El Grupo BPCE, nuevo accionista de referencia del Banco Sabadell, es uno de las mayores entidades financieras por volumen de activos, no sólo en Francia sino también en el conjunto de la zona euro. Pese a la diferencia de tamaño, comparte con la entidad vallesana más de lo que pudiera parecer. Especialmente, en lo que se refiere a sus orígenes.
Aunque, en su actual composición, se trata de una entidad con apenas 17 años de vida, los orígenes del BPCE se remontan al siglo XIX. En concreto, a 1878, cuando ve la luz en Francia el primer Banque Populaire. Fundado por un fraile capuchino, su fin original consistió en prestar servicios de crédito a colectivos como pequeños empresarios y comerciantes, artesanos, agricultores y otros actores de diferentes gremios.
Todos ellos alejados del sistema bancario tradicional, encontraron en los Banques Populaires un aliado simpar para poder avanzar en sus actividades y tener la posibilidad de expandir los negocios. La entidad prestaba un apoyo a la economía real, tal y como hizo en sus orígenes el Banco Sabadell con colectivos similares en su localidad natal y el entorno.
El papel básico que desempeñó Banque Populaire tras las dos guerras mundiales en Francia afianzó su posición, que vino a reforzar el colectivo de cajas de ahorros con un enfoque más regional. En este sentido, al modo de cómo sucedió en España.
Una oficina del Banco Sabadell
Una de ellas, Caisse d’Epargne, constituye el segundo elemento del actual grupo BPCE. En mitad de la primera fase de la crisis financiera de principios de este siglo, la fusión de Banque Populaire con Caisse d’Epargne propició como resultante un nuevo gigante de las finanzas en Francia.
Las adquisiciones posteriores de Palatine y Oney (financiación al consumo), y la consolidación de Natixis como un puntal en la banca privada y la gestión activos, han reforzado las capacidades de BPCE como un operador financiero global.
Prueba de su potencia de fuego dan igualmente sus cifras de 36 millones de clientes en todo el mundo y una plantilla compuesta por más de 110.000 empleados.
Recientemente, BPCE se extendió a Portugal tras hacerse con el control de Novobanco, cuarta entidad financiera del país luso. El banco, rescatado por el Gobierno local durante la crisis, concluyó su privatización con un proceso de venta en el que participó de forma activa Caixabank.
Nueva etapa
Finalmente, fue la entidad francesa la que se hizo con el control de Novobanco, beneficiada por la reticencias que mostró el Ejecutivo portugués a que Caixabank ampliara su peso en el sistema financiero del país. El banco que dirige su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, compró en 2015 BCP y ya entonces se convirtió en uno de los principales actores del mercado.
Con la toma amistosa del 7% del capital del Banco Sabadell, BPCE amplía su discreta pero efectiva influencia en el sistema financiero de la zona euro. Por su parte, la entidad que preside Josep Oliu incorpora un socio estable, con vocación de largo plazo y con el que comparte muchos elementos, pese a la diferencia de tamaño.
