Un montaje de un edificio en obras, una vivienda de lujo y un coche de la marca Cadillac

Un montaje de un edificio en obras, una vivienda de lujo y un coche de la marca Cadillac Crónica Global

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Una víctima de Ramón Triquell: "Conduce un Cadillac mientras me debe 340.000 euros desde hace 20 años"

El promotor inmobiliario ha sido querellado en numerosas ocasiones por no abonar las cuantías pactadas en una operación empresarial de hace casi dos décadas

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"En 2007 le vendí mi parte de una sociedad que teníamos en conjunto. El precio eran 600.000 euros más unos porcentajes de futura venta de unas fincas. Sin embargo, solo me pagó 210.000. Me debe más de 340.000 euros que, con el interés del 4,5% que firmamos, he calculado que la cifra final supera los 700.000 euros, más las costas de los procesos judiciales", relata una víctima de los negocios de Ramón Triquell.

Esta persona, en pro de no sufrir perjuicios, prefiere que su identidad permanezca oculta, por lo que en estas líneas será mencionada como Ferran. "Me pagaba pequeñas cantidades hasta 2009, después paró. Lo dejé pasar unos años por la crisis del ladrillo, no quería agobiarle", arranca el damnificado.

Ramón Triquell rechaza frontalmente esta narrativa. A preguntas de este medio, el empresario defiende que no se lucró con aquella operación, sino que todo nació porque Ferran le "trasladó la imposibilidad de atender las cargas financieras" y él aceptó "asumir una situación empresarial muy complicada" en un contexto de "amistad y confianza".

Estilo de vida alto

"Poco a poco vi que su estilo de vida subía. Me lo crucé varias veces conduciendo un Cadillac Escalade --entre 35.000 y 75.000 euros en el mercado de segunda mano-- y me enteré que alquilaba viviendas en la zona alta de Barcelona y se compraba barcos", comenta la víctima.

El presunto Cadillac Escalade de Ramón Triquell con una matrícula alemana ya en desuso

El presunto Cadillac Escalade de Ramón Triquell con una matrícula alemana ya en desuso Crónica Global

"Le dije 'oye Ramón, págame mi dinero, porque todo esto te lo estoy financiando yo'. En 2015, al ver que no pagaba, le puse la primera de las muchas denuncias que le he interpuesto", asevera.

Según un documento judicial al que ha tenido acceso Crónica Global, un juez determinó en 2016 que, personalmente, Triquell debe más de 340.000 euros a Ferran. Los cálculos del damnificado reportan que, de forma aproximada, la cifra asciende a unos 700.000 euros.

Querella criminal

Asimismo, ante el impago, Ferran interpuso una querella criminal en marzo de 2017 por alzamiento de bienes contra el empresario. En el documento judicial, revisado por este medio, se cita que su alto nivel de vida no se extrapola a un cobro de la deuda porque "todos sus bienes y derechos los tiene a nombre de sociedades y personas interpuestas para perjudicar así el cobro de sus acreedores".

Fachada de la Ciutat de la Justícia de Barcelona

Fachada de la Ciutat de la Justícia de Barcelona

Sobre este proceso, la defensa de Triquell subraya que "El Juzgado de Instrucción nº 10 de Barcelona acordó el sobreseimiento provisional" y que la Audiencia Provincial confirmó en 2022 el archivo penal de esta causa. "No existe causa penal viva" por estos hechos, zanja el empresario.

Alzamiento de bienes

No obstante, como ha explicado este digital recientemente, no es la única querella criminal a la que se enfrenta el imputado. El Juzgado de Instrucción 17 de Barcelona le investiga por un presunto alzamiento de bienes en su sociedad Spacek XXI. La firma Gadisol le reclama 110.400 euros por el impago de unas arras.

La acusación afirma que Triquell vació la empresa usando un depósito notarial entre 2024 y 2025 para blindar el dinero de los embargos. El empresario, que arrastra 14 concursos de acreedores en sus compañías, habría evitado así el control del procedimiento judicial.

La defensa niega el desvío y pide el archivo de la causa, argumentando que los fondos pagaron deudas prioritarias de la Agencia Tributaria. Por el contrario, la acusación se opone formalmente al considerar que existen pruebas contundentes de criminalidad.

Edificios inacabados

No es el último escándalo en el que Triquell está inmerso. Recientemente, el diario Ara publicó una información sobre un entramado del promotor, que dejó edificios inacabados en Barcelona y a vecinos sin luz. Su estrategia consistía en usar empresas pantalla para cada obra y dejar de pagar sistemáticamente a las constructoras encargadas.

