Este jueves 7 de mayo se celebran unas elecciones en la Denominación de Origen Cava que buena parte del sector hubiera preferido evitar.
Con una oferta de uva muy por encima de la demanda, ventas a la baja, presencia creciente de capital extranjero y la fuga de algunas bodegas hacia Corpinnat, el cava atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia.
Y lo hace, además, dividido.
Cambios urgentes
En algo sí hay consenso: la DO Cava, presidida desde hace ocho años por Javier Pagés, afronta un escenario que exige cambios urgentes.
Nada que ver con 2022, cuando se celebraron las últimas elecciones. Entonces, el mercado absorbía prácticamente toda la uva disponible. Hoy, en cambio, millones de kilos se quedan sin salida en un contexto de caída del consumo de espumosos.
“El problema que tiene el cava en estos momentos es global; afecta al vino a nivel mundial”, asegura Joan Josep Raventós, responsable de vino y cava en la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya, a este medio.
Sin embargo, no todos los espumosos sufren por igual. El prosecco sigue marcando récords: 667 millones de botellas vendidas en 2025, frente a las 190 millones de cava, un 13% menos que el año anterior.
Gráfico elaborado por Crónica Global: los candidatos al Consejo Regulador del Cava
12 vocalías
Este es el tablero que heredará el nuevo Consejo Regulador, que deberá elegir presidente el 11 de junio. El órgano está formado por 12 vocalías, aunque nueve ya están decididas sin necesidad de votación.
Seis corresponden al bloque de elaboradores —quienes transforman la uva en cava—, que tradicionalmente cierran una candidatura unitaria a través de AECAVA, la Asociación de Elaboradores de Cava.
En esta ocasión, la lista incluye a Josep Palau (Freixenet) y Pere Escobar (García Carrión) al frente, junto a Bruno Colomer (Codorníu), Pere Ventura (Pere Ventura i Família), Joaquim Tosas (Bodegues Sumarroca) y Montserrat Nicolàs (Viña Torreblanca).
Aquí no hay conflicto.
Los productores
La tensión aparece en el bloque de productores —viticultores y elaboradores de vino base—, que también cuentan con seis vocalías.
Tres de ellas, correspondientes a productoras adscritas en cooperativas, concurren con candidatura conjunta: Enric Ferré (Cellers Domenys) y Miquel Lleixa (Covides), en representación de los socios de cooperativas elaboradoras de vino base, y Adrià Rabadà (Cevipe), por las bodegas de base.
La batalla se centra en las tres sillas restantes, reservadas a los productores independientes, fuera del ámbito cooperativo.
“Nuestra ilusión hubiera sido que no hiciera falta ir a elecciones y que todo el sector productor estuviera representado unitariamente bajo una sola candidatura, como hacemos las cooperativas”, explica Raventós.
Pero no ha sido así.
Imagen de archivo de varias botellas de cava en un supermercado
La batalla por tres sillas
El objetivo inicial de los productores independientes era concurrir con una candidatura unitaria, integrada por Unió de Pagesos (UP), JARC, Dominio de la Vega (Requena) y la Associació de Viticultors del Penedès (AVP).
Sin embargo, a última hora, la asociación del Penedès optó por desmarcarse y concurrir en solitario. Sobre los motivos de esta ruptura, las versiones difieren.
"No nos sentimos valorados"
“No nos sentimos valorados. No escuchaban nuestras propuestas y nos ofrecían únicamente la suplencia del tercer vocal”, explica Josep Anton Vendrell Anglès, presidente de Associació de Viticultors del Penedès (AVP).
“A 15 días de presentar la candidatura, nos dijeron que se bajaban del carro”, replica David Sendra, candidato de la lista Viticultores del Cava, la lista conjunta.
Ambos coinciden en la necesidad de introducir cambios, pero discrepan en cuestiones importantes.
El choque por las variedades
Por ejemplo, para acercarse a nuevos consumidores y flexibilizar el mercado, la coalición impulsada por Unió de Pagesos defiende que, de las 38.000 hectáreas dedicadas al cava, los viticultores puedan sustituir variedades de uva sin necesidad de permisos.
Esto permitiría, por ejemplo, reemplazar uvas autóctonas como el macabeu o el xarel·lo por variedades como la chardonnay. "El mercado necesita agilidad", defiende Sendra.
“En eso discrepamos totalmente”, afirma Vendrell, quien considera que la medida supone alejarse de los orígenes.
“Nuestro eje seguirá siendo el método tradicional”, replica Sendra, “pero también debemos explorar propuestas distintas que conecten con nuevos consumidores”.
Un viñedo
El conflicto territorial
No es la primera vez que afloran tensiones. En las últimas elecciones ya hubo dificultades para articular una candidatura conjunta, aunque entonces el conflicto fue territorial: por un lado, los productores catalanes; por otro, los de Requena (Valencia) y Almendralejo (Badajoz).
En los últimos cuatro años, sin embargo, los productores de Requena han constatado que pesan más los intereses compartidos que las diferencias, lo que alimentaba la expectativa de una candidatura unitaria.
“Los problemas son los mismos en el Penedès, en Requena o en Almendralejo. Todos los viticultores afrontan los mismos retos”, explica Fernando Medina, candidato de Dominio de la Vega (Requena), a este medio.
Cruces de acusaciones
Pero ahora han emergido nuevas fricciones que tampoco son ajenas del todo al factor territorial. “La AVP considera que el Penedès tiene una problemática distinta”, critica Sendra.
También lamenta que, en un momento en el que "está en juego el futuro del cava", no se haya alcanzado un acuerdo: “Hasta el final les ofrecimos la posibilidad de ir juntos”.
Desde la AVP defienden su posición: “No se puede decir que hayamos sido nosotros quienes hemos roto la unidad; nos hemos desmarcado para que el viticultor tenga el peso que le corresponde en el consejo”.
"Una cuestión de nombres"
Por su parte, las cooperativas lamentan un conflicto que atribuyen más a las formas que al fondo. “Es una cuestión de nombres, todos defendemos los mismos intereses”, apunta Raventós.
Y concluye con una petición clara: que, sea cual sea el resultado, el nombre que se elija el 11 de junio sea “de máximo consenso”.
