Ángel Escribano, presidente de Indra

Ángel Escribano, presidente de Indra Sara Fernández

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Consejo clave en Indra para poner fin al insostenible pulso entre el Gobierno y Escribano

El papel de los consejeros independientes y del fondo controlado por Joseph Oughourlian, primer socio de Prisa, determinarán el futuro en la presidencia del grupo de defensa y tecnología

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No va más en Indra. La compañía afronta este miércoles una reunión clave de su consejo de administración para resolver de una vez el conflicto que enfrenta desde hace semanas a sus dos primeros accionistas: el Estado y Ángel Escribano, que se juega su puesto como presidente del grupo fabricante de sistemas de defensa y tecnología.

Sobre el papel, una reunión ordinaria, sin puntos en el orden del día relativos a potenciales cambios en los órganos de gobierno. Sin embargo, en la práctica se trata de una reunión trascendente que no finalizará sin un pacto definitivo: o un acuerdo de paz social u otro para articular un cambio en la presidencia.

En el centro de la polémica, la fusión entre Indra y EM&E, la compañía del sector controlada por Ángel Escribano junto a su hermano Javier y que figura como segundo accionista de Indra, con una participación de algo más del 14%.

Una operación que no despertó en un primer momento los recelos del Gobierno, del que depende la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), a través de la que el Estado posee el 28% de Indra. Sin embargo, la situación se ha complicado en las últimas semanas.

Fábrica de Santa Bárbara en Asturias

Fábrica de Santa Bárbara en Asturias EFE

En el Gobierno han despertado recelos determinadas actuaciones de Escribano al frente de la compañía, en especial los conflictos con la estadounidense General Dynamics, a cuenta de su filial española Santa Bárbara.

Tanto ha sido así que Moncloa ha variado radicalmente su postura hacia la fusión con EM&E hasta el punto de convertirse en su más firme opositor. Tras varios intentos de forzar la salida de Escribano como presidente, la SEPI instó por carta a resolver el conflicto de interés que plantea la operación.

Desplome bursátil

La reacción de la empresa de los Escribano, que renunció a la fusión en busca de que las aguas volvieran a su cauce y de que la presidencia de Indra no corriera peligro, no ha sido suficiente. Hasta el punto de convertir el consejo de este miércoles en todo un plebiscito, con final incierto.

Sin duda, el factor que ha presionado con mayor fuerza para que la reunión suponga un punto final ha sido el desplome de la cotización. En poco más de una semana, Indra se ha dejado cerca de un 22% en bolsa, lo que se ha traducido en más de 2.300 millones de capitalización.

Sese de Indra

Sese de Indra

Y todo ello, en un contexto en el que las empresas del sector están en pleno auge por el incremento de las tensiones geopolíticas, agravadas por el conflicto en Oriente Medio, y la estrategia de la mayoría de los gobiernos occidentales de elevar el gasto en defensa.

Los inversores están castigando duramente a la compañía, al interpretar que la lucha interna distrae a Indra de sus objetivos y que los vaivenes con operaciones corporativas ponen en peligro su estrategia de convertirse en un campeón nacional del sector, capaz de competir cara a cara con referentes europeos como la francesa Thales y la italiana Leonardo.

Insostenible

"La situación es insostenible. La imagen de Indra en el mercado queda por los suelos. Y, además, nadie es capaz de sostener un pulso con un gobierno durante mucho tiempo", señala una fuente conocedora de la situación, que apunta a que del consejo de este miércoles debe salir una solución definitiva.

A esta hora, el sentido de la solución final es incierto. Teóricamente, los consejeros independientes la tendrían en su mano. Pero la división también ha llegado hasta ellos, lo que hace que tanto la SEPI como Escribano cuenten con apoyos en este segmento del consejo.

En este escenario, los focos se centran en el fondo Amber Capital y la figura de su principal responsable, Joseph Oughourlian. El empresario francés de origen armenio tiene declarado algo más de un 7% del capital de Indra y un representante en el órgano de gobierno.

Desde su aterrizaje en Indra, Amber ha sido defensora de las operaciones corporativas y ha insistido en opciones como la venta de la división tecnológica, Minsait, que terminó por ser descartada.

El factor Prisa

Oughourlian se ha posicionado al lado de Escribano, tanto al apoyar la fusión con EM&E como en su conflicto con el Gobierno. Sin embargo, su postura definitiva también se ve condicionada por su condición de presidente y primer accionista del grupo Prisa.

Conocido por su afinidad con Moncloa, Prisa ha vivido también momentos de tensión ante la falta de sintonía entre su primer socio y el Gobierno de Pedro Sánchez. Oughourlian acumula jugosas plusvalías en Indra que, sin embargo, están menguando a pasos agigantados por la situación de la compañía.

Así las cosas, de un posible pacto entre Moncloa y el inversor galo podría depender el futuro de Escribano como presidente de Indra. Y también el de la propia compañía. Cualquier opción para el propietario de EM&E pasa por el apoyo de Amber. Su dedo pulgar hacia abajo supondrá el último episodio de Escribano al frente de Indra.