¿Seatcabó? El anuncio de que Volkswagen medita eliminar la marca Seat en los próximos años es una de las noticias más funestas de la década para la economía catalana. Eso sí, con matices. El auge de ventas de Cupra podría mantener el empleo en la planta, en la que actualmente trabajan más de 12.000 profesionales.
Si Volkswagen mantiene el flujo de inversiones, asigna nuevos modelos a la planta y consolida la producción de Cupra y de los vehículos eléctricos de otras marcas del grupo, la desaparición de Seat podría tener un impacto menor sobre la plantilla.
Ello en el marco de un recorte global de empleo que Volkswagen cifró ayer en 50.000 personas en todo el mundo. Cuatro factorías alemanas se desinvertirán, aunque la de Martorell, de momento, sigue.
Pérdida de empleo
Aun así, el eventual cierre de la marca, que Seat aún no ha confirmado, "implicaría la pérdida del centro técnico de Seat, el de distribución o el de diseño, entre otros, en 2029", recuerdan fuentes sindicales a este medio.
La idea del comité de empresa, presidido por Matías Carnero, también es que la retirada de modelos de Seat podría compensarse con nuevos productos de Cupra. El veterano sindicalista ha añadido que el proceso de transformación que está planteando Volkswagen no implicará el cierre de la empresa.
Aunque se salvara la fuerza de trabajo, la desaparición tendría un enorme impacto simbólico, pues Seat es uno de los grandes iconos industriales de Cataluña y uno de los nombres más vinculados a la historia económica de Barcelona.
Seat, la histórica marca que nació en Barcelona hace casi 80 años, languidece mientras la enseña que Volkswagen creó a partir de ella se ha convertido en una de las historias de mayor crecimiento del automóvil europeo.
A modo de ejemplo, en 2025 Cupra entregó 328.800 vehículos en todo el mundo, un 32,5% más que un año antes, y superó por primera vez a Seat, que comercializó 257.400 unidades, un 17% menos.
El sorpasso se ha efectuado en apenas siete años, y de manera acelerada. En 2021, Seat vendía casi cinco veces más vehículos que Cupra: 391.204 frente a 79.327. Cuatro años después, la situación ya se había invertido.
En los seis primeros meses de 2026, Cupra ha entregado 170.100 vehículos, su mejor registro histórico para un primer semestre, con un crecimiento especialmente intenso en España, Reino Unido e Italia.
Imagen de archivo de un Seat Ibiza
Originalmente, Cupra nació para aprovechar el conocimiento, las plataformas y la capacidad industrial de Seat para construir una marca dirigida a un público más joven y con mayor poder adquisitivo.
En estos últimos siete años, Seat ha seguido vendiendo cientos de miles de vehículos, pero su gama necesita una renovación profunda, de tal manera que se encuentra ante una transición tecnológica que exige enormes inversiones.
Adaptación de Martorell
La compañía lleva años preparando su fábrica de Martorell para la nueva era eléctrica de la movilidad. Volkswagen ha comprometido miles de millones de euros para adaptar las instalaciones de Seat a la electrificación y convertirlas en uno de los centros europeos del grupo para la fabricación de vehículos eléctricos, con la idea de que Martorell sea una plataforma desde la que "electrificar Europa desde España", según han expuesto en reiteradas ocasiones.
Por ejemplo, el denominado Taller 10 ha dedicado tres años y alrededor de 3.000 millones de euros a acondicionar esta línea, en la que anteriormente se producían el Seat Ibiza y el Seat Arona.
Seat lleva años intentando encontrar su sitio dentro de un conglomerado en el que la competencia interna se ha intensificado. Durante décadas, esta empresa automovilística ha sido el gran fabricante generalista del grupo en España y en buena parte de Europa; pero Volkswagen ha ido construyendo un complejo mapa de marcas en el que ha quedado atrapada entre Volkswagen, Skoda y Audi.
El lanzamiento de nuevos SUV (Ateca, Arona y Tarraco) permitió a Seat ganar tiempo y abrirse a nuevos segmentos, pero no ha sido suficiente, y también ha sido incapaz de subir su posicionamiento sin invadir el terreno de Volkswagen o Audi.
Momento negro de Volkswagen
La decisión sobre el futuro de Seat se produce, además, en un momento especialmente delicado para el conglomerado. El grupo alemán afronta el elevado coste de la transición eléctrica, la presión de los fabricantes chinos y un mercado europeo en el que la demanda de los vehículos eléctricos avanza más lentamente de lo previsto, motivo por el que el grupo necesita reducir costes, mejorar márgenes y decidir dónde concentra sus inversiones.
Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo
Tampoco es un problema exclusivo del grupo de la Baja Sajonia, sino que toda la industria europea del automóvil, otrora gran bandera de la economía del Viejo Continente, se enfrenta a la creciente competencia de fabricantes chinos.
