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Las empresas catalanas cotizadas han vivido un 2025 positivo, en el contexto de un mercado muy alcista, que ha llevado al Ibex 35 a revalorizarse en torno al 50% y completar así el segundo mejor año de su historia. Los valores financieros han llevado en volandas al selectivo, entre ellos Caixabank y el Banco Sabadell, que han sido los valores de compañías catalanas con un comportamiento más destacado. 

En concreto, Caixabank cierra un ejercicio en el que ha sido capaz de duplicar el precio de su acción, que culmina en 10,45 euros. La entidad que preside Tomás Muniesa ha engordado su capitalización bursátil en algo más de 35.000 millones de euros, con lo que se sitúa ya cerca de los 74.000 millones. 

Por su parte, el Banco Sabadell ha culminado el año más importante de su historia reciente con avances bursátiles del 80%, lo que le ha permitido situarse entre los ochos valores del Ibex con mejor desempeño en 2025. 

Un logro ya de por sí destacable pero que cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que no ha sido un ejercicio más para la bolsa española. El índice selectivo ha registrado la segunda mayor revalorización desde su creación, en 1992. Tan sólo ha quedado por detrás del año siguiente al de su puesta en marcha, que concluyó con avances del 54%, tras un ejercicio de estreno con notables descensos.

Un año histórico

La clave en el comportamiento de Caixabank han sido sus buenos resultados, con nuevo récord de beneficios pese a los menores márgenes por el recorte de tipos, y su capacidad para mantener una de las retribuciones al accionista más atractivas del sector. Factores que le han llevado a formar parte del grupo de los seis valores del Ibex que han logrado multiplicar el precio de su acción por más de dos. 

Por su parte, el Banco Sabadell ha prolongado la racha alcista que acumula durante los últimos años, que se plasma en una revalorización del 282% en tres años. Una proporción que tan sólo se ha visto superada por la de Indra (+353%), al calor de los planes de rearme por parte de los países de la Unión Europea y de la OTAN

La entidad que preside Josep Oliu ha echado por tierra los augurios que apuntaban a un eventual desplome en el caso de que fracasara la OPA hostil lanzada en mayo de 2024 por el BBVA. Pese al recorrido alcista acumulado, por encima del 850% en los últimos cinco años, el valor ha sido capaz de mantener el tipo y situarse entre los de mejor rendimiento del Ibex.

El consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno, y el presidente, Josep Oliu. David Zorrakino Europa Press

 

Además de la positiva evolución de sus cuentas, el incremento de rentabilidad y la visibilidad que proporciona su nuevo plan estratégico, el Sabadell ha retenido el atractivo para los inversores con una destacada retribución al accionista, que se completará en el primer semestre de 2026 con un dividendo extraordinario de 2.500 millones al cierre de la venta de su filial británica TSB.

Con estos elementos, el Sabadell cierra 2025 tan sólo un 3% por debajo de sus máximos anuales, alcanzados a finales de agosto; por entonces, aún no se conocía que la OPA del BBVA terminaría por fracasar e, incluso, el mercado daba por descontada una mejora considerable de la oferta. De este modo, la trayectoria bursátil del banco catalán en la recta final del año ha sido todo un ejercicio de resiliencia.

Sede de Grífols en Sant Cugat DAVID ZORRAKINO EUROPA PRESS

Al margen del sector financiero, la mayoría del resto de empresas catalanas cotizadas han visto cómo sus acciones se han subido al carro de las ganancias generalizadas en el mercado. Un capítulo en el que ha destacado el comportamiento de Almirall, con avances superiores al 55% en el conjunto del año. 

Sin salir del entorno farmacéutico, Grifols ha recuperado un 18%, impulsado por la aprobación del plan estratégico que debería llevar al productor de hemoderivados a salir de la crisis provocada por su elevado endeudamiento y la publicación del informe de Gotham City Research

Gracias, precisamente, a la notable reducción de deuda que Grifols ha llevado a cabo, la compañía ha podido recuperar el dividendo, tras cinco años de bloqueo por parte de la banca acreedora. No obstante, la compañía aún cotiza cerca de un 25% por debajo del precio anterior al inicio de la crisis de Gotham.

También Naturgy despide el año con alzas, superiores al 10%, tras haber logrado elevar la liquidez del valor en bolsa. La energética lanzó una auto OPA para adquirir parte de la participación de sus principales socios y posteriormente volver a colocarla en el mercado.

Puig y Audax, la cara negativa

El objetivo de elevar el capital flotante hasta cerca del 20% y que el valor regresara a los índices MSCI (referente para numerosos fondos indexados) se ha cumplido a lo largo del año. Y, además, ha minimizado el efecto de la salida parcial de Blackrock-GIP, que vendió un 7% del capital en los últimos días del año, tras más de nueve ejercicios como accionista significativo de la compañía.

En el plano negativo destaca el rendimiento de Puig Brands, que se deja más de un 16% en su primer año completo como empresa cotizada. Los resultados del grupo de perfumería y productos de belleza premium no terminan de convencer al mercado, que también ha valorado los impactos de la guerra comercial, especialmente con los aranceles estadounidenses. Desde su estreno en el parqué, a inicios de mayo de 2024, Puig acumula un retroceso del 38%. 

Tampoco ha sido un buen año para la acción de Audax Renovables, con descensos próximos al 16%. Por su parte, Cellnex ha visto reducido su precio en un 10%, pese a la consolidación del dividendo recurrente y sus planes de recompra de acciones para completar la retribución al accionista. La incertidumbre en torno al sector de telecomunicaciones en Europa y el papel de las “torreras” han vuelto a condicionar la trayectoria bursátil del grupo.