje que la entidad vallesana tiene en sus propios accionistas particulares. Preguntado por la posibilidad de conformar un grupo de socios para protegerse contra operaciones hostiles, Oliu afirmó, poco después de finalizar la opa del BBVA que "el núcleo duro del banco son nuestros accionistas minoritarios".

Así lo demostraron entonces. Cerca de un 40% del rechazo a la oferta del banco que preside Carlos Torres llegó de ellos. La suma del porcentaje que pasará a controlar el BPCE se aproxima al 50% del capital. Un escudo prácticamente impugnable que confiere al Sabadell y a sus gestores el control de la situación ante una maniobra no deseada.

Un socio cómodo

De esta forma, la entidad catalana arma su defensa sin necesidad de recurrir a las siempre arriesgadas operaciones corporativas. Y sin tener que asumir costes difíciles de digerir; aun más en los próximos meses, con todas las previsiones apuntando a alzas en los tipos de interés.

Otra de las características que hacen del BPCE un accionista de referencia ideal para el Sabadell es el carácter de la entidad. "Va a dar mucha tranquilidad al banco y a sus gestores. Es un socio muy cómodo, muy poco agresivo. No es de aquéllos que ya están presionando al consejo nada más aterrizar", señala una fuente del sector.

También juega a favor del Sabadell la existencia de rasgos en común con su nuevo socio, pese a la diferencia de tamaño. "El grupo francés va a entender a la perfección factores como el compromiso con el territorio, la fidelización de pequeñas y medianas empresas a las que acompaña desde el primer momento… también lo lleva en su ADN", apunta un consultor financiero.

Para cerrar el círculo, el acuerdo también incluye "explorar una cooperación estratégica empresarial" con el fin de "generar valor adicional de forma conjunta". No en vano, éste también constituía un asunto pendiente para el Sabadell: la conformación de alianzas, joint ventures, sociedades conjuntas, etc, junto a nuevos socios para avanzar en determinados segmentos de negocio.

Exterior de la sede de Banco Sabadell

Exterior de la sede de Banco Sabadell EP

Junto al BPCE, el banco catalán prevé explorar oportunidades en áreas como banca corporativa y de inversión, leasing de bienes de equipo, créditos al consumo y negocio internacional de clientes.

En definitiva, prolongar la senda de alianzas que tan buen resultado han otorgado al banco, como la que mantiene con Zurich para el negocio de bancaseguros; y también, la acordada con Amundi hace más de seis años para la gestión de activos.

¿Puerta al exterior?

"El Sabadell se ha centrado en el mercado doméstico tras la venta del TSB. Ir de la mano de un socio le facilitará el objetivo de crecer en determinadas áreas. Y, por qué no, plantearse el ampliar con este formato el negocio a Europa", señalan las fuentes.

Además de Francia, el BPCE cuenta con presencia en mercados como Alemania y Portugal. Sabadell no se plantea abordarlos en ningún caso; menos aún, en solitario. Con el nuevo socio, las puertas, al menos, se entreabren.