Avión de Rayanair en el aeropuerto de Girona
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Ryanair recorta un 11% su oferta en Girona por el pulso de las tasas con Aena

La aerolínea materializa su amenaza en Cataluña por el nuevo marco tarifario, mientras blinda su operativa en El Prat al considerarlo un mercado "competitivo"

Contenido relacionadoLas aerolíneas se oponen a la subida de tasas que plantea Aena y exigen una bajada del 4,9%

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La advertencia que los expertos lanzaron el pasado otoño se ha materializado. La guerra de desgaste que mantienen Ryanair y Aena por las tasas aeroportuarias ha terminado por quebrar la inmunidad de los aeropuertos catalanes.

Según adelanta hoy La Vanguardia, la compañía irlandesa reducirá su oferta en el aeropuerto de Girona un 11% para esta temporada de verano, un movimiento que supone el primer retroceso de la low cost en la infraestructura catalana desde la pandemia.

Este recorte no es un hecho aislado, sino la extensión a Cataluña de una estrategia de presión que ya ha afectado a otros aeródromos regionales de la red de Aena, como Vigo, Valladolid o Santander.

La dirección de Ryanair, encabezada por Michael O’Leary, exige una rebaja drástica de las tarifas en los aeropuertos de menos de 3,5 millones de pasajeros para "estimular la demanda".

Sin embargo, el gestor aeroportuario que preside Maurici Lucena se mantiene firme en su hoja de ruta.

El riesgo del 'monocultivo'

La situación en Girona es especialmente delicada debido a la extrema dependencia que el aeródromo tiene de la firma irlandesa.

Tal y como publicó Crónica Global el septiembre pasado, Ryanair ostenta una cuota de mercado cercana al 80% en Girona (frente al 42% en Reus, donde la diversificación con operadores como Vueling o EasyJet suaviza el impacto).

"El monocultivo de una sola aerolínea es un gran problema; si esta falla, la infraestructura se queda sin nada", advertía entonces Òscar Oliver, exdirector comercial de Aeroports de Catalunya.

El experto ya instaba a las instituciones a desarrollar ciudades aeroportuarias y potenciar la carga logística para romper la "tiranía" del tráfico de pasajeros estival.

Por ahora, esa transformación no ha llegado a tiempo para frenar el envite de O'Leary.

Contraste con El Prat

Paralelamente, Ryanair refuerza su posición en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Pese a que la compañía critica la subida general de tasas del 3,8% anual prevista en el nuevo DORA III (2027-2031), la portavoz en España, Alejandra Ruiz, ha sido clara: "Barcelona sí es un aeropuerto competitivo".

En El Prat, la aerolínea prevé crecer un 2% este verano, rozando los 7 millones de asientos. Aquí, el freno no son las tasas, sino la congestión física de la infraestructura.

Un avión despegando en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat

Un avión despegando en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat Europa Press

La compañía ya ha condicionado futuros saltos en su operativa a la ejecución de la ampliación del aeropuerto barcelonés, un proyecto que acaparará cerca del 25% de los 12.888 millones de euros de inversión que Aena ha proyectado para el próximo lustro.

Un conflicto con el horizonte en 2027

El trasfondo de esta retirada estratégica en Girona es el rechazo frontal de las aerolíneas, agrupadas en la asociación ALA, al nuevo marco regulatorio.

Aena defiende que el incremento de tarifas (unos 43 céntimos de media por pasajero) es imprescindible para financiar la seguridad y la sostenibilidad del sistema.

Por el contrario, Ryanair utiliza su capacidad de movimiento de flota como moneda de cambio: ha prometido basar un avión más en Girona e incrementar su capacidad un 42% si Aena accede a sus pretensiones tarifarias.

Un avión de Ryanair en pleno vuelo

Un avión de Ryanair en pleno vuelo Servimedia

En Reus, donde la afectación este verano será mínima con un ligero repunte del 6%, la promesa de la aerolínea es convertirla en base permanente si bajan los costes.