Rafael Villaseca y Jordi Cazorla en la presentación de Celsa

Rafael Villaseca y Jordi Cazorla en la presentación de Celsa Celsa

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Celsa vuelve a registrar beneficios y reduce un 70% su deuda

El gigante acerero catalán obtiene un resultado neto de 18 millones en los tres primeros meses de 2026 tras la reestructuración impuesta por los fondos

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Celsa ha registrado beneficios por primera vez desde que los fondos de inversión tomaron la compañía.

En concreto, el resultado neto entre enero y marzo de 2026 ha sido de 18 millones de euros. Durante estos tres primeros meses, Celsa ha registrado un ebitda de 135 millones, un 15% y un 70% más que en los mismos periodos de 2025 y 2024, respectivamente.

Además, los nuevos dueños del grupo han reducido un 70% la deuda tras dos años al frente del gigante acerero catalán. La cifra ha pasado de 3.689 millones en noviembre de 2023 a 1.145 millones a cierre de 2025.

Así lo ha explicado este miércoles el consejero delegado, Jordi Cazorla, en una rueda de prensa junto al presidente de Celsa, Rafael Villaseca.

Menos deuda y menos pérdidas

En el conjunto de 2025, Celsa ha registrado un ebitda de 396 millones, un 44% más que en el ejercicio anterior; y ha facturado 3.360 millones, una cifra que se ha mantenido estable respecto a 2024.

Las pérdidas anuales consolidadas han sido de 143 millones, la mitad que en 2024. Los fondos propios, por su parte, han aumentado un 83%, hasta los 322 millones.

Más inversión

En este contexto, Celsa ha invertido 183 millones, un 60% más que el año pasado, con la renovación de todas sus plantas. Además, ha anunciado la apertura de un nuevo centro de chatarra en Miranda de Ebro.

"En 2024 estábamos en la UCI, en 2025 en planta y este 2026 hemos salido del hospital. Ya somos una sociedad completamente normal", ha ejemplificado el presidente de la compañía, Rafael Villaseca.

El presidente de Celsa, Rafael Villaseca, y el consejero delegado, Jordi Cazorla

El presidente de Celsa, Rafael Villaseca, y el consejero delegado, Jordi Cazorla Europa press

Este proceso ha llegado, según Villaseca, tras seguir tres líneas estratégicas. Estas son la mejora de la eficiencia industrial y operativa, la reestructuración financiera y el fortalecimiento de la gobernanza de la compañía.

Pese al saneamiento del balance, la coyuntura global no ha acompañado a la empresa. El mercado del acero se ha estabilizado levemente este 2025 después de tres años de caída, pero ello no se ha traducido en una mejora de la producción europea, que ha llegado a un mínimo histórico por el aumento de la importación de Asia.

Sin socio industrial

La empresa también ha descartado encontrar un socio industrial que le acompañe. Tras la etapa Rubiralta, los nuevos fondos propietarios de la siderúrgica adquirieron el compromiso con el Gobierno central de dar entrada en el capital a un grupo español. Era la condición del Ejecutivo para que capital extranjero tomara el control de una compañía española considerada estratégica.

Ahora, ese compromiso ha caído tras la negativa de Criteria Caixa, y la empresa ha emprendido otra vía de reestructuración.

Situación en Oriente Medio

Por último, Cazorla y Villaseca han recordado que a Celsa "no le repercute en exceso" la situación en Oriente Medio, pues apenas representa un 0,6% de su facturación, y el 0,2% de sus compras.

"Tenemos proveedores alternativos en otros lugares. También seremos capaces de sobrellevar el aumento del precio del petróleo, pues el plan de generación de valor lo compensa", ha recordado Cazorla.