Es la historia secreta del futuro nuevo Hospital Clínic Barcelona, la mayor obra sanitaria jamás elevada en España, con un presupuesto de unos 2.000 millones. Y de las mayores de Europa, con permiso del Klinik Floridsdorf de Viena (Austria), el Karolinska Universitetssjukhuset de Estocolmo (Suecia) y de los planes de ampliación de los hospitales de París (Francia) y Ginebra (Suiza).
La nueva ciudad hospitalaria catalana, pensada para sacar al hospital excelente de su "chabolismo actual", por sus sucesivas ampliaciones fragmentadas, se levantará en las pistas deportivas de la Universidad de Barcelona (UB), en la articulación que une la avenida Diagonal de Barcelona, la Ronda de Dalt, Esplugues de Llobregat y L'Hospitalet de Llobregat.
Eso sí, antes ha tenido que sortear dificultades que no se han contado.
La más evidente fue la oposición de los gobiernos de Ada Colau a la inversión. Los Ejecutivos locales de BComú rechazaban la operación, que consideraban una rayana a un pelotazo urbanístico, por lo que se tuvo que idear y diseñar de espaldas a los concejales populistas y a los comisionados que habían nombrado estos.
"Se trabajó casi en la clandestinidad", explican altos cargos sanitarios vinculados a la iniciativa.
Dos pilares
Esa cautela la tutelaron Ramon Canal, nombrado Comisionado del nuevo hospital desde su humilde despacho bajo unas escaleras en el viejo Hospital Clínic, como avanzó este medio, en 2024, y Ramon Sanabria, cofundador de SPG Arquitectura.
Con ello, se buscó darle a la inversión un doble apoyo sanitario-arquitectónico que la hiciera imbatible a los ojos de los críticos.
Fachada del Hospital Clínic de Barcelona
Eso sí, no faltaron equilibrios. Las administraciones participantes optaron por colocar a un director general de confianza en el Consorci Porta Diagonal--Campus Clínic, el ente mixto que obra de armazón jurídico de la obra, que la pilotará con su personalidad jurídica.
Se optó por Juan Echániz, arquitecto con amplia trayectoria en la Diputación, explicó Crónica Global en exclusiva. Hubo quien interpretó que la Diputación de Barcelona tomaba las riendas del proyecto y le restaba poder político a Canal, ex jefe médico del FC Barcelona y un hombre que ha estado dos veces en consejerías de ERC, la última al frente del todopoderoso Servicio Catalán de Salut (CatSalut).
Oficialmente, se habla de "plena colaboración" entre los tres pilares. "Y lo cierto es que la hay", indican las fuentes sanitarias consultadas.
Blindaje
Así las cosas, la obra ha sido concebida como un polo a tres: asistencial —dar servicio a los pacientes—; investigador —para el impulso del I+D científico— y formador en la UB Diagonal, con dos facultades de Medicina y Farmacia. Esta última en Esplugues, que entrará en la liga de ciudades universitarias.
Por su alcance supramunicipal, se optó por redactar un plan director urbanístico (PDU), un instrumento que sustenta grandes obras públicas singulares, de gran volumen o que afectan a más de un pueblo o ciudad.
Y para evitar un posible veto vecinal, el nuevo Clínic contará con un proceso de participación ciudadana, pese a las reticencias de algún alcalde o alcaldesa. No es exigible por ley, pero los impulsores sanitarios quieren evitar que las posibles plataformas vecinales contrarias lo derriben en la correosa sala Contencioso-Administrativa del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
Es lo que pasó en 2017, cuando la segunda instancia judicial tumbó el PDU Parc de l'Alba —el que arropa el Sincrotrón Alba— por no haber contado con la voz vecinal. Hubo que redactar un nuevo plan, con los consiguientes retrasos. Lección aprendida: en el nuevo Clínic no pasará.
Guante
En el plano legal, hubo que tomar otro vericueto para abrir paso a la magna obra. Fue la redacción de una cláusula secreta, o un traje a medida, para que la eliminación de suelo deportivo no generara una obligación de compensarlo en el mismo término municipal.
Fue una directriz aprobada durante el primer Govern tripartito en Cataluña y significaba que el nuevo Hospital Clínic debería hallar unos 200.000 metros cuadrados deportivos en otro lugar de Barcelona. Algo imposible.
Por ello, se aprobó una normativa por la que esa compensación obligatoria queda exenta si el proyecto que pisa el suelo deportivo es asistencial o formativo. Un guante a medida que ha hecho arquear las cejas a algunos juristas, pero que, de momento, aguanta.
Ramon Canal, exdirector del CatSalut y ahora responsable del nuevo Clínic
Un depósito pluvial
Con este andamiaje, esta misma semana se presentó el avance del PDU, que se publicará en los próximos días. El plan prevé una transformación completa de las pistas deportivas situadas en el extremo sur de la Diagonal, zona en la que no todos creían.
Antes de elegir este emplazamiento, se sondearon el antiguo cuartel de Bomberos del Eixample —"demasiado pequeño"-- y la Escuela Industrial, ubicación que se enfrentó a la oposición de las beligerantes plataformas vecinales del Eixample y del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña (COAC).
Pero el histórico recinto modernista elevado por la Mancomunitat de Catalunya no daba. Ni por metros cuadrados ni por configuración de los espacios. Sus partidarios, entre los que se cuenta el actual gerente del Clínic, Josep Maria Campistol, tuvieron que asumir que ni la pista deportiva de la Escuela —situada sobre un depósito pluvial— podía encajar el tamaño de la obra.
