Josep Santacreu, Alícia Romero y Josep Sánchez Llibre, con el Parlament de fondo

Josep Santacreu, Alícia Romero y Josep Sánchez Llibre, con el Parlament de fondo Fotomontaje CG

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Las agónicas horas de las patronales catalanas por el comunicado de la financiación

El abigarrado texto de la Cambra de Comerç chocó con el G-8 por la "densidad" del mensaje, y con Foment por su excesiva "complicidad y docilidad" con el Govern

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Lo que debía ser un frente común del empresariado catalán para marcar el rumbo de la nueva financiación se ha convertido en una guerra de guerrillas marcada por el choque de egos y las urgencias políticas.

Tras las primeras reacciones en caliente de las entidades económicas catalanas al acuerdo autonómico pactado por el PSC y ERC, la Cambra de Comerç quiso hacer una reflexión reposada sobre el tema. Y encargó un texto a Joan Ramon Rovira, director de Análisis Económico de la entidad.

A la Cambra se adhirieron los otros miembros del llamado G8 de las patronales catalanas. Es decir, Pimec, el Cercle d'Economia, el RACC, Barcelona Global, la fundación FemCat, el Col·legi d'Economistes y la Fira.

La Cambra de Comerç tendió la mano a Foment para que se uniera al acuerdo. Tras revisar el texto, aceptó. Sólo con una condición: poder hacer enmiendas.

Cuitas

Desde ese día, las cuitas han sido constantes. En primer lugar, porque una vez se filtró el texto a todas las partes, se consideró que la escritura de Rovira había sido excesivamente técnica y ambigua.

"Era imposible entender nada. Demasiado denso, técnico y detallista. La ciudadanía no está para estas historias", señala una fuente cercana a la redacción del acuerdo.

Pau Relat y Josep Santacreu discuten con la periodista Miriam de Saint-Germain sobre la Barcelona del futuro

Pau Relat y Josep Santacreu discuten con la periodista Miriam de Saint-Germain sobre la Barcelona del futuro Simón Sánchez

Una vez el tono del texto fue más terrenal, se empezó a cuestionar cada adjetivo. Cada punto y cada coma. "Es ridícula la lucha de egos que ha habido. Sobre todo, porque en el fondo todos defendemos las mismas tesis", apuntan las mismas voces.

El martes se pactó el escrito y el miércoles se aprobó en la Junta Directiva de Foment y en el Comité Ejecutivo de la Cambra.

Foment: "No hemos cambiado"

En el texto, figuraban diversas demandas de Foment del Treball, como denunciar la situación "crítica" de las infraestructuras catalanas, cuya desinversión Foment cifra en 42.500 millones desde 2014, o blindar la ordinalidad fiscal por ley.

Otra de las enmiendas de Foment fue añadir que Cataluña debe "gestionar, recaudar, liquidar e inspeccionar" todos sus tributos. Además, exigió recalcar en el párrafo de conclusiones que el acuerdo "no era suficiente", si bien reconocía que era "un paso adelante".

Para la patronal catalana, su posición "no ha cambiado ni un ápice" de lo que ya dijeron el 9 de enero y de lo que han aseverado en las últimas décadas, y bajo otras presidencias distintas a la actual de Josep Sánchez Llibre.

Sus representantes consideraron que la propuesta inicial de la Cambra era demasiado "dócil" con el Govern y con la consellera Alícia Romero.

Equilibrismo político

En el manifiesto late un complejo equilibrismo político. El resultado final da aire al Govern, porque bendice el paso adelante del modelo de financiación, pero avisa de que no da un cheque en blanco y que Salvador Illa deberá pelear en Madrid la ejecución "real" de las inversiones.

Mientras, también es un pista de aterrizaje a que Junts apoye la reforma. Foment ha pedido a los partidos políticos --especialmente, a Junts-- que lleguen a un acuerdo para conseguir mejoras en la comunidad. Es decir, que suavicen su oposición frontal al nuevo sistema.

El empujón de Pimec

Cuando todo parecía encarrilado, faltó una última cosa. Pimec exigió que se borrara el nombre de la patronal vallesana Cecot de la firma del texto, alegando que ya forman parte de Foment.

Pese a ello, Cecot había sido parte activa de las negociaciones por el manifiesto, y en el seno de la entidad se entiende que la patronal tiene la suficiente historia y entidad propia como para figurar en el acuerdo.

El presidente de la Cecot, Xavier Panés, y el secretario general, Oriol Alba

El presidente de la Cecot, Xavier Panés, y el secretario general, Oriol Alba EP

Finalmente, tuvieron que lanzar un comunicado propio, en el que explicaron que apoyaban la propuesta, que consideraban "un paso adelante respecto al modelo actual", si bien insuficiente para dar respuesta plena a las necesidades de Cataluña.