Fotomontaje con el Gran Teatre del Liceu de fondo y Ernestina Torelló y Helena Guardans al frente

Fotomontaje con el Gran Teatre del Liceu de fondo y Ernestina Torelló y Helena Guardans al frente Crónica Global

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El Liceu se redime de su pasado misógino con dos mujeres al frente de la Fundación y el Círculo

Ernestina Torelló y Helena Guardans harán historia este año al presidir el teatro y el club

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El Gran Teatre del Liceu de Barcelona va a tener este año, por primera vez en su historia, una mujer al frente de la Fundación, la entidad que administra y gestiona el teatro, y otra en el Círculo, el club privado con el que comparte edificio.

El 30 de junio, Ernestina Torelló se convirtió en la primera mujer en presidir el Círculo, tras la marcha de Francisco Gaudier, y está previsto que en octubre se anuncie que Helena Guardans será también la primera mujer presidenta de la Fundación, después de que expire el mandato del empresario Salvador Alemany este septiembre.

Una relación difícil con las mujeres

La coincidencia no es menor, porque el Liceu ha tenido una relación particularmente complicada con las mujeres.

¿Y qué institución decimonónica no?, se puede preguntar uno. El Liceu no podía ser más que hijo de su tiempo: su inauguración data de 1847.

Sí, pero fue especialmente rezagado en el cambio. El Círculo no admitió a mujeres como socias de pleno derecho hasta 2001. Un retraso que tiene que ver con un club en el que la tradición pesa tanto que cuesta un poco más avanzar.

Techo del Gran Teatro Liceu de Barcelona

Techo del Gran Teatro Liceu de Barcelona Òscar Gil Barcelona

Detenido en el siglo XIX

Se ha mantenido detenido en el siglo XIX, tanto en el aspecto como en las costumbres: un anacronismo que, en algunos casos, tiene su encanto —la corbata reglamentaria en plena Rambla— y que, en otros, resulta más difícil de digerir.

Hasta 2001, las mujeres podían acceder al Círculo en determinadas circunstancias, por ejemplo, acompañando a sus maridos o como invitadas, pero no podían ser socias de pleno derecho. Se podían dar situaciones tan extrañas como que una mujer pudiera entrar acompañada de su marido, pero perdiera ese derecho si enviudaba.

Ahora, un 33% de las socias ya son mujeres y el club lo encabezará quien hasta ahora fue vicepresidenta de Gaudier: la presidenta de la bodega Torelló Viticultors.

La Fundación

En cuanto al teatro, Guardans se convertirá también en la primera mujer en presidir la Fundación que lo gestiona. En este caso podría parecer que no es más que una casualidad: la Fundación solo ha tenido dos presidentes, Joaquim Molins y Salvador Alemany.

Pero también se puede ir más atrás. Históricamente, la presidencia del Liceu recaía en el presidente de la Generalitat y no tenía carácter ejecutivo. Como nunca ha habido una mujer presidenta de la Generalitat, se puede decir que, desde la creación de la institución, todos sus presidentes han sido hombres.

El interior del Gran Teatre del Liceu, en Barcelona

El interior del Gran Teatre del Liceu, en Barcelona Cedida

La programación

Donde el teatro tiene una deuda más importante es en la programación y la dirección artística. Oksana Lyniv se convirtió en 2017 en la primera mujer en dirigir una ópera en el Liceu, al ponerse al frente de Der fliegende Holländer.

Y hay más datos: únicamente dos mujeres han estrenado una ópera propia en el escenario del Liceu en toda su historia: Matilde Salvador, con Vinatea en 1974, y Raquel García-Tomás, con Alexina B. en 2023.

No deja de ser extraño que hubiera que esperar hasta finales del siglo XX para que una mujer estrenara una ópera propia, cuando casi un siglo antes ya estaba previsto que otra lo hiciera. La primera ópera compuesta por una mujer que llegó a estar programada en el Liceu fue Schiava e Regina, de Lluïsa Casagemas, una compositora barcelonesa que la escribió con apenas 17 años. Estaba prevista para la temporada 1893-1894, pero nunca llegó a estrenarse.

Una oportunidad frustrada

El motivo fue uno de los episodios más trágicos de la historia del teatro: el 7 de noviembre de 1893, el anarquista Santiago Salvador lanzó dos bombas Orsini desde la quinta planta sobre la platea del Liceu.

Más de 130 años después, el teatro ha decidido recuperar aquella ópera olvidada. Schiava e Regina se representará en versión concierto en una única función, el 27 de abril de 2027.

Es de justicia poética que sea precisamente ahora cuando el Liceu salde aquella cuenta pendiente. La redención por su pasado misógino quedará, así, bastante completa.