Un montaje del velero Tam-Tam y la Flotilla en Gaza

Un montaje del velero Tam-Tam y la Flotilla en Gaza Fotomontaje CG

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"La Flotilla a Gaza compró mi velero y me engañó"

Los radicales engatusaron a un capitán para nutrir la expedición marítima

Terminaron detenidos y abandonando su barco histórico en el Mediterráneo

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"La Flotilla a Gaza compró mi velero y me engañó". Un capitán de Barcelona se queja de que los radicales adquirieron su barco con falsos pretextos. La nave terminó asaltada por las Fuerzas Armadas de Israel y abandonada en el Mediterráneo, al contrario de lo prometido a su antiguo dueño.

Ocurrió cuando la Fundación Global Sumud Flotilla (GSF) adquirió el velero histórico Tam Tam en 2025 a la empresa Delta Yacht Cruise. El cambio de titularidad, un trámite anodino, entrañó un engaño mayúsculo al vendedor.

La Global Sumud Flotilla, partiendo del Puerto de Barcelona

La Global Sumud Flotilla, partiendo del Puerto de Barcelona LORENA SOPENA Europa Press

"Me dijeron que solo sería un barco de vigilancia y prevención y terminó en primera línea contra las Fuerzas Armadas de Israel, abordado y abandonado en el mar. Acabó varado en Creta", detalla desde el anonimato.

Historia

Durante más de un cuarto de siglo, el velero Tam-Tam, un buque oceánico de aluminio de 14,5 metros de eslora, fue el núcleo de la vida de su fundador. Viajó por todo el mundo con su familia, y cedió la nave a decenas de navegantes que buscaban la experiencia marina más pura.

El velero Tam-Tam

El velero Tam-Tam Web Turismo Familiar

Todo ello quedó documentado en las redes sociales, donde el propietario y sus allegados explicaban las bondades de navegar sin motor. Finalmente, tras un cuarto de siglo, sus moradores decidieron vender el activo "para hacer un cambio de vida, cerrar una etapa muy bonita".

Mercado de ocasión

El Tam-Tam era una embarcación con un casco de aluminio oceánico con equipamiento para trayectos de larga distancia que lo convertía en una gran pieza en el mercado de ocasión.

Pese a no tener la valoración concreta del barco ni tampoco la de la sociedad mercantil, expertos del sector hacen una estimación de entre 130.000 y 170.000 euros.

Tras descartar varias ofertas durante 2025 que no garantizaban el cuidado del barco, a finales de año apareció un comprador particular que afirmó buscar la nave para un proyecto personal.

"Aseguraba que iba para él, no en representación de nadie", insisten fuentes conocedoras de la operación.

Irrupción en la notaría

El proceso de negociación avanzó bajo una premisa estrictamente privada. No fue hasta el momento de formalizar la compraventa en la notaría, a pie de protocolo, cuando la entidad Fundación Global Sumud Flotilla apareció formalmente como la compradora final del paquete social.

El velero Tam-Tam

El velero Tam-Tam Familiasenruta.com

Ante la sorpresa del vendedor, la representación de la organización le aseguró que la embarcación "no iría a la línea de frente ni participaría en acciones de riesgo directo", sino que operaría como barco observatorio y de apoyo secundario en las aguas del Mediterráneo. Una labor humanitaria, sostuvieron, para forzar la transacción.

Confiando en esa palabra, el hombre firmó y el traspaso del 100% de Delta Yacht Cruisers S.L. quedó completado.

Del frente al abandono

Las garantías ofrecidas en la firma se disiparon con el avance de los meses. La pasada primavera, las informaciones que comenzaron a llegar al antiguo propietario confirmaron que el Tam-Tam había sido integrado de lleno en las operaciones marítimas para irrumpir sin permiso en la Franja de Gaza.

La travesía culminó de la peor forma posible para una embarcación con su historial: sufriendo el abordaje directo de las fuerzas militares israelíes. Sus tripulantes fueron detenidos.

"Abandonaron el barco. Quedó flotando en el Mediterráneo y apareció días después en Creta" para mi sorpresa.

Finalmente, la Flotilla acabó recuperando la embarcación. Su ex capitán, decepcionado, siguió los avatares desde la distancia.

Un barco de 'narcos'

No es la primera compra polémica que hizo la Flotilla a Gaza, que ha terminado denunciada ante el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac).

Como explicó este medio en exclusiva, el grupo de activistas compró el Alma con ayuda de la oenegé Open Arms, del activista catalán Óscar Camps, para armar la primera expedición a Israel.

La nave había pasado por varios propietarios, incluida una banda de narcos que la utilizó para cubrir la ruta de la coca desde Colombia a Europa.

Estructura 'catalana'

Todo ello lo hizo la GSF desde Barcelona. Cabe recordar que la expedición reposa sobre una fundación domiciliada en la Ciudad Condal y una mercantil, Cyber Neptune, que mora en un discreto despacho de la Vía Augusta de la capital catalana.

La administra el activista Saif Abdelrahim Abukeshek, de la Conferencia Palestina para los Palestinos en el Extranjero (PCPA), a quien el Estado de Israel vincula a la organización terrorista Hamás, al menos en el campo del apoyo político, basándose en un manifiesto de apoyo firmado por el exlíder de los extremistas.

También en la segunda mayor ciudad española, el abogado que ha firmado las operaciones legales para la Flotilla es el maritimista Jaime Rodrigo de Larrucea, también letrado de Open Arms. Fuentes cercanas a las operaciones le vinculan también a las compras de los barcos.