Montaje con el empresario y estilista Nino Cerruti y su nieto, Ian Cerruti

Montaje con el empresario y estilista Nino Cerruti y su nieto, Ian Cerruti Crónica Global

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Las sombras de Ian Cerruti, el heredero italiano que ha hundido el mayor festival de reguetón de España

Una decena de personas contacta con 'Crónica Global' para relatar sus experiencias con el administrador del Reggaeton Beach Festival

Más información: El heredero italiano que enterró el Reggaeton Beach Festival: “Llevamos 250 años haciendo negocios y seguiremos mucho después”

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Gianmaria Borra Cerruti. Ese es su nombre completo, aunque se hace llamar Ian Cerruti. Pese a ser de Italia —donde lo habitual es utilizar un solo apellido—, ha querido conservar el segundo, el de su madre. No es para menos: su abuelo fue el gigante de la moda italiana Nino Cerruti.

El pasado domingo, Crónica Global publicó una entrevista suya concedida a este medio que incluía graves acusaciones contra los antiguos administradores del Reggaeton Beach Festival, el festival que Cerruti adquirió a principios de año, y que ha terminado enterrando: se canceló apenas cuatro meses después de esa compra.

Desde entonces, una decena de personas se ha puesto en contacto con esta cabecera para contar historias sobre su relación con él. No solo personas directamente afectadas por sus acusaciones en la entrevista, sino también otras que han trabajado con él, le han conocido y, según relatan, le han sufrido.

Los nuevos socios de RBF, de izquierda a derecha, Raul Rojas, Gianmaria Borra Cerruti, Mattia Loetscher, Ivan Sanahuuja, Antonio Beaus y Wonder Lozano

Los nuevos socios de RBF, de izquierda a derecha, Raul Rojas, Gianmaria Borra Cerruti, Mattia Loetscher, Ivan Sanahuuja, Antonio Beaus y Wonder Lozano RBF

Patricia y Samantha

Uno de esos testimonios es el de Patricia Ware, antigua secretaria de Cerruti. La contrató justo después de adquirir el RBF, esto es, en febrero de este año. No duró más de dos meses: fue suficiente para que decidiera huir por patas.

Cerruti le prometió un sueldo de 3.500 euros mensuales que, según Ware, nunca llegó a pagarle entero. Lo peor, relata, fue que, para evitar abonarle lo que le debía, la acusó de haber robado un bolso Hermès de su familia.

Su relato coincide en buena medida con lo que ha contado a este medio otra de sus antiguas secretarias, Samantha, con una excepción: a ella le acusó de robarle un Louis Vuitton.

Samantha explica que sus problemas empezaron en 2013, cuando Cerruti utilizó su tarjeta de crédito y la dejó tirada y sin dinero en Italia.

En 2024 volvió a trabajar con él como asistente en Ibiza, pero la historia se repitió. Tras sufrir, según su testimonio, constantes presiones y amenazas, se marchó en septiembre sin cobrar una deuda acumulada de 6.500 euros.

Fue entonces cuando Cerruti empezó a difundir la acusación de que ella le había robado un bolso de Louis Vuitton vintage.

Al ser preguntado por estas historias, Cerruti se ha limitado a decir que no va "a seguir respondiendo, si esta es la calidad de las preguntas" que se le hacen.

El negocio

Los negocios de Cerruti también presentan, cuando menos, algunas zonas de sombra. Es propietario del fondo de inversión privado Cerruti Capital 1881, con sede en Dubái —pese a que él vive en Palma de Mallorca—, que asegura que factura 600 millones de euros. Su página web, sin embargo, se encuentra actualmente inoperativa.

En torno a esta actividad también han llegado historias a este medio. Una startup, DJ Fan, asegura que esperó durante semanas los 50.000 euros que Cerruti Capital 1881 se había comprometido a aportar al negocio. El dinero, según DJ Fan, nunca llegó. Sin embargo, Cerruti insistía en que se lo devolvieran: aseguraba que los fondos habían salido de la sociedad de Dubái y no de su family office, y que se trataba de un error que podía exponerle a una multa regulatoria millonaria.

De esto, Ian tiene otra versión: asegura que es DJ Fan quien le debe 10.000 euros. “Mi reputación está muy a salvo con mis negocios y no me importa esta pequeña industria de música española de mierda”, ha añadido, en uno más de los exabruptos a los que ya ha acostumbrado a los lectores de Crónica Global.

El caso del RBF

El caso del RBF ha sido el último de sus escándalos. Fue administrador del festival de reguetón más grande de España durante los meses previos a su cancelación —él insiste en que lo fue “de derecho, no de facto”—. Lo adquirió en febrero y le dio la estocada final pocos meses después.

La responsabilidad de esa cancelación está todavía por dilucidar. De lo que este medio ha sido testigo es de un cruce de acusaciones. Por un lado, Cerruti, sin pelos en la lengua, habla directamente de “estafa” al referirse a la anterior gestión.

Esa palabra también ha sobrevolado el bando contrario, el de los antiguos administradores, aunque éstos se muestran mucho más cautelosos: tienen abiertos distintos contenciosos con él, algunos de ellos millonarios, y prefieren seguir las recomendaciones de sus abogados.

El RBF de este año en el Circuit, que atrajo a 80.000 personas

El RBF de este año en el Circuit, que atrajo a 80.000 personas Cedida

Los trabajadores

Los trabajadores del RBF también se sienten víctimas de los manejos de Cerruti. Julio fue el primer mes en el que dejaron de cobrar sus nóminas y han cerrado filas con los antiguos administradores.

Aseguran que Cerruti no aportó “ni un euro” al Reggaeton Beach Festival —algo de lo que el propio Cerruti se jacta—, le acusan de haber urdido una estafa piramidal y le señalan como el último responsable de que no estén cobrando sus salarios. Sobre esta cuestión, Cerruti asegura que próximamente enviará un comunicado oficial.

Este heredero italiano, con casa en Palma de Mallorca, un fondo de inversión con sede en Dubái y negocios que asegura extender hasta Estados Unidos, deja un reguero allá donde pasa. Basta con escucharle, como hizo Crónica Global, para darse cuenta. Pero, también en lo que calla, este medio ha encontrado unas cuantas historias. Y todavía quedan algunas por contar.