Malestar policial en el Puerto de Barcelona por la gestión que ha hecho MSC de la crisis de los 69 pasajeros bolivianos atrapados en Barcelona tras una estafa con sus visados. Los cuerpos y fuerzas de seguridad están molestos con la naviera suiza por su "opacidad" y "falta de colaboración" en la crisis. 

Lo detallan fuentes policiales del Puerto a este medio, recordando que el incidente obligó a movilizar a la unidad de seguridad ciudadana (Useci) de la Guardia Civil, estableciendo un férreo control de acceso al Muelle Adosado. Y también participó la Policía Nacional, que tiene las competencias en extranjería. 

"¿Por qué hubo dos escalas previas?"

Desde las fuerzas de seguridad afean que MSC no aclare "por qué si se detectó que los 69 pasajeros bolivianos habían sido estafados con sus visados, que eran inválidos, no se halló en las escalas de Tenerife y Málaga, sino que tuvo ser a la tercera, en Barcelona, cuando afloró el suceso". 

El crucero MSC Armonía, donde viajaban los bolivianos víctima de una estafa EFE

Una fuente insiste en la "opacidad" de las compañías cruceristas con el cumplimiento de la legalidad. El MSC Armonía, el buque donde estuvieron atrapados los afectados, navega con bandera de Panamá, un paraíso fiscal a ojos de la Unión Europea. 

"¿Y las maletas?"

Hay otro elemento de malestar: "Las maletas". Policias de a pie recuerdan que "hubiera sido imprescindible escanear los equipajes, y comprobar si quedaba alguna maleta arriba". Ello es así porque algunos efectivos policiales no descartan la hipótesis del presunto narcotráfico, pues "algo en la historia de los bolivianos no cuadra". 

Este medio ha preguntado a MSC si se había ocupado de los bultos de los afectados, sin recibir respuesta. 

"Impunidad"

Cabe recordar que el buque ha continuado su trayecto en dirección a Italia, como si nada hubiera ocurrido. Por su parte, los 69 bolivianos han terminado retenidos en un ferry de la naviera genovesa Moby Lines, que fletó MSC. 

El MSC Armonía, en el Puerto de Barcelona EFE

A pie de dársena, agentes de a pie lamentan la sensación de "impunidad" de la que gozó una compañía crucerista radicada en Suiza, que navega con bandera de Panamá. Eso sí, ayer, en los últimos compases de la crisis, la firma dejó subir a bordo del Moby Orli al delegado del Gobierno, Carlos Prieto, acompañado de los altos mandos del cuerpo. Pero ya era tarde: el bajel madre ya había partido. 

Noticias relacionadas