Edificio modernista de Caldes de Malavella

Edificio modernista de Caldes de Malavella COSTA BRAVA TURISME

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El pueblo de Girona con unas termas romanas y un balneario modernista: 8.600 habitantes, aguas a 60 ºC y una famosa marca

A pesar de su pasado, el resurgir de este municipio llegó en el siglo XIX con la explotación de sus aguas

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Girona tiene pueblos para todos los gustos. Los más conocidos son los de la Costa Brava, pero hay uno muy especial, con termas romanas, un balneario modernista y una famosa marca de agua muy conocida, Vichy Catalan.

El pueblo en cuestión es Caldes de Malavella. Una pequeña población a media hora de la ciudad, con un pasado que se hace presente, con un balneario de estilo modernista.

En el municipio todavía se conservan los restos de unas termas romanas construidas hace casi 2.000 años.

Ellos fueron los primeros en descubrir varios manantiales de la zona, en los que el agua brota a temperaturas próximas a los 60 ºC.

Termas romanas

La relación con las aguas termales explica buena parte de la evolución de esta población de La Selva.

Los romanos aprovecharon los manantiales y construyeron dos complejos termales, uno en el Puig de les Ànimes y otro en el Turó de Sant Grau.

Legada de 2.000 años

El conjunto conservado actualmente en Sant Grau constituye uno de los principales testimonios de aquella etapa.

Las primeras evidencias de presencia romana se remontan a los siglos I y II antes de nuestra era, aunque la explotación de las aguas termales se desarrolló posteriormente.

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La población romana recibió el nombre de Aquae Calidae y también aparece vinculada al topónimo Aquae Voconiae en las fuentes relacionadas con la Via Augusta.

Las personas que recorrían la Via Augusta podían acceder a unas aguas que los romanos utilizaban tanto por sus propiedades terapéuticas como por la importancia que los baños tenían en su cultura.

Los dos complejos romanos

Los dos establecimientos termales de Caldes funcionaron, al menos, entre los siglos I y IV.

Las Termes Romanes del Turó de Sant Grau son el vestigio más visible de aquella época. El complejo conserva una gran piscina y diferentes elementos constructivos relacionados con el aprovechamiento de las aguas calientes.

El balnerario modernista

El termalismo desapareció durante siglos, pero regresó con fuerza en el siglo XIX. La recuperación de los baños convirtió de nuevo a Caldes en un destino termal.

Fue entonces cuando se erigió aquí el Balneario Vichy Catalan, al calor del resurgimiento del termalismo y las aguas mineromedicinales, que también propició la construcción de casas de veraneo y plantas de embotellado.

La actividad termal no pertenece únicamente al pasado. Actualmente existen tres zonas principales de surgencias: el Puig de les Ànimes, el Puig de Sant Grau y el Puig de les Moleres.

En ellas se encuentran diferentes fuentes cuyas aguas alcanzan temperaturas medias de entre 56 y 60 ºC.

Aguas a 60ºC

Una de las más conocidas es la Font de la Mina, situada en el sector del Puig de les Moleres.

El agua brota a una temperatura próxima a los 60 ºC y junto a ella se encuentran los antiguos lavaderos públicos termales, que todavía conservan su uso como equipamiento municipal.

Fuentes termales

También en el Turó de Sant Grau se encuentran fuentes como la de Sant Narcís y la dels Bullidors. Esta última ya era aprovechada durante época romana y actualmente continúa formando parte del conjunto de fuentes termales de la población.

El agua, por tanto, no es un elemento anecdótico del patrimonio de Caldes. Es el motivo por el que se desarrolló el asentamiento romano, el origen del renacimiento termal del siglo XIX y también la base de una industria que todavía identifica al municipio.

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Uno de los personajes fundamentales de esta segunda etapa fue el médico gerundense Modest Furest, que adquirió en 1880 terrenos del Puig de les Ànimes con la intención de explotar sus aguas y embotellarlas.

El proyecto desembocó en la construcción del Balneario Vichy Catalan, inaugurado en 1891.

Vichy Catalan

El establecimiento se convirtió en uno de los grandes símbolos de la transformación de Caldes durante el cambio del siglo XIX al XX, cuando la localidad recibió visitantes atraídos por sus aguas y surgieron diferentes construcciones vinculadas al turismo termal.

El edificio del Vichy Catalan es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura vinculada al termalismo de la localidad.

Casas de veraneo

Su construcción forma parte de un periodo en el que también se levantaron viviendas de veraneo y otros edificios modernistas y noucentistas alrededor del núcleo histórico y de las zonas termales.

El Balneario Prats fue otro de los establecimientos importantes de esta época. Sus antecedentes se remontan a los llamados Baños de Prats, documentados desde 1840, antes incluso de la creación del Vichy Catalan.

Termas Vichy Catalán

Termas Vichy Catalán TURISME DE CATALUNYA

Durante décadas ambos balnearios convivieron con otros establecimientos, como el desaparecido Balneario Soler.

El patrimonio de Caldes no termina en las aguas. En el Turó de Sant Grau se conservan también restos del castillo medieval de Caldes, mientras que el castillo de Malavella se encuentra en el cerro de Sant Maurici. Este último está documentado desde el siglo XI.

Qué más ver

La iglesia de Sant Esteve añade otro elemento histórico al recorrido por la población. El templo conserva una estructura románica de finales del siglo XI o comienzos del XII, con tres ábsides y decoración característica del románico lombardo.

A estos restos se suman las casas construidas durante la expansión del termalismo. La llegada de visitantes y la consolidación de Caldes como villa balnearia impulsaron la construcción de segundas residencias, especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX.