Una de las fábricas de Ercros / EP

Una de las fábricas de Ercros / EP

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Ercros, certezas e incertidumbres de la gran química catalana cuyo futuro se decidirá en Lisboa

La compañía inicia una nueva etapa de su compleja historia en un momento crítico para el sector en Europa, y de la mano de un gran conglomerado extranjero con intereses en industrias muy diversas

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El resultado final de la OPA de la portuguesa Bondalti sobre Ercros ha supuesto la constatación definitiva de que el futuro de la empresa referente del sector químico en Cataluña se decidirá lejos del territorio. Concretamente, a algo más de 1.000 kilómetros, la distancia en línea recta que separa Barcelona de Lisboa.

En la capital portuguesa se encuentra la sede del grupo Jose de Mello, propietario de Bondalti y uno de los grandes conglomerados industriales lusos, con intereses y activos en numerosos sectores. En su cartera se encuentran desde una participación relevante en la concesionaria Brisa (en su día, objeto de deseo de Abertis), como un más que rentable negocio en el sector sanitario (que incluye residencias y explotación de hospitales).

De modo que Ercros pasará a ser un elemento más de la división química del grupo portugués. Además de la elaboración y venta de productos orgánicos e inorgánicos, Jose de Mello también cuenta con divisiones de tratamiento de aguas para consumo humano e industrial. E, incluso, de otros segmentos, como el refinamiento de litio.

A corto y medio plazo, Ercros proseguirá como una compañía catalana, con sede en Barcelona y con actividad en las diez plantas productivas que posee en toda España, cinco de ellas en Cataluña, de las que salen los 150 productos que fabrica.

El presidente de Bondalti, Joao de Mello

El presidente de Bondalti, Joao de Mello Bondalti

En los planes del grupo Jose de Mello no se contempla una operación societaria, como una fusión o integración, que acabe definitivamente con la identidad de Ercros. Al menos, por ahora. Pero no es un factor que esté plenamente garantizado. Bondalti prevé llevar a cabo una profunda revisión de la estructura corporativa de Ercros y sus sociedades dependientes.

Un escenario que podría dar lugar a una futura optimización del esquema societario con vistas a hacer más eficiente la estructura. En una palabra, a una fusión entre Ercros y Bondalti.

Escenario crítico

Una potencial operación que forma parte de las numerosas incertidumbres que rodean el proceso de toma de control de la compañía catalana. La extensión de la OPA, cercana a los dos años, ha ensanchado esta sensación.

Porque la toma de control de Ercros por Bondalti llega en mitad de un escenario crítico para el sector en toda Europa. Los elevados costes energéticos han complicado aún más un tablero de juego en el que los grupos norteamericanos y asiáticos marcan una distancia cada vez mayor.

Los dos actores de esta operación han padecido en sus balances los efectos del presente contexto. Ercros se ha instalado en los números rojos, con una considerable bajada de la facturación. Bondalti aún logra ser rentable, pero su cifra de negocio también se ha resentido de forma considerable.

Con este panorama, pasar a formar parte de Bondalti y de un conglomerado como Jose de Mello aparece como una de las certezas de la operación. Ésta da lugar a un gran grupo ibérico, con una escala superior que le permitirá ser más eficiente en cuanto a costes; también, ser más solvente desde el punto de vista financiero. Y, por último, aspirar a competir en mejores condiciones en un mercado cada vez más globalizado.

Empleo garantizado

En este tipo de maniobras, una de las principales inquietudes es la del empleo. En una reciente visita al conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Miquel Sàmper, el presidente de la compañía portuguesa, Joao de Mello, trasladó el compromiso de mantener el empleo y la actividad en las plantas productivas del territorio.

Por el momento, el mensaje ha convencido a los sindicatos. Los representantes de los trabajadores han respaldado la OPA, frente a la postura contraria del consejo de administración, y han dado por bueno el compromiso con el mantenimiento del empleo consignado en el folleto de la operación.

El presidente de Ercros, Antonio Zabalza, durante la rueda de prensa en 2022

El presidente de Ercros, Antonio Zabalza, durante la rueda de prensa en 2022 Europa Press

Los sindicatos hablan, no obstante, de una actitud vigilante ante el devenir de los acontecimientos. En ese mismo folleto en el que Bondalti habla del mantenimiento del empleo también lo hace de la necesidad de revisar el plan estratégico de Ercros.

El programa denominado 3D se basa en los pilares de diversificación, digitalización y descarbonización para asegurar el futuro del grupo. Cimientos que son avalados por la compañía portuguesa que, sin embargo, habla abiertamente de confeccionar un nuevo plan para potenciar las sinergias de la operación. Y fortalecer a Ercros en un escenario de demanda a la baja.

En la revisión de este plan hay espacio para que la compañía catalana incremente su endeudamiento en términos absolutos, con el fin de reforzar sus planes de crecimiento. La situación financiera de Ercros cuenta con elementos de tensión, que auguran un periodo de negociaciones con la banca acreedora. Se trata de uno de los factores que añade más incertidumbre sobre el futuro del grupo, con la salvaguarda de que ahora dispondrá de un soporte más robusto.

En el último año previo al primer anuncio de la OPA, las acciones de Ercros cayeron cerca de un 45%. Un reflejo de la situación compleja por la que atraviesa la compañía, que no es ajena a las de la mayoría de grupos europeos. En los últimos años, cerca de 40 plantas químicas se han visto abocadas al cierre en el Viejo Continente.

La compra por parte de Bodalti asegura ganar escala, poder afrontar de manera más eficiente la escalada de los precios energéticos y competir en mejores condiciones. Pero, en último término, los números se harán lejos de las plantas tarraconenses que han forjado una historia cuyo horizonte más próximo permanece acechado por las dudas.