Joan Pons (izq.), Baldiri Ros (centro) y Albert Valldosera (dcha.), durante un encuentro con medios celebrado en Foment

Joan Pons (izq.), Baldiri Ros (centro) y Albert Valldosera (dcha.), durante un encuentro con medios celebrado en Foment Crónica Global

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Viticultores exigen a Freixenet que devuelva a la DO Cava las 40 millones de botellas retiradas en 2024

El Institut Agrícola reclama un complemento autonómico para elevar hasta los 50 céntimos por kilo el precio de la uva ante el excedente de 100 millones de kilos previsto para esta campaña

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De la sequía al excedente. La buena vendimia que se prevé este año ha dado un vuelco a la situación del sector del cava. Tras varias campañas marcadas por la falta de producción, viticultores del Institut Agrícola Català de Sant Isidre alertan ahora de un posible excedente de unos 100 millones de kilos de uva. Para evitar el desplome de los precios, reclaman que Freixenet reincorpore a la Denominación de Origen (DO) Cava los cerca de 40 millones de botellas que retiró en 2024, en pleno episodio de sequía.

"Es una marca que se ha hecho gracias al cava. Es de sentido común que tiene que haber una compensación", ha defendido este martes Baldiri Ros, presidente de la Comisión de Agricultura de Foment del Treball y presidente de honor del Institut Agrícola, durante un encuentro con medios.

El sector considera que la negociación debe liderarla el Consejo Regulador de la DO Cava y su nueva presidenta, Marta Vidal. "Le daremos 100 días de gracia. Hay que darle un tiempo, pero los programas electorales siempre son muy bonitos", ha señalado el viticultor y elaborador Joan Pons, que también llegó concurrir a las elecciones para presidir la denominación, pero retiró su candidatura por falta de apoyo.

Pons ha recordado que, aunque el Consejo Regulador no puede fijar precios, sí dispone de herramientas para intervenir en situaciones excepcionales. "Cuando ha habido sequía se ha hecho", ha subrayado.

Un viñedo

Un viñedo Europa Press

Una ayuda extraordinaria

La DO Cava cuenta actualmente con unas 38.000 hectáreas inscritas y el año pasado vendió alrededor de 190 millones de botellas, lejos de los 250 millones alcanzados en ejercicios anteriores. Para los representantes del sector, esta caída, unida a la recuperación de la producción, los pone a la merced de un "mercado salvaje" que amenaza con hundir el precio de la uva.

Por ello, además de la reincorporación de Freixenet, plantean una medida extraordinaria: que la Generalitat complemente hasta los 50 céntimos por kilo la ayuda destinada a la destilación de crisis del vino base para cava. Actualmente, según han explicado, los precios están rondando los 35 céntimos por kilo, por lo que el complemento autonómico sería de unos 15 céntimos.

Los viticultores insisten en que se trata de una solución coyuntural para aliviar la campaña solo de este año.

Una interprofesional

A largo plazo, el sector reclama la creación de una interprofesional vinculada a la DO Cava que permita sentar en la misma mesa a elaboradores y productores y evitar los fuertes vaivenes de precios entre campañas.

"La uva tiene un problema de dientes de sierra. Cuando hay sequía se dispara el precio y sufre el elaborador; cuando sobra producción, quien sufre es el viticultor. No puede ser que cada campaña sea una batalla entre elaboradores y productores", ha lamentado Ros.

El Penedès, en peligro de "muerte"

El Institut Agrícola reclama actuar con urgencia. "La comarca del Penedès está muerta sin viticultura", ha advertido Ros.

Pons ha recordado, además, que en una zona mediterránea de secano existen pocas alternativas agrícolas. "En La Mancha encontraron una salida porque disponen de agua y ahora se cultiva mucho pistacho. Aquí no la hay, y no puede ser que la alternativa sea el abandono", ha señalado.

Marta Vidal, presidenta de la D.O. CAVA / D.O. CAVA

Marta Vidal, presidenta de la D.O. CAVA / D.O. CAVA

La arrancada masiva

Los viticultores descartan recurrir a una arrancada masiva de viñedo para reducir el excedente. Consideran que sería una medida "traumática" que no resolvería el problema de fondo y que, además, impediría volver a plantar en esas parcelas durante una década.

Tampoco creen que la ola de calor de estas últimas semanas reduzca por sí sola la producción prevista.