Fábrica de Ficosa con Javier Pujol Artigas y José María Pujol Artigas

Fábrica de Ficosa con Javier Pujol Artigas y José María Pujol Artigas

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La familia Pujol recupera el consejo de la histórica Ficosa y borra a Panasonic

Los fundadores vuelven a la primera plana de la junta directiva tras recomprar el 69% del capital al gigante nipón

El veterano José María Pujol Artigas, de 92 años, será el presidente del grupo y relevará a Kazuyo Sumida

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El grupo Ficosa vuelve a estar oficialmente controlado por la familia Pujol Artigas tras apear de su consejo a los representantes vinculados a Panasonic.

Tras haber recomprado el 69% del grupo al gigante japonés, y recuperado el pleno control accionarial de la empresa, Ficosa ha revocado a Kazuyo Sumida como presidente y a Yosuke Mitani como consejero.

El relevo sitúa de nuevo a la familia fundadora en el centro del órgano de gobierno. El veterano José María Pujol Artigas, de 92 años, ha sido nombrado presidente y consejero, un cargo que ya ostentó durante las décadas de mayor expansión del grupo. Por su parte, Francisco Javier Pujol Artigas será también consejero y mantendrá sus funciones ejecutivas como CEO, cargo que ostenta desde 2003.

Esta reestructuración es la consecuencia directa de la salida de Panasonic del accionariado, un proceso que se ha fraguado tras años de una alianza que, si bien nació en 2015 para catapultar a Ficosa, ha acabado enfriándose.

Xavier Pujol, consejero delegado de Ficosa ante la sede social del grupo en Viladecavalls (Barcelona) / CG

Xavier Pujol, consejero delegado de Ficosa ante la sede social del grupo en Viladecavalls (Barcelona) / CG

La multinacional japonesa ha pactado su retirada y ha permitido que la familia fundadora recupere el timón de una de las auxiliares de automoción más emblemáticas de Cataluña.

El motivo de su salida es la venta de toda su rama especializada en automóvil, Panasonic Automotive Systems, al fondo Apollo por unos 1.690 millones de euros. Ficosa, sin embargo, dependía de Panasonic Europe y no de esa filial de automoción, por lo que hubo que gestionarla por separado.

Cambio en pleno ERE

El cambio en el consejo llega en un momento delicado para la plantilla. La dirección de Ficosa anunció recientemente la presentación de un expediente de regulación de empleo que afectará a 172 personas de la planta de Viladecavalls por causas productivas.

Aproximadamente 125 de los puestos afectados están relacionados con la producción, ya que la compañía está reestructurándose organizativamente hacia el sector de defensa

Pese al récord de ventas, Ficosa atraviesa la misma crisis que todo el sector de componentes de automoción en Europa, sacudido por la lenta adopción del vehículo eléctrico, la caída de ventas y la presión del coche chino.

Historia de Ficosa

La historia de Ficosa arranca en 1949, cuando Josep Maria Pujol Artigas y su socio Josep Maria Tarragó pusieron en marcha, en la calle de las Navas de Tolosa del barrio del Clot de Barcelona, una empresa dedicada a la fabricación de cables mecánicos para el mercado de recambios.

Con la revolución que supuso el desarrollo del mercado automovilístico español entre los años 50 y 70, Ficosa apostó por las tecnologías del sector y se consolidó como proveedor local de componentes para fabricantes de automóviles. La apuesta por la internacionalización con la entrada de España en la CEE: primero Portugal, luego Francia, Alemania y el resto de Europa. Después llegaron Estados Unidos, México, Brasil y Argentina.

El gran salto tecnológico llegó en 2001, cuando la empresa compró la división de retrovisores de la italiana Magneti Marelli, que se convirtió en el eje central de la actividad de la compañía. Ficosa se transformó en el tercer fabricante de retrovisores del mundo, y luego en uno de los cinco principales proveedores de visión para vehículos a nivel global.

Hoy, la empresa tiene presencia en 16 países, más de 9.000 empleados. Factura 1.397 millones de euros y su ebitda es de 77 millones.

Pugna con los Tarragó

Las familias Pujol y Tarragó gestionaron conjuntamente el negocio hasta 2009, cuando se originaron los primeros conflictos de intereses tras el fallecimiento de Josep Maria Tarragó Fabó y el inicio de la crisis financiera de 2008.

La sucesión en la rama Tarragó abrió una disputa accionarial que envenenó la relación entre las dos familias. La rama de los Pujol aumentó su peso en la gestión con el despido de José María Tarragó hijo en 2011, un asunto que acabó en los tribunales.

Centro de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona)

Centro de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona) Ficosa

En 2015, la Generalitat de Cataluña se hizo con el 20%, el fabricante japonés Panasonic pasó a controlar el 49% y los Pujol se quedaron el 31% restante. Los Tarragó salieron, la paz accionarial se recuperó y Panasonic entró en el capital.

Dos años después, en 2017, Panasonic amplió su posición comprando el paquete público, y se convirtió en accionista mayoritario de Ficosa con el 69% del capital. Ahora se han retirado de la empresa catalana, que vuelve a sus orígenes.