El presidente ejecutivo de Puig Brands, Marc Puig

El presidente ejecutivo de Puig Brands, Marc Puig

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Los Puig aspiran a un nuevo ‘pelotazo’ con la venta a Estée Lauder mientras dejan Cataluña sin otra multinacional

El mercado dispara al gigante español de perfumería y belleza dado que sus dueños aprietan a los norteamericanos para lograr una prima elevada que, no obstante, ni se acercará al precio de salida a bolsa

Más información: Puig negocia una fusión con The Estée Lauder

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Puig Brands está cerca de convertirse en la última gran empresa que perderá Cataluña a manos de un grupo extranjero. Los próximos días serán decisivos en las negociaciones que la compañía de perfumería y belleza premium mantiene con la estadounidense Estée Lauder con vistas a una potencial fusión que llevaría las marcas y el destino de Puig hasta la celebérrima Quinta Avenida neoyorquina.

Allí se encuentran los cuarteles generales del gigante estadounidense, que comparte con Puig el carácter de empresa familiar. Tras destaparse este lunes las conversaciones que ambas mantienen desde hace algunos meses, los temores ante un nuevo caso de grupo corporativo que vuela de Cataluña se han disparado.

Tanto Puig Brands como Estée Lauder admiten abiertamente que la fusión es una posibilidad muy real que está encima de la mesa de las negociaciones. Una operación en la que, como en la inmensa mayoría de las de su clase, el pez grande se come al pequeño.

La compañía norteamericana cuenta con una capitalización cerca de tres veces superior a la de la catalana. Sus cifras de negocio duplican con creces a las de Puig. Los escasos detalles que han trascendido de las negociaciones apuntan a una posible oferta de compra de Estée Lauder, articulada a través de una OPA amistosa que combinaría una contraprestación en metálico y en acciones.

Marc Puig, tocando la campana en la salida a bolsa de la compañia Puig, en una imagen de archivo

Marc Puig, tocando la campana en la salida a bolsa de la compañia Puig, en una imagen de archivo Lorena Sopena / Europa Press

Una ecuación de canje que se antoja determinante en esta historia y que ya está, de hecho, condicionando la trayectoria bursátil de las empresas. Este lunes, Puig Brands se ha disparado un 13,4%, el mejor rendimiento intradía de su historia como cotizada, lo que ha situado el precio de sus acciones en 17,66 euros.

El mercado ya especula con una contraprestación en metálico que podría alcanzar los 18 euros por acción. Se trata de uno de los puntos de fricción en las conversaciones, en el que los Puig están siendo sumamente férreos a la hora de apretar a su potencial comprador, de acuerdo con fuentes del mercado.

Presión bursátil

Esta circunstancia ha llevado a Estée Lauder a ampliar el fuerte castigo que ya recibió el lunes en Wall Street, después de que trascendieran las primeras informaciones sobre la potencial operación. En las dos últimas sesiones, la cotizada estadounidense arrastra un castigo agregado próximo al 18%.

Los Puig tratan de sacar una notable tajada de una maniobra que, en circunstancias normales, les sacará del centro de la toma de decisiones de la empresa resultante. Su peso en el accionariado y su papel en la gestión estará, por lo demás, condenado a ser residual, lo que no ha dejado de llamar la atención incluso de algunas firmas de análisis.

Sin embargo, su situación es muy diferente a la de la mayoría del resto de accionistas, que lo tendrán mucho más difícil para sacar partido de la operación. Los precios que se barajan para la potencial ecuación de canje están muy por debajo del que Puig Brands fijó para su salida a bolsa, que se produjo a comienzos de mayo de 2024.

La oferta pública de venta (OPV) se lanzó finalmente a 24,5 euros por acción, en el punto más elevado de la horquilla de precios no vinculante recogida en el folleto. Una estimación sensiblemente superior a la que manejaba el mercado, que no tardó en emitir señales de que Puig Brands había dado el salto al parqué un tanto sobrevalorada.

Inversores atrapados

Los primeros resultados como cotizada, correspondientes al primer semestre de 2024, se tradujeron en un severo revés que envió la acción al entorno de los 20 euros. Eliminado ya el efecto del trabajo de los cuidadores de mercado, lo cierto es que el valor no ha vuelto ni a aproximarse al precio inicial.

La OPV dejó atrapado a un buen número de minoritarios, que han visto cómo las oportunidades de hacer pluvalías se alejan con el paso del tiempo. Pero no son los únicos. Entre los afectados también figura Criteria Caixa, que apoyó la operación de salida a bolsa con la adquisición de un 3% del capital, que aun mantiene en cartera.

Exterior de una sede corporativa de L'Oréal en Francia

Exterior de una sede corporativa de L'Oréal en Francia Europa Press

Gracias a esas valoraciones, Puig se embolsó en torno a 3.000 millones de euros. Y, además, mantuvo más del 90% de los derechos políticos de la sociedad, dado que las acciones a la venta fueron de clase B, con menos peso a la hora de votar en las juntas de accionistas.

De concretarse, la compra y posterior fusión con Estée Lauder supondrá un segundo golpe de timón para las arcas familiares. Pero también, un nuevo capítulo para la historia de las grandes corporaciones catalanas, la mayor parte de ellas de carácter familiar, que terminaron por ser devoradas por el capital extranjero.

En el entorno próximo a los Puig aun se confía en poder mantener los vínculos con el territorio, como un factor que forma parte de los deseos de la familia. Y se enmarca la operación en un entorno muy complejo, con una asfixiante presión de actores como L’Oreal, que convierte en vital para la supervivencia el factor de una adecuada escala.