El impacto económico provocado por el coronavirus SARS-CoV-2 puede acabar 1,27 millones de puestos de trabajo en España. Así lo revela un estudio del Instituto de Economía de Barcelona (IEB) que destaca que el 81 % de esta destrucción de empleos se concentrará en el sector servicios.

Los profesores de la Universidad de Barcelona (UB) e investigadores del IEB Gemma García y Esteban Sanromá detallan los servicios de restauración, hotelería y comercios serán los peor parados. A ellos, le seguirán la industria, con un 11,6 % de los empleos perdidos, la construcción, con un 5,4 %; y el sector primario, con el 2,1 % restante.

Turismo

La restauración y el alojamiento es quien sufre un mayor impacto, con la eliminación de 274.000 lugares de trabajo, y tras él, el comercio verá destruidos 269.000 puestos. Ambos servicios sufrirán el golpe de una previsible caída del consumo y del turismo extranjero este verano, detallan desde la UB.

La caída de los desplazamientos, el hundimiento del sector turístico y la menor actividad económica pueden acabar con 87.000 puestos en el conjunto de los transportes y sus actividades auxiliares. Por su parte, la construcción se enfrenta a una reducción de 68.000 empleos por la menor inversión y el retroceso en la adquisición de vivienda.

Sector terciario vs primario

Actividades terciarias dedicadas a suministrar servicios a todo tipo de empresas, como las de seguridad y administrativas también sufrirán las consecuencias y verán destruidos 58.000 trabajos. Menos afectadas se ven las empresas deportivas, recreativas y de entretenimiento, así como otras personales, con más de 30.000 puestos destruidos.

El estudio indica que el sector primario y la industria alimentaria no registran descensos directos. La industria manufacturera, por otro lado, se ha dividido entre las ramas de actividad en las que la demanda cae, en las que se aplaza y en las que aumenta, y que la gran mayoría de servicios tendrán fuertes descensos por caída de demanda.

Escenario

Los investigadores dibujan un único escenario con la hipótesis de que el período de confinamiento dure un mes y medio, lo que supone que el 26 de abril se debería iniciar la desescalada de las restricciones de movimiento y de actividades y el 30 de junio como fecha de retorno a la normalidad. Además, los cálculos se han hecho descartando un segundo brote del coronavirus SARS-CoV-2 el próximo otoño.

En este supuesto, el IEB subraya que las actividades relacionadas con el turismo (como algunos transportes, restauración y alojamiento) no se recuperarán hasta pasado el verano. Pero advierten de que existen incertidumbres como la duración del shock, de la reclusión y su intensidad, que está relacionado con las conductas de gasto.

Medidas

El cálculo de la pérdida de casi 1,3 millones de empleos en el conjunto de España de la investigación incorpora la corrección derivada de las medidas de apoyo aprobadas, que salvarán más de 300.000 puestos de trabajo. A su vez, alerta de que este gasto público puede tener "efectos macroeconómicos adversos" sobre el volumen de deuda pública y sobre la prima de riesgo.

Ante una posible desconfianza de los mercados, los investigadores indican que es necesario algún apoyo financiero a nivel europeo para evitar que, más adelante, la corrección del desequilibrio presupuestario en España acabe provocando otra "cuantiosa destrucción de empleo adicional".