Por todo ello, el Govern enterró esa idea en 2021.
Laura Borràs y El Bruc
Existía otra posible ubicación: el Cuartel del Bruc, sede actual de Regimiento de Infantería 63, el más numeroso de Cataluña. Los partidarios de adecuar el histórico edificio midieron las instalaciones y, en un primer momento, se pensó que eran adecuadas.
Requería claro está el visto bueno del Ministerio de Defensa, pero se pensó que esa luz verde podría llegar con un pacto o convenio de cesión.
Los planes de levantar el nuevo Clínic en Pedralbes, donde sinergizaría con el Campus Norte de la UPC y el Barcelona Supercomputing Centre (BSC), se frustraron por el desprecio de Laura Borràs, entonces presidenta del Parlament, de acudir a un acto oficial del Ejército en 2021.
"Borràs dijo que el Ejército tenía que retirarse de Cataluña, y ese rechazo oficial, por carta, a las Fuerzas Armadas de la segunda autoridad autonómica por detrás del entonces president Pere Aragonès enterró la idea del Bruc".
"Modelo Ciudad de la Justicia"
Así pues, solo quedaron en pie las pistas deportivas de la UB-Diagonal, zona de fácil captura, toda vez que el Clínic es un consorcio formado por la Generalitat, la propia UB y la Diputación de Barcelona.
Con los planes urbanísticos avanzando a velocidad de crucero --se busca aprobar inicialmente el PDU en el primer semestre de 2027, antes de pasar a la fase de alegaciones y aprobación definitiva--, resta la incógnita de quién pagará la factura de la obra. Pregunta de respuesta nada fácil, toda vez que se prevé que los 1.500 millones inicialmente previstos se acercen a los 2.000 a medida que los trabajos avancen.
Fuentes conocedoras prevén que se plantee un modelo "similar al de la Ciudad de la Justicia" --de L'Hospitalet de Llobregat--, donde se concesiona la construcción de una infraestructura pública a un privado a cambio de que el inquilino pague un canon por el alquiler y el mantenimiento durante unos años.
La incógnita de esta vía es si a los grandes grupos les salen los números no solo de la obra, sino del costoso mantenimiento de un hospital, mucho más caro que las oficinas judiciales.
Usos complementarios
La otra fórmula alternativa para proteger las cuentas públicas --que deben costear por este gran proyecto sí, pero también por el Campus de Girona o la tercera fase de la ampliación del PSMAR-- son los usos complementarios. El nuevo Hospital Clínic será, claro, un hospital, sí, además de un centro investigador y de formación universitaria.
Pero también reservará unos 100.000 metros cuadrados para usos diversos. Esa utilización prevé concesiones, incluyendo las de restauración y mixtas, residencias científicas o el desembarco de empresas biotech que trabajen con determinados equipos o áreas del nuevo centro sanitario.
El canon que paguen esos actores ayudará a costear la gigantesca construcción, detallan las mismas voces. Serán ingresos complementarios que llegarán como maná.
Barnaclinic "encaja"
¿Y la parte privada del Clinic? El mejor hospital de Cataluña opera una pequeña pero excelente clínica en su planta quinta. La utiliza para cuadrar sus cuentas y para retener talento, aunque ha encajado algunas críticas de sectores izquierdistas en el pasado.
El nuevo hospital a pie de Diagonal "podrá albergar" sin problemas a la llamada Barnaclinic, indican varias fuentes conocedoras.
Se estima que la actividad asistencial privada --la producción, como se conoce en términos de gestión sanitaria-- del dispositivo privado complementa a la pública, por lo que el nuevo campus deberá hallarle hueco sin problemas de espacio ni legales.
Dos 'marrones': subestación y RACC
Extra muros, el Campus desbrozará el camino de dos de los marrones con los que se ha topado. Uno, la subestación eléctrica de Can Rigalt en L'Hospitalet, una infraestructura de acumulación y distribución que lleva años pendiente de compactarse o de reinstalarse en otro sitio.
Según El Periódico, el Govern asumirá su traslado --y compensaciones--, algo que lleva pendiente desde hace años por su enorme coste, unos 100 millones de euros. De este modo, se despejará la pata sur del complejo hospitalario.
Más al norte, queda por ver qué pasará con la sede del Reial Automòbil Club de Catalunya (Racc), incluida dentro del planeamiento. Sede corporativa "anómala", puesto que reposa sobre terrenos deportivos, recuerdan fuentes del Clínic.
Es el otro melón a abordar para el que, por ahora, no hay respuesta.
Concurso bien pagado
En cualquier caso, la superinfraestructura ha despertado el interés de los grandes despachos de arquitectura, que sueñan con ganar el concurso internacional para construirla.
Los bufetes catalanes examinan con interés los planes, indican fuentes de la industria, y lo hacen sabedores de que tendrán que buscar alianzas con arquitectos especializados en construcción hospitalaria, pues muchos de ellos, carecen del expertise para elevar grandes activos sanitarios.
También se prevé la llegada de opciones internacionales que deberán buscar alianzas locales, uno de los requisitos del concurso, para evitar fricciones y el efecto de despacho vacío o instrumental.
Antes, desde el CatSalut se prepara una saludable remuneración de honorarios para premiar la mejor de las propuestas. Será un precio a la altura de los grandes concursos de arquitectura globales, insisten directivos de la arquitectura técnica implicados en la negociación.
