El presidente ejecutivo de Puig Brands, Marc Puig / EP

El presidente ejecutivo de Puig Brands, Marc Puig / EP

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El mercado ve en el bajo precio uno de los grandes atractivos de la fusión Puig-Estée Lauder

La operación generaría ahorros estimados en hasta 100 millones anuales gracias a mayores eficiencias tanto en la estructura operativa como en los acuerdos con proveedores

Más noticias: Los Puig refuerzan su otra empresa familiar mientras fusionan su imperio con Estée Lauder

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Puig Brands y Estée Lauder prosiguen las negociaciones para una eventual operación corporativa, que aun está por materializarse. Sin embargo, el mercado comienza a evaluar los atractivos de una maniobra que también genera no pocas dudas. Entre los primeros figura el factor del precio.

El castigo bursátil que arrastra el grupo catalán prácticamente desde su estreno en el parqué, en mayo de 2024, hace que los analistas destaquen entre los puntos positivos de una potencial fusión el atractivo de unos más que considerables descuentos.

Entre las firmas de Wall Street, Bank of America ha sido una de las que ha apostado con firmeza por el valor Estée Lauder. La entidad valora que la combinación de las capitalizaciones bursátiles de las compañías implicadas en la eventual operación multiplica por algo más de dos el volumen conjunto de sus ventas.

La cifra, en torno a los 36.000 millones, establece una ratio precio/beneficio neto (PER, por sus siglas en inglés) de aproximadamente 22 veces. Un notable descuento respecto a sus comparables en el mercado; también, en relación con los múltiplos de las últimas operaciones corporativas que se han realizado en el sector.

Fachada de la Bolsa de Nueva York en Wall Street

Fachada de la Bolsa de Nueva York en Wall Street

Pese a tratarse de una operación barata, en términos relativos, una fusión entre Estée Lauder y Puig Brands daría lugar al segundo mayor grupo del mundo del segmento de belleza.

A falta de que se conozcan los términos definitivos del acuerdo, en el caso de que finalmente fructifiquen las negociaciones, el mercado empieza a calibrar los beneficios que la operación tendría en términos de ahorros.

Sinergias

Las estimaciones apuntan a unas potenciales sinergias en torno a los 100 millones de euros. Una cantidad que se distribuiría entre factores como las eficiencias operativas producto de la simplificación de equipos; la inversión publicitaria en medios de comunicación; y también, las relaciones con los proveedores.

En este último punto es relevante el incremento de escala que experimentaría la entidad resultante y también la mayor diversificación geográfica que aportaría la compañía que preside Marc Puig.

Este elemento reduciría el riesgo de la excesiva exposición de Estée Lauder a los mercados de China y EEUU. Un elemento que ha generado numerosos problemas a la empresa norteamericana debido a la caída de la demanda que se ha registrado en estas plazas.

El desplome de los márgenes llevó a Estée Lauder a poner en marcha un programa de transformación, en busca de mayores eficiencias, a través de ahorros de costes. Tras el primer año, una primera toma de contacto y una fase de preparación, la llegada en enero de 2025 del actual consejero delegado, Stephane de la Faverie, aceleró el proceso. Éste incluyó un recorte de empleos que afectó a unos 7.000 trabajadores.

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No obstante, la transformación del grupo sigue sin encontrar el ritmo adecuado. Un factor que ha tenido una repercusión negativa en su cotización.

El pasado febrero, De la Faverie señaló que Estée Lauder abría la puerta a operaciones corporativas para acelerar el plan, aunque sin desviarse de los objetivos fundamentales del mismo. Una combinación que exigía encontrar una opción con precios sumamente atractivos. La unión de todos los puntos parece haber dado como resultado la figura de Puig Brands.