El Nobel de Economía Philippe Aghion ha inaugurado el ciclo 'Barcelona IA: innovación, productividad y bienestar' con un discurso marcado por un “optimismo cauto” sobre la inteligencia artificial: asegura que la tecnología tiene un enorme potencial para impulsar el crecimiento y crear empleo, pero advierte de que requiere instituciones y políticas adecuadas para que sus beneficios lleguen a toda la sociedad.
“El coste de no ser inclusivos será muy caro”, ha afirmado en la sede del Cercle d’Economia, organizador del ciclo junto con el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y la Iniciativa per la Productivitat i la Innovació (IPI). Con esta advertencia, ha aludido al elevado coste democrático que tendría dejar fuera de esta transformación a una parte importante de la población, ya que ello podría alimentar el apoyo a opciones populistas.
Aghion se encontraba en Barcelona tras haber recibido este lunes el IV Premio Hipàtia, concedido por el ayuntamiento, y ha congregado a un auditorio lleno, entre cuyos asistentes se encontraba el expresident Pere Aragonès.
Acto de este lunes para conceder el IV premio Hipàtia a Philippe Aghion
Más creación que destrucción
Con un acento francés tan marcado como su ironía y una cascada de ideas que apenas daba tregua al oyente, Aghion ha hecho una defensa 'schumpeteriana' de la innovación. El economista Joseph Schumpeter introdujo la idea de la “destrucción creativa”, según la cual el crecimiento económico surge del reemplazo de viejas estructuras por nuevas impulsadas por la innovación.
El Nobel ha explicado que, aunque la IA destruirá empleos, su impacto no está siendo tan desastroso como algunos pronosticaban. Sostiene, además, que también generará nuevos puestos de trabajo y que, a largo plazo, la creación acabará superando a la destrucción.
Como considera que esa creación puede tardar más en materializarse, defiende un modelo laboral como la flexiseguridad danesa (flexicurity), que combina flexibilidad para las empresas —que pueden contratar y despedir con facilidad— con seguridad para los trabajadores, quienes disponen de prestaciones económicas relativamente generosas cuando pierden su empleo.
Fuera de las aulas
Aghion anticipa una reorganización del mercado laboral en la que aumentará la demanda de habilidades blandas (soft skills), motivo por el que considera esencial mantener la IA fuera de las aulas y seguir cultivando las humanidades en la educación.
También sostiene que profesiones como la enfermería y otros trabajos manuales ganarán importancia. Preguntado por si eso podría erosionar los empleos de clase media, ha defendido el modelo suizo, donde es habitual compaginar los estudios universitarios con trabajos manuales, lo que contribuye a revalorizar estas ocupaciones y a integrarlas plenamente en la clase media.
El papel de la UE
Aghion asegura que invertir en inteligencia artificial tiene un efecto permanente sobre la productividad de las empresas -- añade 0,68 puntos porcentuales al año durante diez años a la productividad de las empresas, según sus cálculos-- y emplaza a Europa a aprovechar esta revolución tecnológica para impulsar las recomendaciones planteadas en el informe Draghi.
Su diagnóstico sobre el papel de la Unión Europea ha sido, sin embargo, más pesimista. Del mismo modo que sus datos muestran que el impacto de la IA sobre el empleo no está siendo tan negativo como algunos auguraban, también evidencian, a su juicio, que Europa atraviesa una clara pérdida de competitividad.
"Que la IA no se escape"
Aunque no se declara contrario a la regulación, pide evitar políticas sobrerregulatorias “para que la IA no se escape a lugares donde no haya regulación” y reclama un ecosistema que favorezca más el ensayo y error y la competencia, como el estadounidense, de modo que Europa pueda desempeñar un papel relevante en esta revolución tecnológica.
En esa línea, también se ha mostrado contrario, por ejemplo, a la llamada tasa Zucman: “Yo creo en un sistema en el que le das a la gente la oportunidad de hacerse millonaria, es un dinero que hay que atraer”, ha afirmado, arrancando el aplauso del público.
Sobre el alto consumo energético
Sobre el alto consumo energético de la IA, Aghion ha hecho gala del mismo optimismo prudente. Ha señalado que, aunque estas tecnologías requieren una gran cantidad de recursos energéticos, también están permitiendo importantes ahorros.
Ha puesto como ejemplo a empresas como Veolia, que utilizan la IA para encender y apagar sus sistemas en función de las franjas de actividad, optimizando el consumo y reduciendo significativamente el gasto energético: “Estoy seguro de que la IA nos puede ayudar a acelerar la transición a energía verde”, ha dicho.
