La mítica enseña de los automóviles de lujo Hispano Suiza vuelve a estar en peligro. Años después de que la familia Suqué, descendientes de Damián Mateu, uno de los fundadores de la marca en 1904, se decidiera a recuperarla para producir modelos exclusivos, su viabilidad corre peligro ante el cúmulo de pérdidas en sus balances. Los propietarios se han visto obligados a lanzar un salvavidas de urgencia para evitar males mayores.
La saga de empresarios, poseedora de uno de los mayores patrimonios de Cataluña, ejecutará durante las próximas semanas una operación de reducción de capital a cero y simultánea ampliación en La Hispano Suiza Fábrica de Automóviles. Conocida en el argot financiero como 'operación acordeón', la maniobra tiene como finalidad restablecer el equilibrio patrimonial de la mercantil, quebrado como consecuencia de las cuantiosas pérdidas acumuladas en los últimos ejercicios.
A través de Inverama, una de las sociedades instrumentales del hólding Grup Peralada, los Suqué prevén compensar unos números rojos agregados que han dejado el patrimonio neto de la sociedad por debajo del 50% del capital social. Una circunstancia que, de no corregirse, llevaría a la emblemática marca de las cigüeñas a entrar en causa de disolución.
La medida se aprobó en la última junta de accionistas de La Hispano Suiza Fábrica de Automóviles, celebrada a finales del pasado mes de mayo. En ella se dio cuenta del balance del ejercicio 2025, que aún no ha sido depositado en el Registro Mercantil de Barcelona.
Detalle del simulador de Hispano Suiza
El último que sí lo está se corresponde con el año 2024. En él se recoge un resultado negativo acumulado próximo al medio millón de euros. Y además, una cifra de fondos propios de algo más de 284.000 euros, muy próxima ya a la del capital social.
Éste quedó fijado en 237.654 euros un año antes, cuando los Suqué ejecutaron la que hasta ahora ha sido última ampliación de capital para mantener la actividad de la sociedad.
Tres modelos
Desde que, a finales de la pasada década, Grup Peralada decidiera recuperar la marca, la compañía ha desarrollado tres modelos de gran exclusividad. Y además, con motores 100% eléctricos. Al primer prototipo, denominado Carmen, le siguieron dos versiones bajo los nombres de Boulogne y Sagrera.
Una apuesta muy intensa en capital, con cuantiosas inversiones con un incierto retorno. Hasta la fecha, Hispano Suiza apenas ha fabricado cuatro unidades de sus vehículos, de los que dos han podido salir al mercado.
'Delicatessen'
Se trata de piezas dignas de coleccionista, no precisamente aptas para todos los públicos. Las unidades vendidas tienen un coste en torno a los 2,5 millones de euros. Una delicatessen reservada para grandes fortunas amantes del motor, circuitos de competición o inversores.
Ante esta circunstancia, los Suqué se plantearon hace un año la búsqueda de un socio inversor, que contribuyera a rematar la primera fase del renacimiento de la marca nacida en los albores del siglo XX. Al mismo tiempo, la inyección económica permitiría perfilar el modelo de negocio, hacia una producción de carácter menos exclusivo y más industrial.
El Hispano Suiza Carmen / EP
Por el momento, la búsqueda de socios de carácter financiero e industrial ha resultado infructuosa. A finales de 2025, el consejero delegado de la marca, Sergio Martínez Campos, daba por cerrada la fase de posicionamiento. Los modelos han sido protagonistas de las últimas ediciones de algunos de los salones y ferias más prestigiosos del segmento de coches de superlujo.
En una entrevista concedida a La Vanguardia, el ejecutivo avanzó contactos con potenciales socios de EEUU y Asia para continuar dando forma al modelo de crecimiento del grupo. Algo que pasa necesariamente por la llegada de capital externo. Y más ante una perspectiva de rentabilidad que aparece no antes de los próximos dos o tres ejercicios.
Prioridad
El propósito de los Suqué es reequilibrar patrimonialmente La Hispano Suiza tras la reducción a cero del capital y ampliarlo después por la misma cuantía que presentaba antes de esta operación de salvamento.
Una vía por la que podría llegar el apoyo de terceros. La ampliación otorga prioridad de suscripción a los actuales socios, en función de su participación accionarial, pero mantiene la puerta abierta a potenciales nuevos accionistas en el caso de que no se suscriba en su totalidad.
Con todo, la aventura de La Hispano Suiza no figura en la parte core de los negocios de la familia Suqué. El portfolio de Inverama cuenta con tres patas principales. La más relevante es la del juego, con tres de los mayores casinos de Cataluña en su poder.
Al Casino de Barcelona, ubicado en los bajos del emblemático Hotel Arts, se suman los de Tarragona y Peralada, la cuna familiar. Además, también cuentan con negocios de juego en algunas plazas latinoamericanas.
Vinos, inmuebles...
La actividad vinícola constituye la segunda pata, aunque con carácter fundacional. Más de 800 hectáreas de cultivo y de una decena de bodegas conforman el imperio de los Suqué.
Por último, el segmento inmobiliario, en el que destaca una de las señas de identidad de la familia: el afamado castillo de Peralada. A él se suma un parque de inmuebles cuya valoración en libros se sitúa en torno a 450 millones de euros.
