Los presidentes de Henkel Ibérica, Adrián Orbea, y de Ebro EV Motors, Rafael Ruiz, han puesto deberes a la Generalitat para poder sostener la industria catalana: resolver el problema de la vivienda, mejorar el funcionamiento de Rodalies o reforzar la formación profesional.
Ambos han intervenido en la mesa redonda El papel de la industria catalana, dentro del foro BCN Desperta!, organizado por Crónica Global, Metrópoli y El Español, en un debate junto a Jaume Baró, secretario de Empresa e Innovación de la Generalitat.
Adrián Orbea ha planteado que la vivienda ya no solo es el gran problema social de la actualidad, sino un quebradero de cabeza empresarial y económico, ya que condiciona la capacidad de atraer talento por parte de las compañías. “Si no tienen vivienda, una buena parte de los trabajadores de Henkel que son de fuera podrían marcharse de Cataluña”, ha explicado.
El directivo también ha admitido que la compañía depende mucho de las constantes incidencias de Rodalies, que dificultan el traslado de los empleados a sus puestos de trabajo.
Rafael Ruiz, en el foro BCN Desperta!
En cambio, Rafael Ruiz, cuya fábrica se ubica en la Zona Franca, ha puesto en valor las ventajas de esa ubicación: al lado del puerto, con conexión ferroviaria y por carretera, y con trabajadores que pueden llegar en metro.
Para atajar la falta de talento en la industria, Ruiz ha defendido la necesidad de reforzar la formación profesional (FP) para crear valor añadido tecnológico.
A todas esas demandas ha respondido desde el otro lado de la trinchera Jaume Baró, quien ha explicado que el plan del Govern es que las grandes inversiones industriales vayan fuera del área metropolitana de Barcelona (AMB).
¿La razón? La gran densidad residencial y empresarial que acecha a la capital catalana. Baró ha ironizado al explicar que, como Ebro, no todas las fábricas pueden instalarse en la Zona Franca, y ha vinculado su estrategia con la vivienda, al considerar que una de las soluciones al problema habitacional es el reequilibrio territorial.
Distribución poblacional
El gestor político ha apuntado que, en el actual sinuoso camino a la Cataluña de los 10 millones de habitantes, no se puede seguir con la misma política de distribución poblacional actual. En esta encrucijada, la política industrial puede ayudar, ya que “no es sostenible seguir sumando más gente ni más empresas en Barcelona”.
Para ello, ha explicado, el Govern ahora trabaja en el desarrollo de suelo industrial en zonas como Torreblanca-Quatre Pilans en Lleida o en Tortosa.
Baró ha asegurado que existe consenso con patronales y sindicatos para que Cataluña mantenga una base industrial, lo que implica más puestos de trabajo, más estables y mejor cualificados.
Además, el secretario de Empresa ha recordado que Cataluña es una de las regiones más industrializadas de Europa, con un peso de más del 18% del PIB. La hoja de ruta del Govern sigue las recomendaciones de los informes de Letta y Draghi: descarbonización, resiliencia y productividad. Para lograrlo, ha dicho, hacen falta mejores infraestructuras, recuperar el tiempo perdido sin actualizarlas y activar suelo industrial.
De momento, ha asegurado Baró, hay que sacar pecho de la base industrial que tiene Cataluña, que se asienta sobre la alimentación, la automoción, la química y la metalurgia, en un momento en que estas industrias son clave para la autonomía estratégica del continente.
Acortar la 'supply chain'
Los tres ponentes han coincidido en la apuesta por la proximidad. Orbea ha explicado que Henkel intenta producir de manera local y atraer el máximo posible de materias primas, componentes y servicios del territorio. Ha dicho que gran parte de sus proveedores, sobre todo de ingeniería, son de la zona, y que el grupo quiere añadir valor en el territorio.
Por último, Ruiz ha vinculado la tendencia a la proximidad a los cambios geopolíticos, sobre todo en materia energética. Como ejemplo, ha citado cuando en la pandemia “quien no producía mascarillas no podía conseguirlas”.
