Montaje con la filial de Miami de Mediapro y el logo del despacho neoyorkino Herrick

Montaje con la filial de Miami de Mediapro y el logo del despacho neoyorkino Herrick Crónica Global

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Mediapro encargó un informe falso del 'Fifagate' para incriminar a su filial de Miami

Documentos internos y testimonios de exdirectivos revelan a 'Crónica Global' que la cúpula directiva, presidida entonces por Tatxo Benet, encargó una investigación para proteger a Gerard Romy

Más información: Los correos que señalan a Tatxo Benet por presuntas presiones a empleados en el ‘Fifagate’

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Cuando el escándalo de corrupción del Fifagate estalló a finales de 2015 y el FBI irrumpió en las oficinas de Imagina US en Miami, la dirección de Mediapro en Barcelona puso en marcha una estrategia de defensa desesperada.

Documentos internos y testimonios de exdirectivos revelan a Crónica Global que la cúpula, presidida entonces por Josep Maria Tatxo Benet, encargó una investigación forense plagada de falsedades para engañar a la Justicia de Estados Unidos.

"El tiro por la culata"

La auditoría fue encomendada al despacho neoyorquino Herrick con el objetivo de acreditar ante las autoridades estadounidenses el compromiso de la empresa con el esclarecimiento del caso de los sobornos de la FIFA.

Sin embargo, según explican los testimonios, el objetivo de este falso forensic era, más bien, desviar toda la culpabilidad hacia la dirección de la oficina de Miami y proteger a toda costa a Gerard Romy, socio principal de Mediapro y, aseguran, verdadero cerebro del pago de sobornos a la cúpula de la Concacaf.

Las presuntas presiones a empleados durante los interrogatorios de esta investigación, reveladas ya por este medio, contribuyen a respaldar esta versión. Pero, sobre todo, lo hace el pago de 25 millones de dólares que la cúpula de la compañía terminó abonando a la Justicia estadounidense. "Les salió el tiro por la culata", aseguran fuentes conocedoras del caso.

El periodista y cofundador de Mediapro Tatxo Benet en la inauguración del Museo de Arte Prohibido

El periodista y cofundador de Mediapro Tatxo Benet en la inauguración del Museo de Arte Prohibido Europa Press

Investigación "independiente"

Los hechos que revelan las fuentes consultadas son los siguientes. Para dar apariencia de legalidad ante la fiscalía del distrito de Brooklyn, Mediapro contrató al despacho legal Herrick de Nueva York para que realizase una supuesta investigación "independiente".

Sin embargo, un exdirectivo de la filial de Miami desmiente esta neutralidad: "Hicieron ver que eran completamente independientes, que no tenían nada que ver con la empresa, cuando ellos ya habían tenido trato antes y negocios con Tatxo [Benet] y gente de España".

La reunión de febrero de 2012

Bajo la batuta de estos abogados neoyorquinos, el informe resultante presentó a la fiscalía una versión alternativa de los hechos plagada de distorsiones. La más flagrante de ellas se relata en la página 13 del forensic, donde se asegura que en una reunión celebrada en febrero de 2012 entre directivos de Imagina US y Traffic Sports, la dirección de Miami acordó y lideró el pago de sobornos.

La realidad, según estas fuentes, fue muy distinta: el entonces CEO de la filial de Miami no pudo haber participado en ese acuerdo porque fue apartado de aquella reunión y de todas las posteriores en las que se abordó este asunto, precisamente por haberse negado a participar en el pago de los sobornos.

"Fue Gerard Romy"

El informe forense también atribuía a la dirección de Miami la decisión de canalizar los pagos a través de Medialuso, la filial portuguesa de Mediapro.

Sin embargo, según fuentes directas conocedoras de la operación, esa decisión no partió de la oficina estadounidense, sino que fue adoptada por Gerard Romy durante un viaje a Río de Janeiro, donde alcanzó el acuerdo para abonar tres millones de dólares.

La existencia de ese pacto, añaden las mismas fuentes, no fue comunicada a los responsables de Miami hasta tres meses después, durante una convención de la FIFA.

El coste

El impacto del caso no fue únicamente reputacional. A los 25 millones de dólares de multa se sumaron los costes legales del procedimiento, especialmente elevados en Nueva York. En conjunto, el desembolso total se situó en torno a los 45 millones, una cifra que lastró las cuentas del grupo durante años.

Con la venta definitiva del 5% de las acciones que aún conservaba en su poder, Mediapro ha roto esta semana formalmente con Tatxo Benet. Sin embargo, mucho más complicado será diluir la "herencia tóxica", que ha llevado a la dirección actual a considerar incluso, como publicó Crónica Global, un cambio de nombre.

Este medio ha contactado con Mediapro, que ha declinado hacer comentarios más allá de la siguiente declaración oficial: “El caso Fifagate se cerró con un acuerdo entre Grup Mediapro y la fiscalía de Estados Unidos en julio de 2018, hace ya casi 8 años. La actual dirección de la compañía no va a hacer nuevos comentarios de ningún tipo sobre este tema”.