La fábrica de Sal Costa en Barcelona.

La fábrica de Sal Costa en Barcelona. Òscar Gil Coy Barcelona

Business

Salins invierte en Francia mientras desmantela sus instalaciones en Cataluña

El gigante salinero destinará hasta 15 millones a su planta de Dax para elevar su producción de 20.000 a 50.000 toneladas anuales

El movimiento contrasta con el vaciado de las instalaciones de la histórica Sal Costa en Barcelona

Contenido relacionado: El gigante francés Salins reniega de sus principios fundacionales en Barcelona

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

La multinacional francesa Salins, líder del negocio salino en el sur de Europa, prepara una inversión de hasta 15 millones de euros en su planta de Dax, en el suroeste de Francia, para más que duplicar su capacidad productiva.

Este movimiento de expansión y modernización en el país vecino coincide en el tiempo con el final de una era en Cataluña, pues la compañía ultima estos días el cierre definitivo y desmantelamiento de la histórica fábrica de Sal Costa en Barcelona, cuya actividad productiva ya ha comenzado a deslocalizarse.

Un potencial cambio de centro de gravedad en la estrategia industrial del grupo, que apuesta por reforzar sus instalaciones francesas mientras liquida su principal enclave de procesado alimentario en la capital catalana.

Inversión y modernización en Francia

La hoja de ruta para las edificaciones de Dax contempla la instalación de una nueva unidad de evapocompresión, una tecnología que permitirá hacer la planta mucho más eficiente a nivel energético, con una puesta en funcionamiento prevista para 2028.

El objetivo es doble, según ha detallado recientemente el director de la fábrica, Christophe Saunier, al medio local Les Annonces Landaises: aumentar significativamente el volumen de producción y reducir al mismo tiempo el consumo eléctrico, que actualmente se sitúa en unos 6,5 6,5 GWh anuales.

La nueva infraestructura permitiría a la salinera elevar la producción de las 20.000 toneladas actuales a unas 50.000 toneladas al año, destinadas a abastecer usos agrícolas, industriales y el tratamiento de piscinas.

Trabajos en las salinas de Torrevieja, de Salins

Trabajos en las salinas de Torrevieja, de Salins Cedida

Además de esta inyección de entre 8 y 15 millones, Salins ya estudia una segunda fase de ampliación en la zona vinculada a una colaboración en fase de negociación con la compañía gasista Téréga.

El adiós a Barcelona

La cara opuesta de esta política de inversiones se encuentra en Barcelona, donde el grupo ha puesto fin a la actividad productiva de Sal Costa tras más de un siglo de historia y arraigo.

Las instalaciones de Sal Costa en el puerto de Barcelona.

Las instalaciones de Sal Costa en el puerto de Barcelona. Òscar Gil Coy Barcelona

La concesión de los terrenos del Puerto de Barcelona, donde la fábrica operaba desde hacía más de cinco décadas con el famoso logo de la gaviota de fachada, venció el pasado 30 de junio y no fue renovada.

Ahora, las instalaciones están sumidas en un proceso de desmantelamiento que durará aún varios meses.

Un golpe laboral

Tal y como avanzó Crónica Global, Salins ejecutó a finales de 2025 un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción que terminó afectando a 18 trabajadores, vinculados principalmente a las áreas de producción, calidad y logística de la planta barcelonesa.

Como epílogo, parte de los propios empleados afectados tuvieron que continuar temporalmente en sus puestos para participar en las tareas de vaciado y desmontaje de su propia fábrica.

La deslocalización

La planta del recinto portuario no era un activo menor; funcionaba como el principal centro neurálgico de Sal Costa para la recepción de la sal a granel y su posterior refinado, secado, aromatización y empaquetado final.

Su cierre ha obligado a la matriz francesa a redibujar su mapa logístico y de producción en España.

Según fuentes conocedoras de esta reorganización, la actividad no se queda en Cataluña. El proceso de refinado se traslada a las instalaciones de Salins en Torrevieja (Alicante), mientras que parte del empaquetado y envasado —como los icónicos formatos de cartón— pasa a realizarse directamente en Francia.

La logística, por su parte, ha sido externalizada.

Una de las minas de potasa de Súria / LUIS MIGUEL AÑÓN - CRÓNICA GLOBAL

Una de las minas de potasa de Súria / LUIS MIGUEL AÑÓN - CRÓNICA GLOBAL

Tras este repliegue, la presencia industrial del grupo en territorio catalán queda limitada, fundamentalmente, a la gestión de sal industrial vinculada a la actividad del Bages.

La falta de inversión dictó sentencia

El cierre de la fábrica llega tras años en los que, según denunciaron los propios trabajadores, las inversiones para el mantenimiento y renovación de la maquinaria fueron reduciéndose hasta prácticamente desaparecer tras la toma de control de Salins en 2016.

Las instalaciones de Sal Costa en Barcelona.

Las instalaciones de Sal Costa en Barcelona. Òscar Gil Coy Barcelona

Las instalaciones, severamente castigadas por la incesante actividad salinera y por décadas de exposición directa al salitre marítimo, habían quedado envejecidas y requerían una intervención integral.

Mientras la planta de Dax se prepara ahora para incorporar una nueva unidad de producción, la fábrica de Barcelona encara sus últimos meses antes de desaparecer.