Un hombre de confianza de David Madí maniobra para montar una patronal sanitaria en Cataluña. Álex García-Cascón, consejero delegado de Ambulancias Egara, trabaja entre bambalinas para levantar una organización que se haga con parte de la representatividad de Associació Catalana d'Empreses d'Ambulàncies (ACEA), la decana en el sector, integrada en Foment del Treball y que tiene reconocida la representatividad. Es decir, que asume la negociación de los convenios laborales que afectan a unos 10.000 trabajadores además de otras atribuciones en el marco de la concertación social. 

El excargo de CDC y empresario independentista David Madí / EUROPA PRESS

Desde el sector precisan que García-Cascón encabeza un movimiento para "unir a las pymes" para que se desmarquen de ACEA con el argumento de que las grandes compañías tienen más peso dentro de esta organización empresarial, por lo que es preferible que tengan una voz propia en otra patronal paralela. Da el paso tiempo después de que Egara abandonara ACEA por "desacuerdos" con la línea de trabajo, tal y como justificó entonces la compañía. Ahora, años después, sondea a distintas firmas para que se sumen a la organización. 

Resultado nulo

Ya ha tanteado a algunas de las compañías con más tradición en Cataluña. "Con poco éxito", indican fuentes conocedoras de este diálogo. Ambulancias Egara aspira a asumir el 18% de representatividad en el sector, aunque fijar porcentajes en este sentido es complejo. No existe ninguna norma que determine cómo se debe medir la fuerza de una organización empresarial a diferencia de lo que ocurre con los sindicatos, donde se cuentan los delegados que consigue cada central tras organizar elecciones en los centros de trabajo. De hecho, determinar cómo se mide el peso patronal fue el motivo de una batalla judicial que se prolongó más de una década entre Foment y Pimec, las patronales marco catalanas, y que se cerró con un pacto entre las partes. 

La compañía con sede en Terrassa (Barcelona) es importante en el transporte sanitario autonómico. Se quedó con una parte destacada del macroconcurso público del servicio de ambulancias de la Generalitat que arrancó en 2014 y se falló un años después. De forma concreta, opera tres de los lotes en liza. Con todo, no es la principal empresa del sector. Se estima que para conseguir sus objetivos de concertación social necesitaría, como mínimo, que otra grande en volumen de negocio en Cataluña se sumase a su objetivo. Y, por ahora, no lo ha conseguido. 

Ese grande tiene un nombre y es Falck. La multinacional danesa, que opera otros tres lotes de esta licitación, es "clave" para que Egara logre armar una patronal alternativa a ACEA. De momento, la firma no está por la labor. Como tampoco lo están otros operadores relevantes, especialmente TSC, el grupo de transporte de pacientes vinculado a la familia Bonomi y que está integrada en Health Transportation Group (HTG), el líder en España. "Quien tenga a los cinco grandes obtendrá la representatividad empresarial", insiste un directivo de una compañía rival de la egarense. 

No es el primer cisma

El primer desmarque de Egara con ACEA por sus diferencias en la gestión se inició hace tiempo. Fue cuando la familia Simón estaba al frente de la compañía, que en ese momento era familiar ya que no se había ejecutado el cambio en la propiedad. Pero las partes consiguieron firmar las paces y la egarense regresó a la patronal. Ahora, los nuevos dueños no tienen previsto volver y por eso ha decidido emprender una aventura compleja, la de montar su propia organización empresarial.

Su empeño llega después de que los hombres de David Madí, entre ellos García-Cascón y Fermí Ferran, tomaran la empresa coincidiendo con la adjudicación de Cataluña en 2015 de una forma que ha sido polémica. Un miembro de ACEA que prefiere hablar desde el anonimato recuerda aún un incidente con Carlos Simón, exadministrador de la firma. "Los grandes, HTG --TSC-- y Falck, querían impedirle entrar en una junta, pero finalmente se incorporó. Después, querían dejarle con voz, pero sin voto. Se cabreó y se largó", rememora. La paz con los Simón se recuperó tras una larga negociación. Hasta que los hombres de Madí volvieron a romper. 

Suspicacias

El nuevo movimiento despierta suspicacias en el sector. "Egara se ha desmarcado de ACEA y busca robarle representatividad, pero luego se beneficia de las negociaciones que consigue cerrar con los sindicatos", lamentan las fuentes consultadas. Y, por supuesto, porque se recuerda que un puñado de directivos que "nada tenían que ver con las ambulancias" han colonizado Egara, con los resultados que ello ha arrojado. La fallida expansión en Aragón, donde la catalana se ha enfrentado a Maiz, su socia en unión temporal de empresas (UTE); un naufragio en Castilla y León, donde ganó un lote y está a punto de perderlo; y una aventura en Andorra, donde sí se hizo con parte del negocio público de ese país pero que no pudo operar hasta superar un conato de huelga

Una sanitaria de Transalud: Egara espió a tres de ellos / Cedida

Asimismo, desde la industria se preguntan "por qué" se da el paso laboral. "¿Qué tendría que aportar una nueva patronal que no haga ACEA?", plantean. Se recuerda que en la organización nacional, ANEA, integrada en la CEOE, ya hubo una escisión. Se trata de AE Trans Sanit, que asegura representar a las transportistas sanitarias más pequeñas. "Su influencia es anecdótica", apostillan los mismos interlocutores. 

Malestar con HTG

La escasa aceptación al movimiento del escudero de Madí en Egara no significa que parte del sector no comparta la desazón del alto cargo. En especial, hay "hartazgo" con HTG, el gigante de la industria que fundó la familia Magdaleno y que vendió a fondos de inversión hasta que recaló en el porfolio de la gestora Real Assets Investment Manager (RAIM), con sede en Londres. "Aprovechan su peso diferencial en la industria para imponer las condiciones que ellos quieren", lamenta un directivo. Por "imponer" se refiere, sobre todo, conseguir que su visión sobre el negocio se tenga en cuenta a la hora de definir los pliegos de contratación con la Administración Pública, que son la gran fuente de ingresos de los operadores. En algunos círculos se ve "desproporcionada" la fuerza que tiene HTG y sus marcas asociadas en los concursos públicos. 

Las licitaciones son la clave de la supervivencia de estas compañías. La Generalitat tiene previsto renovar el macroconcurso de transporte sanitario en 2024, cuando venza el contrato actual. A dos años vista, las empresas ya han comenzado a fichar a expertos y a prepararse en todos los sentidos (incluso en conseguir músculo en el sector para poder avalar su capacidad de asumir el servicio). Cabe recordar que la última licitación movió la titánica cifra de casi 1.000 millones de euros, algo poco común incluso en las concesiones del conjunto de la Generalitat.

Definir las plicas resulta fundamental y se apunta a que parte del trabajo de lobby de las patronales es conseguir que la opinión de la mayoría del sector sobre cómo se debe gestionar un servicio tan sensible como el del transporte sanitario se vea reflejado en ellas. Cómo estén redactadas y a quién consulten los altos mandos del SEM --que son quien las determinan-- está muy relacionado con el éxito o el fracaso de cada corporación. Por este motivo se apunta que el movimiento en clave patronal de García-Cascón, el hombre de Madí, tiene un objetivo de negocio claro. Como mínimo, para las pymes del perfil de Egara.