Giro en el 'caso BPA': el gran delator ahora se desdice

Rafael Pallardó: “He sido la marioneta de la fiscalía y del juzgado, que me han utilizado para justificar la intervención del banco”

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Escrito entregado por Rafael Pallardo en los juzgados de Andorra el pasado 15 de marzo / CG
01.04.2017 00:00 h.

Donde dije digo, digo Diego. Rafael Pallardó, el empresario y abogado detenido en España por su implicación en la red de blanqueo de capitales de la mafia china y principal testigo de cargo contra los antiguos gestores del BPA, se ha desdicho de sus contundentes acusaciones formuladas en 2015 ante la Policía y la Justicia andorranas. Afirma, ahora, que le han instrumentalizado “como una marioneta” y han inducido su declaración “para justificar o, al menos, motivar la intervención en BPA”.

Verdad o mentira

El 12 de marzo del 2015, Pallardó prestó declaración ante la Fiscalía Anticorrupción española en el marco de una comisión rogatoria instada por la Justicia andorrana. En España, y en aquel momento, dio cuenta de las sospechosas operaciones de “compensación” que llevó a cabo con el entonces consejero delegado del banco, Joan Pau Miquel​.

A la 9.43 horas del día siguiente, Pallardó compareció ante la Policía andorrana y dio detalles de la supuesta mecánica de blanqueo de capitales urdida desde el banco y aportó fechas, importes, números de cuenta y datos personales de quienes participaron en esa trama. Entre ellos, de Joan Pau Miquel.

Esa misma tarde, el consejero delegado de BPA fue detenido, interrogado y se decretó la prisión incondicional y sin fianza contra él, una medida cautelar que se ha prolongado durante casi dos años.

Declaraciones inducidas

Pallardó es el gran delator, el testigo sobre el que se ha cimentado la investigación que desembocó en la intervención del BPA por parte del Gobierno del Principado. Han trascurrido dos años y, sin que haya aclarado los motivos, el delatador se desdijo en un escrito presentado ante la Sección de Instrucción Especializada 1 de los juzgados de Andorra el pasado 15 de marzo.

Pallardó afirma en ese documento que la declaración ante la Policía andorrana en marzo de 2015 y las formuladas ante la juez en fechas 2 y 6 de junio de ese mismo año, fueron inducidas por los agentes: “No subí voluntariamente a Andorra, sino que fue mi abogado quien me manifestó ocho días antes que tenía que declarar ante la Policía andorrana. Ahora entiendo que mi actuación en Andorra estaba perfectamente instrumentalizada para justificar y motivar, al menos parcialmente, con posterioridad, la intervención de BPA. Es decir que me he visto como una marioneta utilizada por la fiscalía y por el juzgado en un puzle que no alcanzo a comprender en su totalidad pero que permitió esa intervención y también la detención y la prisión de Joan Pau Miquel”.

Solo y ante el peligro

Rafael Pallardó insiste en que nunca declaró voluntariamente. Todo lo contrario: “Lo hice sintiéndome desprotegido”. El delator ha insinuado amenazas del Fiscal General de Andorra, Alfons Alberca: “Siempre he sentido temor por sentirme testigo clave en el caso BPA porque, en definitiva, es lo que buscaban esas personas de mí. De hecho, cuando le dije al fiscal que esas operaciones las había realizado en otros bancos, me dijo que sólo le interesaba BPA”.

En el segundo folio de su escrito, Pallardó afirma, ahora, que nunca entregó dinero en Barcelona a Joan Pau Miquel ni hizo operaciones de “compensación” por valor de 4 millones con el consejero delegado del banco. En su declaración policial y judicial daba todo lujo de detalles de esos encuentros y de esas entregas.

Noticia bomba

Este escrito de Pallardó, que en su nombre ha presentado en Andorra el letrado Valentí Martí Castanyer, ha caído como una bomba en los tribunales de aquel país.

La juez no lo ha admitido a trámite pesar de su elocuencia. Dice que Pallardó no es “parte” en la causa BPA y que, por lo tanto, no pude incorporar su escrito al sumario.

Con todo, el sobrevenido cambio en la declaración de Pallardó ha causado un extraordinario revuelo en el país de los Pirineos y también en la Audiencia Nacional donde él está imputado por su vinculación a la red de blanqueo que, presuntamente, dirigía el empresario chino Gao Ping. Fue en el marco de la Operación Emperador y, al albor de las estrechas relaciones de Pallardó con la banca andorrana, que aparecieron los primeros indicios de las supuestas prácticas ilegales (ahora desmentidas) de algunos directivos de BPA.

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