Pasajeros desembarcando de un avión de Volotea

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Volotea, ¿la nueva Spanair?

El grupo debe devolver en los próximos tres años más de 300 millones de euros para evitar la quiebra técnica

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Volotea, ¿la nueva Spanair? La aerolínea nacida en Cataluña, y hoy parapetada en Asturias, afronta su tercera reestructuración de deuda en cuatro años con un patrimonio negativo de 77,5 millones de euros y en causa de disolución mercantil, según revela su propio auditor, EY.

La compañía está ahogada por las deudas y necesita una inyección urgente de 25 millones de euros para hacer frente a pagos de hasta 300 millones de euros antes de 2029.

Volotea comparte con la desaparecida aerolínea catalana Spanair la necesidad recurrente de buscar capital para sostener un negocio sometido a una fuerte presión financiera y competitiva.

La diferencia es que Volotea, por ahora, aún no afronta una situación de cierre inminente. Spanair, en cambio, desapareció cuando las negociaciones con Qatar Airways fracasaron y la Generalitat se negó a inyectar más capital.

Aplazar las deudas

De momento, el plan de Volotea para no acabar quebrada y desaparecida es postergar el pago de sus deudas. Recientemente, ha pactado con sus acreedores aplazar 49,3 millones de euros en pagos (34,7 de capital y 14,6 de intereses) hasta julio de 2028.

En paralelo, negocia otros 25 millones de financiación adicional, todavía en fase inicial, y ya ha ejecutado una ampliación de capital de 15 millones, que se suma a los 71 millones levantados meses antes entre Aegean, el fondo PAR Capital y Alaeo, el vehículo que agrupa al propio equipo directivo.

Imagen de archivo de un avión de Volotea

Imagen de archivo de un avión de Volotea

¿Quién aportará el capital? En el recuerdo del Gobierno queda el traumático precedente de Plus Ultra, que recibió 53 millones, apenas ha pagado intereses y sigue investigada por la Audiencia Nacional por su relación con la trama Koldo-Ábalos, lo que ha dejado bajo sospecha cualquier operación de apoyo público a una aerolínea desde entonces.

Además, la fallida compra de Air Europa por IAG ya proyectó dudas en 2021 sobre los rescates pendientes de Air Nostrum y Volotea; el clima no ha mejorado desde entonces, y la SEPI ha extremado la prudencia a la hora de aprobar nuevas ayudas o flexibilizar las condiciones de las ya concedidas.

La sombra de Plus Ultra

A preguntas de este medio, un experto aeroportuario explica que "costaría mucho ver otro rescate público hacia una compañía aérea, porque sienta precedentes y las otras compañías lo ven como un agravio comparativo. Teniendo en cuenta el caso de Plus Ultra, es casi imposible que suceda", detalla.

Otra fuente del sector asegura que Volotea está en conversaciones con inversores privados, si bien "costará desencallar la transacción, porque el negocio ya no es tan atractivo como antes. Requiere mucho capital, la rentabilidad no es tan elevada y hay una competencia feroz", señala.

Balance dramático

El balance de Volotea es dramático. La compañía que dirige Carlos Muñoz, cofundador también de Vueling, encadena siete ejercicios consecutivos en pérdidas.

En 2025 los números rojos crecieron hasta los 64 millones de euros, un 39% más que el año anterior. Para 2026 la previsión es reducir el quebranto a la mitad, 33 millones, aunque la propia empresa admite que el estallido del conflicto en Oriente Próximo ha torcido el ejercicio.

La mayor parte de su deuda es pública. El grupo recibió un crédito sindicado de 145 millones avalado en un 70% por el ICO durante la pandemia, cuando el turismo mundial quedó herido de muerte, y de cuyo golpe Volotea aún no se ha recuperado, pues amortiza en plazos semestrales hasta su cancelación prevista en julio de 2028.

Hay otro préstamo, cifrado en 200 millones de euros, concedido por la SEPI y con vencimiento en 2029.

Imagen de archivo de un avión de Volotea

Imagen de archivo de un avión de Volotea Cedida

Sumada a la banca privada, la exposición total de Volotea con SEPI y entidades acreedoras ronda los 315 millones, con vencimientos de 42 millones en 2027 y una cifra similar en 2028 antes del grueso, superior a 200 millones, en 2029.

Volotea responde

En este contexto, Muñoz insiste en que Volotea seguirá siendo independiente, y defiende que su modelo operativo funciona, apoyándose en los ingresos récord de 818 millones y el beneficio operativo de 47,4 millones que la compañía logró en 2025, antes del golpe del combustible.

El grupo añade que, de cara a 2026, prevé elevar un 7% su capacidad operacional hasta ofertar cerca de 13 millones de asientos en toda Europa. Para ello, operará unas 430 rutas a través de una flota compuesta por hasta 43 aeronaves.

Recorte de rutas

En la actualidad, Volotea cuenta con cerca de una veintena de bases operativas, aunque tan sólo dos de ellas se sitúan en España. El resto se reparten entre Francia, Italia y Alemania. El pasado año, la compañía cerró la base de la que disponía en Atenas.

La aerolínea ha planificado un notable ajuste en sus rutas con vistas a la temporada de invierno 2026-2027. Entre ellas, se incluyen dos conexiones con Barcelona, en concreto, las de las ciudades francesas de Brest (en el noroeste del país) y la mediterránea Marsella.

En total, algo más de 20 rutas no figurarán ya en el programa de Volotea para los próximos meses. La compañía se centrará en recorridos que le puedan proporcionar una elevada rentabilidad en mitad de una situación financiera sumamente delicada.