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El Gremi de Restauració de Barcelona ha decidido pasar “de la mera crítica” a la acción contra el intrusismo de cadenas de panaderías y supermercados en el sector.

Los restauradores aseguran que han realizado diversas inspecciones en varios locales y que “no hay ni un solo caso en que el cuerpo inspector visitara una de estas panaderías y encontrara todo en regla”.

No es la primera vez que lo hacen. El presidente del gremio, Roger Pallarols, recuerda que llevan “muchos años detrás del incumplimiento de la legislación” por parte de las panaderías.

Señala que desde 2019, y más recientemente en 2024 y 2025, se han llegado a presentar cerca de 200 denuncias ante el ayuntamiento y que este ha empezado a actuar. Y no descartan elevar el asunto a la fiscalía.

Todas las normas inclumplidas

Hasta 22 “panaderías con degustación”, que fueron denunciadas en julio del 2024, han sido inspeccionadas. Todas ellas están en el distrito del Eixample y todas incumplían algún punto, cuando no varios, del artículo 39 de la Ordenanza de locales y centros de comercio alimentario.

Se han detectado 57 infracciones en estas 22 panaderías”. De ellas, 21 locales incumplían la superficie máxima que se puede dedicar a la degustación (20 metros cuadrados). Esto, insiste, supone un riesgo incluso para el cliente, ya que esta superación de los límites implica un “exceso de aforo”.

Situación generalizada

Pero los incumplimientos van más allá. Dieciséis de las 22 panaderías inspeccionadas vendían bebidas alcohólicas, cuando lo tienen expresamente prohibido. Asimismo, 12 de estos establecimientos también vendían productos de otras especialidades sin tener permiso para ello.

Pallarols sostiene que esto no es solo un ejemplo. “Lo que importa es que el resultado de estas 22 panaderías del Eixample es extrapolable al resto de la ciudad”, sostiene.

La situación parece no detenerse, porque, después de los “requerimientos” del ayuntamiento a estos locales, no ha cambiado nada.

“Se le requiere, no se le sanciona, y cuando se vuelve al local las irregularidades continúan”, asevera Pallarols. “El resultado es gratis para la panadería”, lamenta.

Elevar la denuncia a la fiscalía

Aun así, desde el Gremi advierten de que continuarán “haciendo seguimiento” y, si no se hace nada, si los incumplimientos de las normativas municipales continúan, presentarán denuncia ante la fiscalía.

Por ahora, reclaman al ayuntamiento más contundencia contra estas cadenas de panaderías y “fleques con degustación”. “No puede ser que lloremos la desaparición del comercio de barrio cuando dejamos que los incumplidores se los coman”.

Trabajadores perjudicados

El problema, subrayan, no es la competencia, sino que “a los restauradores se les exija unas normas que otros incumplen”. Algo que no solo perjudica al empresario, también al cliente y al trabajador.

Un empleado de una panadería cobra 400 euros menos que un camarero en el sector de la restauración”, sostiene. Un intrusismo que perjudica a todos. Y no solo se da en las panaderías.

El Gremi tiene un nuevo frente de batalla: los “mercaurantes”. Así es como llaman a los supermercados, especialmente grandes cadenas también, que han habilitado una zona de degustación o para sentarse a comer.

Pallarols vuelve a la normativa municipal que prohíbe de manera clara “que la zona comprendida entre las cajas de cobro y la salida se use para cualquier fin comercial”. Algo que estas zonas incumplirían.

Nuevo problema: los supermercados

“Por mucho que quieran vestirlo así no son zonas de descanso, sino de restauración”. Prueba de ello es que en algunas hay vasos, cubiertos, servilletas y hasta microondas. Y, como subraya el presidente del gremio, “para descansar no se requieren microondas”.

Tampoco es excusa, añaden, que no haya nadie que sirva la comida. “Que haya autoservicio no es relevante, porque ya pasa en algunos locales de restauración”, constata.

Acciones contundentes

Ante esta nueva situación de intrusismo, “el ayuntamiento debe actuar contra estos supermercados”. Les da igual cuáles sean. Han presentado ya 30 denuncias contra uno de los grandes, pero continuarán con otros, adelantan.

“El ayuntamiento no puede exigir el cumplimiento de unas normas y que estas se vulneren” de forma constante, critica; “contraviene las normas establecidas”, sentencia Pallarols.

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