El dinero se desviaba mediante créditos internos hacia sociedades opacas en Chipre y Barbados para evitar los embargos. Tras forzar quiebras exprés, los propios socios del promotor recuperaban los edificios en subastas circulares, eludiendo deudas y desamparando a los afectados.

Negocios poco transparentes

Ramón Triquell es un empresario del sector inmobiliario de dudosa fiabilidad. Acumula decenas de empresas intervenidas por la Agencia Tributaria. Conoce al protagonista desde hace muchos años, pues una fuerte amistad los llevó a fundar una sociedad limitada dedicada al sector inmobiliario.

Sede social de Nalec Market, una de las empresas de Triquell intervenida por Hacienda

Sede social de Nalec Market, una de las empresas de Triquell intervenida por Hacienda CG Barcelona

Su negocio partía de dos fincas en Barcelona: una en calle Verdi, propiedad de una clienta de Ferran, y otra en Caldetes, de un usuario conocido por Triquell. "Yo tenía interés de vender los terrenos desde el principio, pero él quería construir. Como teníamos criterios distintos, en 2007 me ofreció comprarme mi 50% de la empresa y acepté", explica.

"Como él era el que sabía del tema, no negocié. Me ofreció 600.000 euros y alrededor de un 10% de una futura venta de cada finca. Me adelantó 210.000 euros y el resto me lo iría abonando con un interés anual de 4,5%", comenta sobre el acuerdo. Es aquí donde comienza su travesía por el desierto para intentar cobrar el resto del dinero.

Impagos sin respuesta

El entrevistado explica que el modus operandi del promotor es siempre el mismo. Siempre según su relato, pasa por ofrecer más dinero que el valor del activo que desea, después adelanta una parte y pone excusas para eludir las siguientes cuotas.

Esta fue la fórmula que presuntamente aplicó con Ferran. En 2009, cerró el grifo financiero y no abonó más dinero, dejando una deuda que, años después, un juez constató. El fallo del magistrado señaló en 2017 que una de sus sociedades, Triquell y García, le debía 444.661,80 euros y el empresario debía responder solidariamente con 344.393,40.

"Llevo muchos años en batallas legales con él y las he ganado todas. Lo único que está haciendo es ganar tiempo, pero voy a llegar hasta el final", afirma el damnificado. Cuenta que le hizo ofertas con dinero y activos que, según un perito judicial, no estaban ni cerca de pagarle la cuantía adeudada.

Continúan los litigios

El presente de esta batalla legal pasa por el bloqueo de activos para saldar la deuda histórica con Ferran. "Me ofreció unos terrenos que, según él, tenían un valor de un millón de euros, pero la tasación del perito judicial ronda apenas los 230.000 euros", cuenta. Además, señala que Triquell solo posee el 25% de esas empresas.

Frente a las tasaciones de la víctima, Triquell exige que se reconozca que la Audiencia Provincial valoró activos embargados muy superiores a la deuda, destacando acciones de la mercantil Fonbegur por valor de 791.000 euros e inmuebles de Cito and Sons por más de un millón de euros; así como terrenos en Begur con potencial para 38 viviendas que, según él, perdieron valor por culpa de la inacción del querellante.

La versión del empresario choca diametralmente con esta acusación de ocultar patrimonio. Asegura que en la ejecución civil "se pusieron de manifiesto bienes, participaciones sociales y derechos económicos" y se apoya en que la propia Audiencia Provincial concluyó que "los bienes y activos embargados ya en la ejecución provisional civil superan en su valor estimado el importe de la deuda ejecutada".

Además, en su defensa, el promotor recalca que la operación con Ferran le generó pérdidas, asegurando haber abonado unos 260.000 euros en sus inicios.

Pérdida de valor

¿Por qué no ha cobrado entonces la víctima? Triquell culpa directamente a la gestión del querellante: "Embargar no es cobrar", sentencia. El promotor alega que "durante años esos activos han permanecido bloqueados sin que el ejecutante haya impulsado de forma efectiva su realización, subasta o adjudicación", lo que ha provocado, según su versión, que dichos bienes se deterioren y pierdan su valor urbanístico original.

Ferran, por el contrario, confía firmemente en que la Justicia termine obligando a Ramón Triquell a pagarle la cuantía íntegra con intereses y asegura que no desistirá.