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El Banco Sabadell ha completado este viernes, 1 de mayo, la venta de la filial británica TSB al Banco Santander por algo más de 3.300 millones de euros. Ambas entidades han comunicado la operación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tras recibir todas las autorizaciones de los supervisores y reguladores.

El precio de venta acordado es de 2.650 millones de libras (3.072 millones de euros al cambio actual), más 213 millones (247 millones de euros) de valor neto tangible que se han generado desde que se acordó la operación, el verano pasado.

Macrodividendoel 29 de mayo

El Sabadell distribuirá ahora entre sus accionistas el macrodividendo vinculado a la venta que prometió en su momento. El abono será de 0,5 euros por acción y se pagará el 29 de mayo. Este, sumado a los dividendos y los programas de recompra y amortización de acciones, situará la retribución a los accionistas en 6.450 millones para el periodo 2025-27.

Asimismo, la operación le genera a Sabadell una plusvalía de 400 puntos básicos de capital, aunque se acabará reduciendo una vez se abone el dividendo. También se ha generado una plusvalía contable de 300 millones de euros, una vez considerados todos los impactos de la operación.

Restructuración: 520 millones

En la transacción, también se han traspasado a Santander UK otros instrumentos de capital y valores no vencidos, emitidos por TSB y suscritos por el Sabadell, por un importe de 1.217 millones de libras (1.411 millones de euros).

El Santander espera que la operación genere un retorno sobre el capital invertido superior al 20%, en parte porque calcula que las sinergias de costes serán de al menos 400 millones de libras o el 13% de la base de costes de la entidad resultante.

Para ello, el Santander prevé que los costes de restructuración antes de impuestos en 2026 y 2027 asciendan a 520 millones de libras.

"Gran operación"

El consejero delegado del Banco Sabadell, César González-Bueno, ha destacado en un comunicado que se trata de "una gran operación, que es atractiva para todas las partes" y ha subrayado que se ha producido "en un momento oportuno, permitiendo abonar un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción y enfocar la estrategia del banco en España".

Por su parte, el hasta ahora consejero delegado de TSB y próximo sucesor de González-Bueno al frente del Sabadell, Marc Armengol, ha considerado que TSB es hoy una historia de éxito en el Reino Unido gracias al excelente trabajo desarrollado por todo el equipo en los últimos años.

En su día, la presidenta del Santander, Ana Botín, explicó que la compra era un paso más en la apuesta del grupo por el Reino Unido y "una oportunidad atractiva" desde un punto de vista financiero.

Ana Botín, presidenta del Santander / EP

Comprada en 2015

El Sabadell adquirió la entidad británica en 2015. Desde entonces, ha aumentado su libro de crédito desde los 26.400 millones (30.607 millones de euros) hasta los 36.300 millones de libras (42.084 millones de euros) al cierre de 2025, al tiempo que ha mejorado su ratio de eficiencia del 80% al 66% y ha elevado su rentabilidad (ROTE) del 5,3% al 12,6%.

En este decenio, el Sabadell ha percibido más de 600 millones de euros en dividendos de su filial.

La OPA del BBVA

El consejo de administración del Sabadell dio por buena la oferta del Santander, que se impuso a la de Barclays, otro de los interesados por TSB, en plena OPA del BBVA, lo que le obligó a reunir en agosto a su junta de accionistas para aprobar la operación. Esta operación, de hecho, resultó clave para el fracaso del intento de absorción del BBVA.

En ese mismo encuentro y gracias a la creación de valor que generaba la venta de TSB al Santander, el Sabadell propuso el pago del dividendo extraordinario en efectivo de 50 céntimos de euro por acción, equivalentes a aproximadamente 2.500 millones de euros.

Sin competencia

El Sabadell se ha comprometido con el Santander a no competir en el mercado británico durante los 24 meses siguientes al cierre de la operación. Mantendrá la sucursal que tiene en Reino Unido con la que apoya a las empresas en sus negocios en el exterior, y también podrá seguir operando en este mercado a través de la división de banca corporativa (CIB).

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